Controversias


Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

Consecuencias Imprevisibles

EL sorpresivo proyecto de ley del presidente Alberto Fujimori para amnistiar al general Rodolfo Robles Espinoza, recibió el respaldo de todos los sectores políticos y de la opinión publica. No es para menos, pues el rechazo a su injusta detención era casi unánime. Por eso, se trata de una victoria de la ciudadanía democrática, de la prensa independiente, del general Robles y de su sacrificada y valiente familia.
Fujimori reaccionó de manera inusual en esta oportunidad, produciendo su primer enfrentamiento serio con la cúpula militar en lo que va de su gobierno. Una interpretación es que lo hace para evitar seguir cayendo en las encuestas. Teniendo en cuenta que la situación generada por el apresamiento de Robles estaba hundiendo aún más al Presidente, es probable que su liberación lo levante.
Pero no se puede explicar esa actitud de Fujimori solamente por un deseo de salvaguardar su popularidad -aunque esa consideración sin duda ha pesado en su decisión-, porque las consecuencias de este hecho pueden afectar las bases mismas de su poder.
En efecto, Fujimori depende fundamentalmente de las Fuerzas Armadas y el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para gobernar. Concretamente, desde el golpe del 5 de abril de 1992, un triunvirato integrado por Fujimori, Vladimiro Montesinos y Nicolás Hermoza comparte las riendas del poder.
Hasta ahora los tres habían disputado por cuotas, pero manteniendo las pugnas dentro de ciertos límites. Sin embargo, esta vez las cosas han llegado a un nivel en que difícilmente podrán regresar a la situación preexistente.
Hasta el momento quien parece estar llevando la peor parte es el general Nicolás Hermoza, que pretendía permanecer en la Comandancia General del Ejército el próximo año. Ahora su cargo pende de un hilo y podría ser destituido antes del 31 de diciembre.
Si cae Hermoza, quien aumentaría su poder en las instituciones castrenses es Vladimiro Montesinos. A sus compañeros de promoción les corresponde ahora ascender a generales de división y uno de ellos podría ser el reemplazo de Hermoza. (CARETAS 1430)
Alberto Fujimori no tiene una base de poder propia en las FF.AA. y ha dependido siempre de su alianza con Montesinos y Hermoza para ese manejo. Si Hermoza es obligado a apartarse, el hombre fuerte del SIN colocaría a gente de su confianza en los cargos más importantes. La dependencia de Fujimori respecto a Montesinos sería muy grande. Podría ocurrir más adelante que el nuevo Comandante General se independice y adquiera bases propias de poder, como ocurrió con el propio Hermoza, que fue puesto en ese cargo por Montesinos y luego fue ganando en autonomía de sus socios. Pero eso está por verse.
Lo concreto es que a consecuencia de la torpe detención del general Rodolfo Robles, Hermoza se tambalea.
Según una versión, el propio Montesinos fue el que indujo al Comandante General a seguir ese curso de acción, y después lo dejó caer. Según otra versión, Hermoza habría ordenado apresar a Robles para consolidar el debilitado espíritu de cuerpo de la institución en torno suyo y permanecer así en el cargo. Si ésa fue su intención, el tiro parece haberle salido por la culata.
Pero no hay que descartar la maquiavélica movida del Rasputín criollo. Como en las novelas policiales, preguntándose a quién favorece el crimen muchas veces se llega al delincuente.
En suma, no se trata de una afirmación del poder civil frente al militar, como están interpretando algunos. Si bien es cierto que la liberación del general Rodolfo Robles constituye un triunfo importantísimo de las fuerzas democráticas y de la prensa independiente, eso no implica que a nivel del gobierno se restablezca el poder civil sobre el militar, sino más bien la victoria de una facción sobre otra.
En todo esto, las instituciones civiles controladas o influidas por el gobierno han jugado un papel lamentable. Los congresistas oficialistas y ministros del régimen, desconcertados, respaldaron primero la captura de Robles para luego sumarse a la posición presidencial. En el Poder Judicial, Marcos Ibazeta desempeñó un rol penoso, diciendo una cosa y desdiciéndose al día siguiente.
Actitudes dignas como la de la jueza Greta Minaya, o de los parlamentarios que se opusieron al proyecto de ley que otorgaba potestad a los jueces militares para decidir sobre militares procesados en el fuero común, han salvado el honor de su cargo, pero no cambian el hecho que tanto las instancias directivas del Congreso como del Poder Judicial, han sido arrastradas como marionetas en este proceso.
Los cambios, de todas maneras, son muy bruscos y pueden tener consecuencias imprevisibles en la cúpula gubernamental, en momentos en que la situación del gobierno es crítica por los desaciertos en la economía y la política. La recuperación que pueda tener Fujimori en las encuestas por la ley de amnistía, podría ser efímera.