Lugar Comun


Por AUGUSTO ELMORE

ME cuesta trabajo, pero debo agradecer al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru por el más grande logro revolucionario que ha obtenido en su lamentable carrera: Haber unido a todo el Perú -y es más, a todo el Mundo (sin incluir, claro, a los grupúsculos extremistas que hay casi en todas partes)- en contra del brutal asalto de la residencia de la embajada del Japón. Nunca jamás, ni siquiera en el discutido caso del abuso contra el general Robles, el Perú ha estado tan unido como lo estuvo, desde la primera hora, frente a esta agresión contra los derechos humanos de seres inocentes e inermes. ¡Gracias torpes fanáticos del MRTA!: ustedes mismos han desprestigiado por siempre a su movimiento. El Mundo entero los observa -y tratará en adelante- como criminales. Como los criminales que son.

  • Ustedes, señores, no tendrán nuevamente fácil refugio en los países extranjeros a donde ir a gozar del monto de sus extorsiones. Ustedes, estén donde estén, tendrán que dormir con un ojo abierto, para cuando toquen a su puerta, buscándolos. El Mundo entero los repudia, y se encargará de que no puedan hacer nuevamente daño a seres inocentes. ¡Gracias por el brutal asalto!, aunque moleste y duela decirlo sentado más o menos tranquilamente delante de la máquina de escribir. A sus víctimas, a aquellos que se encuentran aún en sus manos hasta el momento de escribir esta página, les pido perdón por ello. Vuestro sacrificio no es ni será en vano.

  • Claro que, habiendo aprendido algo de psicología, estos terroristas (aunque les pese el calificativo, pero eso es lo que son, terroristas, porque medran del terror que tratan de producir en sus víctimas), se han disfrazado de ovejas (armadas con subametralladoras, claro), tratando bien y consideradamente a sus víctimas, algunas de las cuales se han convertido en verdaderos embajadores de "los chicos", "los buenos muchachos" que nadie sabe cómo se aparecieron en la embajada de Japón disfrazados de Rambo -incluyendo las pintas en la cara que usa Sylvester Stallone, los cuchillos, las varias pistolas, las granadas y sobre todo el uniforme comando-. Uno de ellos, según sé por uno de los liberados, hasta sufre el síndrome de personaje de Taxi Driver, con el pelo cortado a lo mohicano.

  • Esos "buenos muchachos" (tan buenos como los de la película del mismo nombre), que en un momento de repudiada irreflexión amenazaron con "ajusticiar" al ministro de Relaciones Exteriores, ¿a quién representan? ¿Doce o quince personas que no ganarían ni siquiera la elección en un sindicato, desafían a todo el Perú y pretenden imponerle sus condiciones? Seres tan ilusos y utópicos que pensaron alguna vez que podían tomar el poder por la vía de las armas -pretensión que la realidad contradijo de mil formas- ¿quieren imponer condiciones, tan alocadas como la liberación de todos sus compinches, o el cambio de política económica del gobierno? Lo único que podría -y debería- aceptarse es el mejoramiento de las condiciones de vida en las cárceles. Hacer de las prisiones lugares bastante mejores que las mal afamadas cárceles del pueblo, a las que sometieron a personas inocentes en procura de un vil rescate.

  • Parece que lo que el drama que ha vivido y vive el Perú ha revelado algo valiosísimo y ejemplar: la entereza, coraje y espíritu de los secuestrados, no importa su condición ni status. A la opresión de sus captores -cuyos buenos modales no fueron suficientes para hacer abandono de sus armas ni por un instante- los rehenes opusieron fuerza de espíritu y solidaridad. Creo que de continuar reteniendo a muchos de ellos, los terroristas -sí, terroristas- hubiesen terminado dándose cuenta de que las cosas no son como ellos las pintan, y que la vida en democracia -así sea ésta tan frágil y disputada- vale mucho más que lo que ellos imaginaban leyendo sus libros de textos marxistas.

  • Creo que finalmente se acerca una solución, porque la toma de la embajada de Japón, contradictoriamente a lo que pudiera sostenerse, no es sino la demostración del fracaso del MRTA, cuyos integrantes, cansados del inútil sacrificio de la vida en la selva, desean en el fondo reubicarse en la vida cotidiana de su país que, con todos sus defectos, ofrece al menos la esperanza de un futuro mejor. Hay que conversar con ellos y ofrecerles -si es que dejan las armas- reintegrarlos a la vida.

  • Sé de buena fuente que algún empresario -que fue liberado en primer o en segundo lugar-, hasta hizo la oferta de conseguirles un trabajo (claro que en la empresa de otro),

  • Si esos "buenos muchachos" se llegaran a convencer de que matando a gente -o amenazándola de muerte- no es posible jamás dormir tranquilo, y que ni siquiera se gana algo que no sea vivir a salto de mata, las conversaciones que se desarrollen de aquí en adelante podrán dar por fruto maravilloso la paz que el Perú tanto anhela.

  • Salvo el poder, todo es ilusión, fue el lema de Sendero, ese movimiento criminal del que tanto desean diferenciarse. El poder es una ilusión, debería ser el de los emerretistas.

  • Las circunstancias obligan; por eso esta página ha salido de su tónica habitual. Es que lo que ha sucedido y sigue sucediendo no es propiamente un lugar común. Gracias a Dios.