El Lejanísimo Oriente
Termina gira presidencial por tres países de Asia que no están demasiado lejos.
Presidente filipino, Fidel Ramos, recibe regalo del visitante, con quien tiene gran afinidad.
El Presidente Alberto Fujimori
responde con saludo civil
a militares filipinos que le saludan
en su estilo, apenas llegó al
aeropuerto de Manila.
EL lunes último, cuando el presidente Alberto Fujimori y su comitiva de empresarios y funcionarios terminaban de visitar Tailandia, el primer ministro del reino le impuso al ingeniero la "Orden del Elefante Blanco", y más de un viajero debió reprimir una sonrisa por el peculiar significado que el término tiene entre nosotros.
El dame que te doy condecoraciones es un componente ritual en estas giras, de modo que el Presidente peruano se había llevado hasta tres de la "Orden del Sol", la primera de las cuales ya la había dejado el domingo 17 en Manila sobre el pecho de Fidel Ramos, jefe de Estado filipino, con quien nuestro mandatario tiene gran afinidad.
Gestos protocolares aparte, la gira del Presidente por Filipinas, Tailandia y Malaisia puede tener a futuro componentes económicos sumamente ventajosos para el Perú, y así lo entienden el congresista Harold Forsyth y el economista Alejandro Indacochea. Sin embargo, nadie garantiza que en la próxima asamblea de los 18 países de APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacifico), que tendrá lugar la próxima semana en Manila, se levante la moratoria para ocho nuevos ingresantes que están en la cola, entre ellos Rusia, Vietnam y Perú.
En opinión de Forsyth el eventual ingreso del Perú al Foro es todo un desafío, especialmente para el empresariado privado, que deberá ser cada vez más competitivo y no por eso más acomodaticio ni tacaño. "No hay que creer que la fórmula del crecimiento es autoritarismo más mano de obra barata", comentó a CARETAS.
El congresista de UPP subrayó que una posible asociación comercial con los "tigres" asiáticos no debe servir de ningún modo como inspiración política a nuestro gobernante, quien parece tener un entusiasmo ilimitado por reyes y políticos asiáticos entornillados en sus sillones.
Alejandro Indacochea sostiene que nuestra incorporación a la APEC pone en agenda la necesaria renovación de puertos, trenes, aeropuertos y carreteras, si pretendemos comerciar con esos países en condiciones por lo menos equiparables. Recordó que con ese propósito Chile viene construyendo un megapuerto al sur de Arica, decisión que le otorga al vecino una notable ventaja comparativa.
El Foro comienza a hacerle un lugar al Perú. Un mapa que dará buenos frutos en el futuro.
El encanto en este lado de América por los países de la Cuenca del Pacífico se remonta a comienzos de la década del 70, cuando comenzaban a llegar noticias impresionantes sobre ciertos "milagros" económicos que comenzaban a procesarse en Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y más recientemente en Singapur y Malaisia.
Chile fue el primer país latino que apuntó a esos mercados y hoy tiene asiento en la directiva. No debe pensarse que APEC la integran únicamente asiáticos, también están en el Foro Australia, Canadá, Estados Unidos, México y Nueva Zelanda, entre otros. Si se levanta la moratoria aprobada hace seis años y se reabre el ingreso, Perú podría incorporarse directamente con plenos derechos, aún cuando los expertos observan que todavía tenemos ostensibles limitaciones en infraestructura.
Los países de la Cuenca del Pacífico registran el 61 por ciento del PBI mundial, 52 por ciento del comercio internacional y el 38 por ciento de la población del planeta. Debe agregarse que los tres países visitados en esta ocasión por la delegación presidencial otorgan a lo académico y diplomático tanta importancia como a los negocios, lo que explica la presencia en la delegación peruana del ministro de Educación, Domingo Palermo, y del vicecanciller Jorge Voto Bernales.
Lo que resulta menos sencillo de entender es cómo agarró viaje a último minuto Carlos Tsuboyama, viceministro de Infraestructura del ministerio de la Presidencia, cuyas decisiones personales fueron requeridas durante la semana para tramitar la ayuda a las víctimas del terremoto de Nasca. Tsuboyama maneja los fondos del Fonavi, Infes, Inade, Coopop y el Banco de Materiales, entre otros organismos estatales. El funcionario tuvo un oído para sus anfitriones y otro en el teléfono que lo comunicaba frecuentemente con Lima.
Llevó hasta tres Ordenes del Sol para la gira.
Un detalle que no pasó desapercibido fue que la ex ministra de Industrias, Lilliana Canale, firmó con los banqueros del reino de Tailandia un convenio financiero en representación de la Asociación de Bancos del Perú, una entidad privada. Curioso, porque Canale viajó como asesora del despacho presidencial y en el grupo había por lo menos dos banqueros de pura cepa, uno de ellos Gonzalo de la Puente (Wiese) y el otro Gustavo Marín (Citibank).
También estuvieron en la gira tratando de hacer negocios Vito Rodríguez (Gloria S.A), Lorenzo Souza (Perú Hotel), Gonzalo Prialé (Coral), Lucas Tramontana (Pesquera Austral), Enrique Gubbins (Sudamericana de Fibras) y Juan de Madalengoitia (Peruval). Desde ayer a primera hora la exótica delegación procedente de ese lejano país que se llama Perú está en Kuala Lumpur, capital del reino de Malaisia cuyo primer ministro nos visitó el año pasado y cometió el desatino de hacer una apología del autogolpe del 5 de abril de 1992.