
PRIMERAS
LIBERACIONES
Benigno Huertas es el nombre real o supuesto del subversivo que dirige el operativo. A eso de las 9.30 de la noche empezaron a liberar algunos rehenes, casi todas mujeres. Una de las primeras en salir fue la mamá del presidente Alberto Fujimori y luego su hermana Juana, en otro grupo.
El único que pudo fugar fue el alcalde de Miraflores Fernando Andrade, saliendo por la ventana del baño de mujeres y descolgándose desde un segundo piso.
Secuestrado director de Dincote, M. Rivera.
La obvia intención de los subversivos era disminuir el número de rehenes y hacerlo más manejable, al tiempo que presentaban una imagen suavizada a la opinión pública.
De todas maneras, mantener alrededor de 300 personas cautivas crea problemas logísticos y de organización formidables para un grupo de entre 20 y 30 subversivos.
Michel Minnig, representante de la Cruz Roja Internacional en el Perú, participaba en los primeros contactos con los subversivos para tratar de bajar la tensión y resolver algunos problemas.
LAS DEMANDAS
El operativo fue realizado en honor a Edgard Sánchez, un subversivo desconocido hasta ahora. La primera conversación que sostuvieron los subversivos, estuvo a cargo de un hombre con acento centroamericano pero que se identificó como un "cholo peruano".
Lo primero que pidió fue el cese del fuego y anunció la salida de un grupo de rehenes.
En un vehículo disfrazado de ambulancia llegó uno de los grupos del MRTA. (Derecha) Víctor Polay, cabecilla del MRTA escapó en 1990 y fue recapturado en 1992.
En una segunda comunicación formuló una demanda precisa, la liberación de los presos del MRTA. "Si el gobierno no cede, nos moriremos con todos los rehenes", amenazó. Y podría estar diciendo la verdad.
Entretanto, el presidente Fujimori empezó a recibir llamadas de diversos países, comenzando por Japón, pidiendo calma y moderación, y sobre todo la preservación de las vidas de los rehenes sobre culaquier otra consideración.
Los subversivos no sólo demandan la libertad de sus presos en el Perú, sino también la de varios emerretistas detenidos en Bolivia y Uruguay. El gobierno boliviano ya dijo que está dispuesto a cumplir con eso, siempre y cuando el gobierno peruano lo negocie y acuerde con los terroristas.
Según fuentes diplomáticas el presidente Alberto Fujimori se debatía entre las presiones extranjeras y las castrenses, que exigían firmeza total y la no liberación de ningún preso.
Esta es la primera vez que el gobierno se ve en un trance de esta naturaleza. Sendero Luminoso nunca planteó una negociación, salvo con Abimael Guzmán preso. Pero eso no era una negociación sino una manipulación del cabecilla senderista en función de ciertos objetivos políticos.
Ahora el gobierno tendrá que tratar con subversivos que parecen decididos a todo y que cuentan con fuertes cartas negociadoras.
EL REGRESO DEL MRTA
Oscar Torres Condezo, que ha dado el nombre al comando que asaltó la residencia, fue uno de los fundadores clandestinos del MRTA. A mediados de los años '80 estuvo en Colombia entrenándose con el M19. Participó también en el denominado Batallón América, integrado por subversivos de diversos países que fue desarticulado por las fuerzas del orden colombianas.
Miraflorino alcalde Fernando Andrade, el único que logró huir saltando de un segundo piso luego de romper la ventana del baño de mujeres. Lori Berenson (centro), norteamericana condenada en Yanamayo. Había participado en el planeamiento de una operación similar para tomar el Congreso y liberar a Polay. Ahora pedirán su libertad. General Carlos Domínguez (a lado) ex director de la Dincote, estaba en la residencia, con el actual jefe de ese organismo, el general Máximo Rivera.
Torres Condezo fugó del penal de Cantogrande en junio de 1990 con medio centenar de subversivos. Estaba casado con Teodora Valentina Rodríguez Motta, emerretista que también escapó de la cárcel en esa oportunidad.
Cuando un destacamento subversivo lleva el nombre de algún militante, es porque éste ya murió. Se supone que Torres Condezo debe haber sido abatido en un enfrentamiento ocurrido en el último tiempo en la selva central.
La operación de la residencia japonesa ha sorprendido a todos, pero sobre todo a la Dincote y al Servicio de Inteligencia, que está más preocupado capturando al general Rodolfo Robles, haciendo el reglaje a congresistas y periodistas de oposición, persiguiendo a los activistas del Foro Democrático o infiltrando agentes en el Gobierno Regional de Puno.
Después de la captura de Miguel Rincón y su grupo, se pensaba que el MRTA carecía de capacidad operativa. Precisamente ese destacamento estaba preparando la toma del Congreso con objetivos similares a los de la captura de la residencia.
Embajadores de Argentina, Alemania, Venezuela y Canadá. El Premier Helmuth Khol llamó a Fujimori pidiendo cuidado con los rehenes.
El operativo del martes, sin duda el más espectacular de la historia, muestra que el MRTA ha reconstruido un aparato militar y logístico importante que le ha permitido realizar esa acción. Que ha sido coordinada, además, con los presos emerretistas que habían iniciado una huelga de hambre exigiendo la mejora de las condiciones carcelarias.
En años anteriores, el MRTA se caracterizó también por efectuar operaciones con técnicas subversivas más o menos refinadas, similares a las de otros movimientos guerrilleros latinoamericanos como los Tupamaros uruguayos o los Montoneros argentinos.
Néstor Cerpa , se cree que es el que dirige la operación "Rompiendo el silencio".
La fuga de Víctor Polay y más de 40 de sus cómplices de Cantogrande en julio de 1990 fue una de ellas. Pero también practicaron secuestros a prominentes empresarios, atentados y tomas de ciudades en la selva nororiental.
En América Latina hay varios precedentes. La toma del Congreso nicaragüense por los sandinistas al mando de Eden Pastora, el comandante Cero, fue quizás la más famosa. Los sandinistas tenían experiencia en estos menesteres. El actual jefe del ejército nicaragüense, el general Joaquín Cuadra, se inició como guerrillero asaltando la residencia de un somocista donde se efectuaba una fiesta con la presencia de diplomáticos y políticos. Al final huyeron en un avión a Cuba.
La embajada de República Dominicana en Bogotá, Colombia, fue presa del M19 con ocasión de una recepción diplomática en 1980. El cautiverio duró 61 días y ninguno de los más de 300 presos de la guerrilla fue liberado, pero los asaltantes recibieron US$ 3 millones y un avión para huir. Años después tomaron el Palacio de Justicia que fue asaltado por el ejército, operación que terminó con una descomunal masacre en la cual murieron la mayoría de miembros de la Corte Suprema.
El gobierno peruano tiene poca experiencia en negociaciones con grupos subversivos. En realidad, con nadie, salvo con organismos multilaterales y gobiernos extranjeros, porque en asuntos políticos internos tampoco suele negociar nada.
La situación es muy complicada y la firmeza indispensable tiene que ser combinada con la flexibilidad necesaria para evitar que las personas secuestradas por el grupo terrorista sufran daños.