Dedo en la Llaga
El general Robles acopiaba nueva información sobre el grupo Colina.
La identificación del agente de inteligencia, el suboficial Angel Sauñi Pomaya (izquierda), autor del atentado dinamitero contra la filial de Canal 13 en Puno, precipitó el secuestro-detención del general Rodolfo Robles. Según algunas versiones, Robles podía conseguir más información del grupo Colina y sus ramificaciones en los servicios de inteligencia. Algunos analistas sostienen que se esperó la llegada de Alberto Fujimori para que autorizara una operación de mucha repercusión.
Detención que buscaría silenciar las denuncias por el atentado de Puno y los grupos paramilitares.
" ¡Son agentes del SIN, me quieren secuestrar!", gritó el general (r) Rodolfo Robles cuando tres sujetos que habían bajado de un Toyota marrón de placa JQ 7256 se le abalanzaron. Eran las 10.10 de la mañana del martes 26, y hacía dos minutos que Robles había salido de su casa a comprar periódicos, como todos los días. Los agentes habían estudiado sus movimientos con antelación y conocían la ruta que recorría.
Una mujer rubia -teñida- que estaba en un Toyota celeste de placa HQ 8299 fue la que dio la orden de iniciar el operativo.
Lugar del secuestro: el general Robles compraba los periódicos todos los días en ese lugar. Allí lo esperaron los agentes del SIE.
El general se defendió y lo empezaron a golpear. Entonces se llevó la mano a la cintura donde llevaba una pistola de 9 mm. Dos individuos que habían bajado del auto celeste se sumaron al grupo y golpearon también al general. Uno de ellos le propinó un rodillazo en el estómago y otro le roció el rostro con éter o una sustancia parecida. El general se desplomó y lo levantaron de brazos y piernas entre cuatro. En la trifulca su pistola cayó al suelo y uno de los sujetos la recogió.
Lo metieron al asiento trasero de uno de los autos, flanqueado por dos agentes. En la parte delantera se apelotonaron tres individuos. Los dos carros partieron a toda velocidad seguidos de una camioneta de lunas polarizadas que estaba estacionada un poco más lejos.
En el lugar se quedaron merodeando varios agentes que luego trataron de amedrentar a los testigos y confundir a los periodistas que llegaron poco después, con versiones falsas. Al parecer había también varios miembros de la Policía vestidos de civil.
Poco minutos después, el general Nicolás de Bari Hermoza recibió la confirmación de que Robles ya estaba en manos de agentes de inteligencia del Ejército. A las 10.25 Hermoza salió del Pentagonito con dirección a los Centros Académicos del Ejército en Chorrillos, donde iba a presidir la ceremonia del día de la Infantería.
El capitán (r) José Robles Montoya y su madre, Nelly Montoya de Robles, abandonan el Real Felipe la tarde del martes.
La información del secuestro corrió como un reguero de pólvora en medios castrenses.
En el patio del Pabellón de Infantería del Comando de Instrucción del Ejército los murmullos tenían un solo tema, la detención del general Robles. "Es una estupidez lo que han hecho", comentó un alto oficial. "Con esto sólo van a provocar más revuelo en la institución cuando se están discutiendo los ascensos y los bajos sueldos siguen provocando descontento", añadió.
El que planificó el operativo -según fuentes castrenses- fue el general Juan Yanqui, director de Inteligencia del Ejército. Cuando era coronel, Yanqui -arequipeño y artillero- trabajó en el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y oficiaba de maestro de ceremonias en los agasajos que se hacían a Vladimiro Montesinos.
Después de la ceremonia en Chorrillos, los generales de infantería fueron al Pentagonito donde el general Hermoza ofrecía un almuerzo. Allí, en el quinto piso, el ambiente era tenso, a pesar de los brindis y hurras.
Los oficiales no olvidan que el general de brigada Enrique Delgado, ex jefe de la IV División de Infantería con sede en Puno, también está preso. Muchos oficiales piensan que Delgado actuó correctamente cuando entregó a la policía a los tres militares responsables del atentado contra la filial de Canal 13.
La
Primicia
Carlos Torres y Torres Lara fungiendo de vocero del Consejo Supremo de Justicia Militar anunció que Robles estaba detenido y no secuestrado. Jefes policiales de la región habían ordenado que helicópteros buscaran a los carros del presunto secuestro, pero por orden superior se suspendió el operativo.
