CHINA TE CUENTA QUE...


Instituto Estético
de Seguridad Social, ¿Ya?

AY, hija, como tú sabes, o sea, yo sigo teniendo una sensibilidad social regia a pesar de que eso esté más pasado de moda que el modelo de anteojos que usa Henry Pease, ¿no es cierto?
Por eso, pucha, es que he pensado tanto en entrar a un negocio regio que me ha propuesto la Health & Profits Corporation, de Seatle, en relación a este asunto de que ahora los pobres van a poder atenderse en el mismísimo hospital Johns Hopkins si quieren, o sea, incluso para una diarrea, un prolapso, una hemorroide o de los mismos nervios, ¿no?, que creo que son las enfermedades más frecuentes entre ellos.
Claro, o sea, como ya te habrás dado cuenta, me estoy refiriendo al universo de posibilidades, hija, que nos abre a todos los peruanos la ley que se ha dado para privatizar de una buena vez esa cholada del IPSS, hija, que te lo juro, o sea, hasta que no salió no te exagero que me producía insomnio sólo de imaginar que, guaj, o sea, estaba sobreviviendo un enclave tan horrible del populismo del pasado, ¿no te parece?
Pero como nada en esta vida es del todo claro, pucha, me siento inmersa en un mar de contradicciones porque hija, o sea, esta supermedida de modernización de la salud no ha incorporado el tema de la estética como un asunto de importancia para los pobres, y la verdad es que siempre ha sido así, por eso es que vas manejando y tienes que poner la música fuertísima para no ver cada mostrenco que anda por las calles, hija, y te lo juro que no es culpa de ellos sino de un Estado tan súper guaj, pucha, mercantilista, enoooorme, ineficiente y también feísimo, que sólo ha privilegiado las enfermedades más obvias y menos sutiles, sin considerar que la fealdad, pucha, o sea, según la OMS, es uno de los peores males por los que puede pasar el ser humano, y si no, pregúntale a todos los Cáceres Velásquez, que creo que han investigado el tema.
La cosa es que, regio, o sea, ya me decidí y voy a entrar con Health & Profits para poner un instituto superbarato y además, o sea, al que tú aportes mensualmente una cagadita de plata como una forma de seguridad (total, si no usas el servicio qué importa, ya estás acostumbrado a pagarlo y de esa manera estimulas el ahorro interno), para que la gente pueda, por ejemplo, ay no sé, o sea, mejorar un poco esas narices que ves por ahí que te lo juro, o sea, más parecen jamones colgados en una charcutería que apéndices nasales; o esas papadas, hija, que yo las veo y me digo a mi misma, pucha, puedo ser neurótica, obsesiva, ladilla y hasta aguanto que me digas intolerante, pero una papada así es para que les pongan multa, no hay nada que hacer.
La idea que cualquier persona (y en este país esa categoría es la dominante), pucha, acceda al tratamiento estético con el mismo derecho con que Maripí Pinillos se ha quitado tetas, se ha aumentado y levantado el derriere, se ha quitado cintura para aumentarse muslos, se ha tallado las pantorrillas y se ha rebajado en mentón lo que se subió en pómulos; sólo que en lugar de invertir los 150,000 dólares que se gastó mi amiga de la infancia en reciclarse, pucha, lo puedas financiar con esa paparruchada de mensualidad que pagas y regio.
Además, o sea, como mi instituto va a tener una onda así, o sea, superetnológica y próxima a la cultura del cliente, o sea, voy a ofrecerte los paradigmas a los cuales te querrás parecer, y así, o sea, si eres alguien, ay no sé, o sea, como Siura por ejemplo, y debes (!!!) mejorar sin perder tus raíces ni tu identidad, pucha, o sea, tenemos un paradigma tipo Abel Salinas, hija, que te permitirá seguir siendo cholo pero parecerte un poco a Túpac Amaru y otro a Sitting Bull, que culturalmente están en la misma línea, ¿no te parece? Ahora, claro, si eres como Siura pero tu paradigma es Brad Pitt, la cosa tiene otro precio, podrás imaginarte.
En cuanto al marketing, o sea, voy a usar intensivamente el direct mail entre audiencias cautivas, ¿ya?, lo que significa en buen castellano que a cierta gente le voy a escribir unas cartas a sus propias casas, diciéndoles que su fealdad es de alquilar balcones, y les voy a ofrecer la alternativa de cambiar sus vidas en base al modelo del before/after que consiste en ponerte por delante cómo eras antes y cómo quedaste después de haber caído en nuestras manos, y ya mandé a hacer un folleto súper, hija, en el que aparecen horrores de opinión leaders de los sectores C y D, pucha, testimoniando su cambio.
Entre ellos tengo a Ferrando, a la Díaz, a las Utilísimas, al mismo Siura, a Martucha (of course), a mi mayordomo Ebner (que es más feo que la comida del perro, el pobre), a Absalón y a otra gente así supercolaboradora, que me va a armar el before. Para el after, pucha, tengo a Gisela, al maridete, a la última Latin Model (que es reeeeegia), a mi jardinero Júver Champa (con el que he tenido más de una florida fantasía, qué te crees), a Teófilo Cubillas y a un par de gente así, o sea, súper de abajo que con empeño, visión de futuro y ganas de salir adelante, o sea, remontaron la fealdad y ahora son supercompetitivos, ¿no es una maravilla?
El único problema, hija, que me acaba de asaltar, es que no sé cómo voy a actuar el día que venga El Imparajitable con que quiere parecerse a Carlitos Menem, porque sólo les falta tener el mismo look para ser idénticos. Y contigo, chau, chau, (Rafo León).