

Por AUGUSTO ELMORE
EL brutal asalto de los parques zonales, premeditado y ejecutado alevosamente por los alcaldes de Cambio 90-Nueva Mayoría, no hará otra cosa que añadir motivaciones para incrementar el descenso de la popularidad del presidente Fujimori que ha venido ocurriendo últimamente. Actuaciones oficialistas tan prepotentes y violentas empañan aún más la imagen del gobierno y no ayudan para nada al clima de pacificación nacional que debería imperar en esta época al menos. Los noticieros de televisión han sido elocuentes en revelar la delincuencial actuación de los matones y hampones contratados por los alcaldes distritales oficialistas, que entraron a destruir y saquear. Culpables son principalmente las dos congresistas de la mayoría que engendraron la ley que va a conducir a la destrucción de los parques zonales. Como se preguntó el periodista de televisión: ¿De dónde sacará el alcalde de un distrito tan misio y descuidado como Comas los fondos para mantener el parque que ha usurpado?
No me extrañará para nada que dentro de poco se empiecen a lotizar privadamente los terrenos de dichos parques, y que más de un alcalde termine mudándose a Miami gracias a la plusvalía (por así llamarla).
¡A quien el Congreso se lo dio, San Pedro se lo bendiga!
Desdoroso papel y grave responsabilidad le cabe a la Policía Nacional por su casi complicidad con los asaltantes, cuyos desmanes permitieron y, por ello, casi podríamos decir que propiciaron. ¿Qué dirá a todo esto el general Ketín Vidal?
Mientras el gobierno no decida tenderle puentes de plata al alcalde metropolitano -como la sabia política suele aconsejar que se haga con aquellos rivales a quienes no es posible vencer legítimamente- la picada en las encuestas seguirá. Lima manda
Los apagones, como el del jueves de la semana pasada, son ahora por "fallas técnicas". ¿No será más bien que han retornado los "abigeos", como los llamaba Belaunde?
A veces creo que manejar la televisión puede causar serios daños a la percepción. Por ejemplo, a los directivos del Canal 13 que hace por lo menos 6 años vienen reproduciendo dos veces por semana, una y otra y otra y otra y otra vez las mismas películas de la Serie Rosa, que ya han sido vistas hasta el hartazgo por la gente. Ellos parecen no percatarse de esto e insisten en su desvarío. La televisión -ésa, por lo menos- atenta contra el buen sentido (y no hablemos del buen gusto).
¡Qué pena, pero tengo la impresión de que muchos se van a quedar sin ir a Francia para el Mundial! Si seguimos perdiendo algunos no van a llegar ni a Chosica.
Se comenta que el Instituto Nacional de Cultura quedaría reducido a viceministerio dependiente del ministerio de Educación y que, por lo tanto, todas las otras entidades públicas vinculadas a la cultura, como la Biblioteca Nacional, el Museo de Arqueología, Antropología e Historia, y otras más, se convertirían en esa cosa horrenda que la nomenclatura burocrática denomina como órganos de línea, sin ninguna capacidad de decisión ni, mucho menos, autonomía. Creo que eso constituye no sólo un atentado sino, en particular, un descomunal desatino, porque si hay algo que innovar es el proporcionar al INC mayor poder y posibilidades económicas, para que florezca la cultura en el Perú. No vaya a ser que aparezca por allí una iniciativa para convertir al INC en un apéndice del Instituto Nacional del Deporte.
Y hablando de cultura, hay que aplaudir de veras la iniciativa de la doctora Martha Hildebrandt, segunda vicepresidenta del Congreso, que en los últimos cuatro meses ha desarrollado el ciclo de conferencias denominado "El Perú en los albores del siglo XXI", que llevó al Parlamento a destacadas personalidades de la cultura, como Enrique Mayer, María Rostworowski y Pablo Macera, así como al senador chileno Gabriel Valdés. Para marzo próximo, la doctora Hildebrandt anuncia la ilustrada visita del jurista Fernando de Trazegnies, el sacerdote Hubert Lanssiers y el pintor Fernando de Szyszlo. El Congreso de la República pasa así de ser la simple caja de resonancia de Palacio de Gobierno y se convierte en una ágora culta, para ilustración de sus miembros (incluido el buen Siura).
Otras saludables iniciativas de la doctora Hildebrandt: la recuperación de la memoria histórica del Congreso, encomendada al destacado museólogo doctor Alfonso Castrillón, quien dirigirá la restauración, con un nuevo diseño museográfico, del Museo de la Inquisición y del Congreso. También, la reorganización integral de la Biblioteca y el Archivo del Congreso, incluyendo la compra de cerca de novecientos libros. Pero aplaudo en particular aquella iniciativa dirigida a mejorar la calidad del lenguaje de los funcionarios, que incluye un Curso de Redacción para los asesores. Lamento que la decisión no se extienda a los propios congresistas, algunos tan pero tan necesitados de aquello. Ojalá que la importante labor que en esos aspectos desarrolla la congresista Hildebrandt influya algo en el ánimo de sus colegas en favor de la cultura. Así sea.
Y, ya que estamos: los congresistas que han favorecido el desorden y el caos en Lima poniéndose en favor de las organizadas invasiones de ambulantes, deberían autorizar la instalación de una feria navideña en la Plaza Bolívar. ¡Hay que ser consecuentes, caramba!
Para terminar: ¡Feliz Navidad para todos! Hagamos votos por la paz.