SECUESTRO Y DETENCION
La familia Robles Montoya vive en un pequeño apartamiento, en un segundo piso de la calle general Córdova, en Lince, que pertenece a los padres de la señora Nelly Montoya. Apiñados en los pasillos y en el comedor, decenas de periodistas asediaban a la esposa del general Robles y a sus hijos José, Rodolfo y Jaime.
Cuando la señora Nelly denunciaba por enésima vez el secuestro de su esposo, responsabilizando al ex capitán Vladimiro Montesinos, al general Nicolás Hermoza y al presidente Alberto Fujimori, y pedía garantías para la vida de Robles, se conoció la versión del congresista Carlos Torres y Torres Lara que afirmaba que el general Robles había sido detenido por orden del Consejo Supremo de Justicia Militar. Según Torres, la información se la proporcionó el director de la Policía Nacional Antonio Ketín Vidal.
Suboficiales del ejército Luis Barrantes Yáñez (izquierda) y Favio Urquizo Ayma, co-autores del atentado dinamitero en Puno.
Cuando la familia Robles se preparaba para trasladarse al Consejo Supremo de Justicia Militar, el general Rodolfo Robles se comunicó con su casa. Informó que estaba preso en el Real Felipe y que todavía no conocía con precisión los cargos por los cuales había sido detenido.
En la camioneta del congresista Javier Diez Canseco la familia Robles se trasladó al local del Consejo Supremo en la avenida Arequipa. El abogado Heriberto Benítez constató que el expediente No. 5296-0102 no estaba allí. Acompañados del director de la Asociación Pro Derechos Humanos, Francisco Soberón, y seguidos por una nube de periodistas, llegaron a la fortaleza del Real Felipe, que hasta ayer albergaba a un solo prisionero, el general Jaime Ríos Araico.
Un detalle curioso. La noche del martes, Eduardo Guzmán de canal 9, logró concertar un debate entre el ubicuo abogado Javier Corrochano -que siempre presume de su amistad con Montesinos- y el congresista Javier Diez Canseco. Corrochano llegó al canal acompañado de dos individuos. Los tres estaban pasados de tragos. Cuando Corrochano estaba ya en la sala de maquillaje, aparecieron su esposa e hija y aduciendo un problema familiar se lo llevaron. La polémica no pudo realizarse.
LA VUELTA AL MUNDO
El escándalo nacional e internacional ha sido espectacular. A los pocos minutos del secuestro, la información fue comunicada a organismos internacionales como la Comisión Interamericana de DD.HH., la Comisión de DD.HH. de la ONU e instituciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Wola. Las agencias noticiosas y cadenas de TV extranjeras reportaron casi de inmediato la noticia.
En el Perú las protestas no se hicieron esperar. El Foro Democrático, con quien el general Robles venía colaborando activamente en la campaña de recolección de firmas para el referéndum, emitió un enérgico comunicado de protesta.
El Defensor del Pueblo Jorge Santistevan de Noriega honró nuevamente su cargo con un pronunciamiento que precisa que "las circunstancias de la detención evidencian una manera de proceder que no se condice con el respeto a la integridad y dignidad de la persona", y concluye lamentando que tengan lugar en el país hechos de esta naturaleza que no contribuyen a superar la situación de violencia en que vivimos.
LAS HIPOTESIS
Los familiares del general Robles y algunos congresistas sostienen que se trató de un secuestro, pero que el oportuno aviso de testigos que habían presenciado los hechos hicieron que los autores tuvieran que presentarlo como una detención.
Francisco Soberón, director de Aprodeh, organización de DD.HH. que ha asumido la defensa.
En cualquier caso, el hecho es que el general no fue apresado de acuerdo a los procedimientos normales establecidos. En el caso de un oficial, tiene que ir alguien de igual graduación, en este caso un general de división, uniformado, e informar al detenido las razones de su arresto.
Esto no ocurrió. Es más, la orden de captura firmada por el general Hugo Pow Sang, vocal instructor suplente, fue dictada el 26 de noviembre y dirigida no a las autoridades pertinentes, sino al director de Inteligencia del Ejército (DINTE). En cuestión de minutos la orden pasó del general Pow Sang al DINTE y éste la ejecutó también en pocos minutos. Increíble.