Controversias


Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

¿Todos Contentos?

LAS alabanzas mutuas que cruzaron el presidente Alberto Fujimori y el general Nicolás Hermoza el lunes pasado, parecerían cerrar el incidente creado por la captura y posterior liberación del general Rodolfo Robles, con un desenlace favorable para todos.
No es así. Fujimori y Hermoza han salido magullados del incidente y la permanencia de éste último al frente del Ejército está cuestionada.
La amnistía a Robles fue una salida ingeniosa del gobierno al problema y le evitó un descrédito mayor, pero sólo eso. La imagen que Fujimori ha querido vender en estos últimos años, de un Presidente vigoroso, controlándolo todo e imponiéndose a las Fuerzas Armadas, no resistió la prueba de la realidad. Varios hechos lo desnudaron.

  • El domingo 1 Fujimori dijo en una entrevista en TV. que él no sabía que iban a detener a Robles porque estaba fuera de Lima. En ese caso, hay dos posibilidades. Una, que sea cierto, lo cual revelaría que el Presidente de la República está en la Luna y que no controla nada. ¿Cómo Hermoza puede tomar sin consultarle -y sin que él lo sepa- una decisión de innegable repercusión política? Si Hermoza no quiso decírselo ¿dónde estaba el eficientísimo Servicio de Inteligencia Nacional, que depende directamente de Fujimori, que no le informó? Hermoza tomó una decisión equivocada que comprometió al Presidente y éste no lo cesó. ¿Es Fujimori un caído del palto?
    La segunda posibilidad es que Fujimori sí sabía y que, por tanto, mintió en la entrevista. Y que tuvo que retroceder derrotado por la reacción ciudadana y las presiones internacionales.
    En cualquiera de las dos posibilidades, la imagen del Fujimori dominante, con mil ojos y oídos, se desvanece.
  • El miércoles 4, el ministro de Defensa, Tomás Castillo Meza, se presentó a la Comisión de Justicia del Congreso y contradijo todo lo que Fujimori había dicho antes. El general Castillo sostuvo punto por punto la absurda e insultante versión del Consejo Supremo de Justicia Militar, y se fue sin responder las preguntas.
    Castillo ocupa un cargo político en el Gabinete de Fujimori. Sin embargo, defendió la posición del general Hermoza. Lo menos que podía esperarse es que Fujimori lo despidiera en el acto. No sucedió eso. Al contrario, Castillo se lució campante en la ceremonia del lunes al lado de Fujimori y Hermoza.
  • La amnistía a los ejecutores de las órdenes para detener a Robles y a los que se negaron a acatar las disposiciones del Poder Judicial, muestran que Nicolás Hermoza pudo defender a su gente exitosamente. Tuvo que liberar a Robles, pero no le tocaron a sus subalternos.
    Y él mismo no fue despedido, por lo menos en el instante, como exigían -incluso- varios conspicuos defensores del régimen.
    Aunque Fujimori pretendió mostrarse en control de la situación en la CADE, cualquiera que haya observado los acontecimientos se da cuenta que no es así. La realidad es que Fujimori comparte el poder con la cúpula militar, pero está muy lejos de tener la autoridad y el poder que la Constitución y la ley le confieren.
    La amnistía de la semana pasada frenó o revirtió en algo la caída de Fujimori ante la opinión pública, como bien explicó Alfredo Torres de Apoyo S.A. Pero en conjunto, el incidente Robles contribuyó a arrastrarlo hacia abajo en la pendiente por la que se viene deslizando.
    El asunto es que las opciones de Fujimori eran -y son- limitadas. Si unido a Montesinos se deshace de Hermoza, quedará en manos del hombre fuerte del SIN que ubicará a uno de sus allegados al frente del Ejército.
    Desde esa perspectiva, a Fujimori le conviene mantener a Hermoza para tener algún juego usando la rivalidad de ambos. Pero el longevo general provoca muchos problemas, tanto dentro como fuera de las Fuerzas Armadas.
    En suma, perdió la cúpula cívico-militar que gobierna el país, sobre todo Alberto Fujimori y Nicolás Hermoza. Ganaron las fuerzas democráticas. Pero sólo ha sido un paso. Falta todavía mucho camino por recorrer.