El Mensaje de Arequipa


El Mensaje
de Arequipa

Escribe Fernando Belaunde Terry

TUVE el privilegio de mantener una cálida amistad -salvando los abismos generacionales- con el destacado jurista y hombre público, Manuel J. Bustamante de la Fuente. Lo distinguían una inteligencia clara, una visión penetrante y un recio carácter. En alguna oportunidad me tocó ser su juvenil cicerone en París. Este hombre de acción no dejaba de ser, en la intimidad, un amigo afectuoso y pese a su vocación viajera, un arequipeño "a tiempo completo".
Con la generosidad del patricio quiso dejar legado no sólo a sus familiares, sino a la colectividad nacional. Eso es lo que representa la Fundación que lleva su nombre y que viene cumpliendo una tarea extraordinaria en los campos de la historia, el derecho, la sociedad y la economía. Su más reciente fruto "Imagen y Leyenda de Arequipa", es una antología de 1540 a 1990, estructurada por ese eminente maestro y escritor que es Edgardo Rivera Martínez.
Comenzando con la remota era prehispánica, se hace una pausa en la fundación española de la ciudad y abundan después los más variados conceptos sobre el sitio geográfico, la belleza del paisaje y el carácter de la arquitectura. La creación urbana deja una profunda y creciente cicatriz en las faldas del Chachani. Son las canteras de las que, año tras año, se obtiene el sillar que ha dado a Arequipa la definición de "La Ciudad Blanca". "Crecen solitarios los penachos de cactus grises; pero en el regado valle se alza la sonriente ciudad...", dice James Orton. "La ciudad más representativa y pintoresca de la República", afirma el ilustre historiador Basadre. "Hay mucha inspiración en los médanos...". anota Eugenio Larrabure y Unanue. Raúl Porras dice que Arequipa "no es ya cuna de arrebatos y de furias, como otrora, pero sigue incólume su gallardía del paisaje, fuente de permanente impresión de júbilo y de luz"... "Se entretejen lo urbano y lo campestre". Y el poeta Percy Gibson nos habla de "fría serenidad en las alturas/ y de fuego repletas las entrañas...".

Manuel J. Bustamante de la Fuente, vocación y evocación.

Víctor Andrés Belaunde elogia "el ambiente religioso, los sólidos vínculos familiares y un cierto grado de cultura intelectual y estética". Y, agrega, "las tres fases del paisaje de Arequipa: Tierra o campo, teatro histórico-político, santuario y escenario litúrgico, se unen a las tres fases del alma de Arequipa: el alma campesina, el alma poética y el alma católica...".
Atrae el relato de un diálogo de Arnold Toynbee desde una terraza en el balneario de Jesús, con los maestros arequipeños, en un lugar que bien podría haber escogido "Platón para el escenario de sus pláticas". El eminente historiador inglés elogia sin recortes la belleza de aquel oasis, que domina desde la altura, destaca la obra del Ferrocarril del Sur dando todo el crédito a los técnicos foráneos, olvidando que es magna obra nacional de la República.
Rafael Belaunde, mi padre, me formó en el culto de Arequipa. Le escuché innumerables lecciones. Cuando él iba a su tierra estaba atento, a la hora del crepúsculo, para admirar las extraordinarias puestas de sol desde "El Puente de Fierro". El era puntual con todo y, especialmente, con la naturaleza...
El libro que comento me ha traído, entre otros, ese íntimo y ferviente recuerdo de "la Ciudad Caudillo", hito en la historia nacional. ¡Aplauso y reconocimiento a sus promotores!

...Y de Lima

Entre los inquilinos de la Plaza Mayor, que incluyen a la revista CARETAS, se encuentra el ex Presidente Fernando Belaunde Terry a quien le tocó vivir en Palacio de Gobierno, durante algo más de 10 años. Aparece aquí de pie sosteniendo un libro en la mano flanqueado por Javier Alva Orlandini y Elías Mendoza y, sentados, por Jorge Díaz León, secretario general de AP y la doctora Lourdes Indacochea. Los demás integrantes han sido parlamentarios o altos dirigentes, algunos de ellos, el Ing. Aramayo y el doctor Pércovich fueron ministros y éste último presidente del Consejo de Ministros y de la Cámara. Pero destaca, sobre todo, una gran limeña: La Catedral.