
Mariátegui Matinal
Cineasta Federico García acaba de terminar su película sobre la infancia, adolescencia y primeros escarceos literarios del Amauta.
El debutante actor Carlos García es José Carlos Mariátegui en versión dirigida por Federico García. En la vista junto al actor que interpreta al poeta César Vallejo.
Ahora, García exhibe para este cronista el primer copión íntegro (3 horas y 1/2) de lo que es una cinta que todavía no tiene nombre ( le da vueltas a "Mariátegui Matinal" o "La Juventud del Amauta") y que podrá estar en cartelera en Lima para los primeros meses del próximo año.
Le falta sonido y depurar voces, pero allí, en la moviola, van surgiendo como fantasmas del pasado los años más evocativos del Perú de comienzos de siglo, y el efecto es subyugante.
Federico García y su equipo peruano-cubano (la obra es una coproducción) trabajaron parte de 1995 y este año en Lima, recorriendo los lugares en los que vivió Mariátegui, interiorizándose con los personajes, buscando a los actores que reflejen fielmente no sólo a J.C. Mariátegui sino a la cuerda de escritores, periodistas y bohemios que formaron la pléyade de "La Belle Epoque", como caracterizó Luis Alberto Sánchez aquellos años.
El proyecto es, por cierto, más ambicioso que una sola película. La primera de la serie cubre las primeras cuatro etapas: la infancia, la adolescencia, el trabajo en El Tiempo y La Prensa como "Juan Croniqueur" y la etapa de la fundación de "La Razón" hasta su deportación a Europa junto con su inseparable compañero de luchas y aventuras César Falcón.
Siempre en estos casos, cuando se revive la personalidad de un gran personaje se corre el riesgo del acartonamiento y de recibir una crítica acerba sobre la fidelidad del mensaje, la interpretación y el trato, de pronto demasiado familiar, del biografiado. García, por lo demás, no hace un cine que se resigne a lo comercial o intrascendente.
En pleno rodaje. Las locaciones fueron minuciosamente elegidas recreando la época en que vivió el Amauta.
"El cine histórico -dice- trae consigo polémica y divergencias. Este Mariátegui matinal no ha dejado escapar ningún detalle histórico, nadie dirá que hay tergiversación o invento, pero naturalmente hemos ido más allá, rescatando, recreando una época, un tiempo y una gesta que nos puede dejar tranquilos con la constatación de lo fidedigno. Los tiempos modernos están a la puerta, hirviendo".
El actor elegido fue Carlos García, un actor joven, cuya primera experiencia cinematográfica es esta cinta, pero cuyo parecido con el Amauta es sensacional.
Una vez hallado el rostro de Mariátegui -delgado, cetrino, con profundas ojeras y el mechón irredento sobre la frente- encontrar los de los hermanos, de la madre Amalia La Chira (interpretada por Elena Pasapera), del tío Juan, personaje central en la vida del Amauta y en la cinta el pretexto para basar en él una intimidad dicharachera y con humor criollo, de César Falcón, Leonidas Yerovi, Abraham Valdelomar (Fernando Goycochea), Federico More, fue toda una tarea.
Lo mismo ocurrió con la ambientación. Obviamente los talleres de los diarios y revistas tenían prioridad, pero también el "Palais Concert", el Cementerio General ( para el famoso aquelarre y baile de la danzarina Norka Ruskaia), los mítines políticos, las movidas estudiantiles,etc.
Los rincones limeños han sido prolija y bellamente elegidos. La Casona de San Marcos, el Club de la Unión, el Congreso, el Instituto de Ciencias Neurológicas, el Cementerio, el Albergue Ruiz Dávila, la cafetería D'Onofrio de Miraflores, la Quinta Heeren, la Escuela de Bellas Artes, los viejos talleres de El Peruano, el Cordano del centro de Lima, el muelle dársena del Callao, el Puente de los Suspiros, la Plazuela de la Buena Muerte, la casa de Víctor Delfín, el convento y la iglesia de San Francisco, el Teatro Municipal son algunos de los ambientes que han sido fuente para la recreación de época: la Lima republicana que vio desenvolverse a una generación definitoria del país.
F. García, cineasta de vasta y desigual trayectoria, dirige film mariateguiano.
La inversión que ha demandado la película ha sido considerable. Fico García practica una cinematografía que no se resigna a los ambientes íntimos y cerrados, requiere de espacios, movimientos de masas y complejos arquitectónicos amplios. Ello encarece sus propuestas.
De muy poco sirve la actual Ley de Cine, según García. Pero su optimismo rebasa los aspectos administrativos. Junto con su compañera Pilar Roca (investigación temática, producción y escenografía) y con el apoyo invalorable de Lina Baniela, una editora cubana de primer orden, con la ayuda del ICAIC y el concurso de José Riera y Fernando Espinoza (fotografía), Juan Demosthene (sonido), Francisco Angulo (iluminación) conformó un equipo versátil que ha ido contra el tiempo y las dificultades. "Hacer cine en el Perú es una locura. Pero ¿qué quieres?, es lo único que sé y amo hacer" sentencia "Fico".
Hay asuntos espinosos en esta biografía. La interpretación de la madre -una mujer de carácter firme, muy religiosa y con un cierto dejo de amargura-, la condición de Mariátegui de no tener al lado ni conocer al padre, la más que discreta condición económica de la familia podrían haber concedido al melodrama lacrimoso. Los primeros amores de Mariátegui (que culminarían en un matrimonio y en una hija que ha guardado celosamente su anonimato), su inserción momentánea en un mundo snob.
