Soledad de Cada Uno


Soledad de Cada Uno
Fotografías en blanco y negro reunidas en "Soliloquios", original libro de Daphne Zileri.

EL libro se inicia con un epígrafe de Alfonsina Storni: Un día estaré sola, como está la montaña. Entre el lago desierto y la mar que la baña. En ese verso desnudo se encuentra condensada la esencia de Soliloquios, libro de fotografías de Daphne Dougall de Zileri, impecablemente editado en los talleres de Mario Cuzzi en Arequipa.

"Hermanas", retrato que sirve de portada a Soliloquios. Derecha, la fotógrafa Daphne Zileri en su taller.

"Soliloquios, es a la corta y a la larga un tratado de la soledad. Sólo que en este caso, gracias al blanco y negro de la fotografía, es un tratado de la soledad compartida. La soledad de la propia creadora y la suya, inevitable, mi querido lector", dice en el prólogo el poeta Antonio Cisneros.
Es también, una soledad viajera, ya que la fotógrafa captura instantes cotidianos acaecidos en cualquier punto del mundo, con la calidez de quien es cómplice más que testigo de los hechos. El escenario puede ser La Recoleta de Buenos Aires, Las lomas de Lachay, el Soho de Nueva York, o los templos de El Cairo. La constante es la soledad del personaje (un pájaro, una piedra, una silueta, un grafiti), inmutable, inasible, pero al mismo tiempo armoniosamente integrado a su entorno.
Varias de las fotografías que componen este volumen son retratos familiares, como que Daphne Zileri devino en el oficio a fuerza de registrar los gestos de sus hijos durante el proceso de crecimiento. Más tarde, los viajes alimentaron su cámara viajera como quien busca detener silenciosamente el tiempo.
Por eso Soliloquios es un álbum de aura intimista que descubre sutilmente la poética del mundo exterior. (MEC).