La Emboscada de Camaná


La Emboscada de Camaná
Sospechosa acción promovida por hampones con pasividad policial.

Armados de fierros y palos, los ambulantes de Camaná, apoyados por sujetos patibularios, acometen contra la policía municipal. Al final los cascos azules terminaron acorralados y a merced de la turba.

A las 6 de la tarde del último lunes ardió Troya en el corazón de Lima. Los llamados Cascos Azules ocupaban parte de la primera cuadra del Jirón Camaná. Tenían la orden de no avanzar más allá pues en el Concejo se realizaban las negociaciones entre Elsie Guerrero, de la Secretaría de Comercialización y los ambulantes de esa cuadra para su traslado a otro lugar. Habían ya hablado el viernes 6 y todo parecía indicar que se llegaba a salomónica solución.
Había algo raro. La dotación policíal que había acompañado a los municipales los cinco días anteriores, no estaba esa tarde.
Ninguno de los 150 cascos azules se esperaban lo que vendría "Calculo que unas 250 personas gritaron a la vez y corrieron hacia nosotros empuñando lanzas y hondas mientras que de los techos caían piedras y ladrillos", cuenta Isidro Melo, el más magullado de los municipales. Sus compañeros Luis Palomino y Pedro Ronceros recibieron un tablón en el abdomen y una bomba incendiaria.
Tras el primer ataque, los ambulantes retrocedieron y los cascos azules avanzaron protegidos con sus escudos. De pronto, otras cien personas armadas de palos y piedras llegaron corriendo por Conde de Superunda cerrándoles la retaguardia.
La trifulca fue descomunal. Llovía de todo y se herían por igual policías y ambulantes. La Policía Nacional seguía sin aparecer.
El chofer de la ambulancia del serenazgo, Josué Villar, evacuaba un grupo de heridos. Al doblar por el jirón Ica, recibió una andanada de piedras. Una de ellas perforó el parabrisas y le dio en la cabeza. Villar perdió el sentido y chocó. A las justas, alguien tomó la posta y huyó raudo.

47 cascos azules resultaron heridos en la trifulca, seis con quemaduras de segundo grado.

Recién hacia las ocho de la noche apareció la Policía en compañía del fiscal Alberto Tapia y, oh milagro, del prefecto de Lima Juan Cruzado.
El saldo de la batalla : 47 policías municipales heridos.
Oscar Cumpa, dirigente de los ambulantes, dice que a las 4 de la tarde unas 500 personas entre civiles y cascos azules atacaron a los comerciantes en momentos que en la zona habían al menos 5,000 clientes. "No respetaron a nadie e incluso se llevaron la mercadería. Tuvimos que defendernos. Ellos nos han cortado con cuchillos, lanzado bombas lacrimógenas y disparado. Dos personas han muerto. Tenemos cientos de heridos. No han respetado a los niños ni a los periodistas", señala.
Cumpa miente. Por lo pronto, nadie murió. Los cientos de heridos se reducen a 24 en el Hospital Loayza y 3 en el 2 de Mayo. En el puesto de primeros auxilios dentro de Polvos Azules se atendieron varios contusos, pero se fueron a sus casas.No declara que los ambulantes tenían un arsenal de bombas molotov y de botellas con ácido, de lo cual la Policía tenía que haberse dado cuenta días antes. Resulta difícil de creer que en medio de la batalla campal haya habido tiempo de decomisar mercadería, sobre todo cuando los módulos estaban tumbados en la calle formando una barricada que estaba al lado de los mismos comerciantes.
Para explicar esta violencia extrema hay que suponer que el operativo estuvo preparado con antelación, o que hubo agitadores contratados por los ambulantes o instigadores del propio municipio (los concejales de Cambio 90, Pedro León y Roque Pérez estuvieron en el lugar de los hechos). Los cascos azules no pueden intervenir sin la presencia de policías y fiscales.
Desde marzo el Concejo Metropolitano de Lima ha remitido seis oficios, solicitándole a la fiscal de la Nación destaque un fiscal en la Municipalidad que pueda estar presente en las acciones del Programa Municipal. Hasta el momento no hay respuesta.
Para los regidores Manuel Masías y Angel Tacchino el lunes último se dio una extraña coincidencia: junto con la batalla de Camaná se produjeron acciones violentas en Surquillo y en Jesús María (7,000 y 6,000 ambulantes respectivamente). ¿Se trató de una acción concertada?
Respecto a los comerciantes de Camaná, Elsie Guerrero señala que el Concejo Metropolitano les ha señalado como alternativas de nueva ubicación, incluyendo publicidad y promoción tal como se hizo en Las Malvinas (CARETAS 1409), un terreno en la avenida Argentina donde un puesto de 4 metros cuadrados costará US$ 6,000 y otro en Fiori donde los stands de 3 metros cuadrados se valorizan en US$ 3,000. Incluso se les ha señalado como lugar transitorio una playa de estacionamiento localizada a la salida del Puente de Piedra, en el Rímac, a 500 metros de la zona que ocupan actualmente.
Los comerciates dicen otra cosa. "Están jugando al palo y la zanahoria. La Municipalidad nos acorrala y después quiere que escojamos uno de los dos terrenos. Ignora el proyecto que presentamos en julio para construir un centro comercial en el cruce de Moquegua y Tacna, por el cual ya hemos pagado la cuota inicial", argumenta el dirigente Oscar Cumpa.

Los ambulantes estaban preparados para atacar con fierros afilados, hondas, bombas incendiarias y botellas de ácido lo que implica intención criminal.

Efectivamente, una empresa constructora ofreció un proyecto y los comerciantes se apresuraron a comprar. Según ordenanzas municipales, sin embargo, ya no se podían instalar nuevas galerías comerciales en el Centro Histórico. La constructora les había ofrecido instalar 3,000 puestos de venta a US$ 500 el metro cuadrado. El Concejo Metropolitano desautorizó finalmente el proyecto en agosto. Los comerciantes dicen que nadie les comunicó esta decisión. Preparar otro proyecto les tomaría 8 meses pero el plazo del desalojo sigue corriendo.

Cebiche de la paz entre Andrade y Kouri asentado con leche de tigre, el lunes. Lo picante podría venir después si el Callao no cumple con acreditar a los transportistas chalacos.

Ahora les toca salir, a partir de enero, a los 1,750 comerciantes de Polvos Azules. A diferencia de sus colegas, pueden optar por uno de tres proyectos que cuentan con la aprobación del Concejo Metropolitano.
El primero, un depósito de 16,057 metros cuadrados ubicado en García Naranjo, La Victoria. El segundo, un terreno baldío de 27,154 metros cuadrados, en la cuadra 15 de la avenida Angamos. El último, de 20,000 metros cuadrados, situado en la avenida Tomás Valle, a la altura de Fiori.
El asunto municipal se complicó también con la disputa por las rutas entre Lima y Callao. Un cebichito acabó con la bronca entre Alberto Andrade y Alexander Kouri, pero la verdad es que alguien pisó el palito, el Callao se puso bronco y el espectáculo desacreditó a Kouri. No es malo querer protagonismo político, pero no azuzando a transportistas cuando la propia administración municipal no cumplió con lo pactado con Lima Metropolitana.