Premio Joven
En el XI concurso que auspicia Southern y el ICPNA de Arequipa.
El ganador Gino Marchini y su obra, flanqueado por Erick Huanca y Paúl Beraún.
POR todo lo alto fue la entrega de premios a los ganadores de la undécima versión del Concurso Nacional de Artistas Jóvenes que organiza el ICPNA de Arequipa con el auspicio de Southern Perú. La noche del 21 pasado, la galería del Instituto Thomas Jefferson reunió a personalidades del arte y la cultura characata en una ceremonial y estrellada noche donde los anfitriones fueron Charles Preble, presidente de la Southern y Alfredo de Olazábal, su director de Relaciones Institucionales; Alfonso López de Romaña, presidente del ICPNA, su director Jorge O'Brien y Beatriz Zegarra Ballón, directora de Cultura. Allí se inauguró la exposición de obras ganadoras y seleccionadas premiando con el primer lugar a Gino Marchini, estudiante del último año en la Facultad de Arte de la PUC, quien también se hizo de la primera mención honrosa. El segundo lugar quedó en casa, en manos de Erick Huanca, estudiante del 5o año en la Escuela Superior de Bellas Artes Carlos Baca Flor. El tercero fue para el limeño Paúl Beraún, artista que ya se había hecho del primer premio en el concurso Coca Cola versión '94.
Los organizadores señalaron que este año el número de participantes se incrementó notablemente, llegando a alrededor de 300 obras de diversas partes del país.
El jurado calificador, integrado por Silvio de Ferrari, Leslie Lee, Rafael Hasting, Alvaro Pastor y Hernán Sosa, seleccionó 24 cuadros otorgando 3 premios y 4 menciones honrosas. En enero las obras se exhibirán en Lima en la Galería del CC de la Católica.
Salve Feria
Con nuevos bríos y renovadas esperanzas reabre festival librero
En su décimo octava versión, la Feria del Libro se pone a tono.
AUSPICIOSA se presenta la XVIII Feria del Libro Ricardo Palma que en esta edición, y albergando a más de 120 expositores, espera recibir a quienes busquen saciar sus letradas apetencias visitando el parque Mariscal Cáceres de San Isidro.
Así, Santillana trae La frontera de Cristal, última novela de Carlos Fuentes, y dos libros del entrañable Julio Cortázar: Adiós Robinson y otras piezas breves y La imagen de John Keats.
Los entusiastas de la buena lectura tendrán en Ella cantaba boleros de Guillermo Cabrera Infante, Cuando fui mortal, cuentos de Javier Marías, y Cuentos, fábulas y lo demás es silencio del maestro Augusto Monterroso, suficiente motivo para echar un vistazo por el recinto ferial.
Por otro lado, entre los nacionales Peisa ha editado lo nuevo de Balo Sánchez León La soledad del nadador y un agradable ejercicio de lirismo de Edgardo Rivera Martínez: A la hora de la tarde y de los juegos. Jaime Campodónico, con el tesón que lo caracteriza, presentará Cartas a Juan Antonio, vital y emotivo testimonio epistolar de Julio Ramón Ribeyro, además de La búsqueda del placer de Guillermo Niño de Guzmán. Como siempre, todo dependerá de los precios.
Mal Menor
Hay libros que se venden, hay libros que se leen, hay libros que te marcan. Dentro de la categoría de estos últimos, personalmente hablando, se ubica uno que infructuosamente he estado buscando entre un caótico aunque funcional hacinamiento de libros que se desmoronaría espontáneamente de llamarlo, con el meñique extendido y la necedad del caso, "biblioteca personal". Es un librito, cubierta posiblemente naranja dicta algún hemisferio, que recibí como una de las primeras contraseñas para adentrarse en aquellos terrenos donde las palabras tienen algo que decir, y donde una lectura no es un centro comercial sino un aeropuerto. Cada quien ve adónde viaja. El librito se llamaba "Invisible para las Fieras", y era una colección de cuentos de José Adolph.
Tal vez por la edad y las cirscunstancias (un pie en la facultad de economía: ¿sería hoy poeta, como Boloña?), el concepto resultó una epifanía: los zoológicos modernos no tienen rejas, sino una fosa entre animal y público, frontera invisible para las fieras que las inhibe de traspasarla. Ese límite zen se instaló a manera de sistema operativo para una variedad de usos, y aún funciona saludablemente. El círculo lo cerró un cuento de Adolph que hacía praxis del misterio, "Marita en el Parque": una niña se pierde en un parque de diversiones donde un Tren Fantasma incrementa su elenco cadavérico alimentándose de sus más pequeños visitantes. A Adolph sólo lo había visto una vez en CARETAS, en un descanso de mi infantil estudio de la calata de Amenidades, recomendando en milnovecientos setenta y algo comer una manzana al día en vez de lavarse los dientes. (?)
Adolph publica nuevos cuentos. A diferencia de otros autores cuyas palabras alguna vez encantaron espíritus jóvenes y hoy se deshacen en concesiones penosas, Adolph sigue manteniendo la misma oscura y áspera lucidez de cuando coleccionaba calaveras. Reniega de los tiempos, del heavy metal, de la muerte, de esa ovejuna masa acrítica que hoy reemplaza a la juventud. Ha sacado a la luz su Diario del Sótano y sigue convencido que para adquirir fama de delirante basta con decir la verdad. Alguien se quedó con el libro que no aparece. Que lo devuelva.
(Correo e: jbedoya@telematic.edu.pe)