La Nueva Ruta


La Nueva Ruta
La histórica visita del mandatario ecuatoriano Abdalá Bucaram en un clima difícil que reafirma la vocación del Canciller Francisco Tudela.

Las circunstancias en que arriba a Lima el Presidente Abdalá Bucaram no son, ciertamente, las mejores. Pero tanto él como su homólogo, Alberto Fujimori, han creído conveniente no variar ni la agenda ni los tiempos en un encuentro que es, aunque fuera sólo protocolar, de una gran significación dentro de los pasos para normalizar las relaciones entre ambos países. Paso audaz y de franca comprensión de la situación por la que atraviesa el país por parte de Bucaram y presencia, aunque a distancia, de Francisco Tudela, el artífice del nuevo clima.

LA visita por tres días del Presidente ecuatoriano Abdalá Bucaram, tanto por las circunstancias internas que vive el Perú como por el hecho que acaba con una tradición ecuatoriana de resistir que un mandatario del vecino país pise suelo peruano, es singular e histórica. Por eso el gobierno se dispone a recibirlo con particular simpatía y en el marco de una serie de actividades que reflejen el sentir de la población nacional. El gesto de Bucaram suscita simpatías en el Perú a no dudarlo y presenta un panorama diferente de cómo pueden tratarse las diferencias entre ambos países.

Francisco Tudela en la escalinata de la residencia de la embajada japonesa. Los rumores de su cambio no pueden ser menos oportunos.

Es en ese ambiente que resulta poco oportuno que se hable de rumores que el canciller Francisco Tudela podría ser relevado del cargo en Torre Tagle.
No obstante que las versiones de los cautivos ya liberados señalan que Tudela, junto con el embajador japonés Aoki, ha mostrado un estado de ánimo sobresaliente, ciertos sectores oficiales han empezado a deslizar la especie que podría ser sustituido no sólo por razones tácticas (que el gobierno no esté ya en la obligación de negociar con un Canciller de rehén) sino también por necesidades inherentes al discurrir de la política exterior.
Algunos expertos en los vericuetos burocráticos señalan, además, que no puede excederse el mes de interinato del ministro sustituto, argumento que por la fuerza de los hechos no debería tomarse en cuenta dadas las circunstancias de un fortuito político, salvo que haya una premura de otra índole por parte del Presidente de la República.
Tudela es una figura singular dentro del gabinete. Antes y después de lo de la residencia. "Demasiado independiente" para el gusto de los oficialistas mecánicos. "Su accionar ha desplazado otras variables posibles para hacerle frente a la tozudez ecuatoriana" a juicio de los patrioteros o ultristas de las filas diplomáticas.
Según comentarios de los últimos días, Tudela ha crecido en la estimación pública.
Hay quienes creen que si las tratativas con Ecuador avanzan en el camino de la paz, se convertiría en una figura política de primer orden, con miras a las próximas elecciones presidenciales. Y la sola mención de esta eventualidad provoca en los áulicos de Palacio irritación, como ya es costumbre en los predios fujimoristas.
Un eventual relevo de Tudela mientras sea rehén del MRTA sería una medida de pésimas repercusiones internacionales. Demostraría una falta de solidaridad que todo el mundo enrostraría a Fujimori, pese a que se le reconoce que se trata de un mandatario particularmente desafecto con sus colaboradores. Las circunstancias actuales son sumamente graves como para que se pueda aplicar un brutal e inédito giro que licencie al Canciller por "poderosas razones de Estado".

Abdalá Bucaram, con una oposición interna que alienta sus temperamentales reacciones, y Alberto Fujimori, con el problema de los rehenes. Así y todo, decidieron conversar. Derecha, mapa que la Cancillería peruana divulgó marcando los puntos de los llamados impases subsistentes.

La agenda con Ecuador se ha detenido en efecto en lo concerniente a la cita de las Comisiones Especiales en Brasilia, pero este momentáneo compás de espera deberá cesar a más tardar con el fin de enero. En realidad, la presencia de los Cancilleres de ambos países era simplemente un gesto formal para indicar la seria voluntad de los gobiernos de impulsar el inicio de las conversaciones que luego se extenderá por varios meses bajo la responsabilidad de los propios jefes de ambas delegaciones. Es posible que se anuncie algo al respecto en la visita del Presidente Abdalá Bucaram a Lima.
¿Debió el Perú haber postergado la visita del Presidente Bucaram a Lima por la cuestión de la embajada del Japón? Hay coincidencia que no necesariamente.
*Porque en el intento por presentar las cosas como un incidente focalizado, hay que demostrar específicamente que la vida del Estado continúa y que ésta no se ha visto perturbada por el grupúsculo subversivo.
*Porque la visita de Bucaram no se realiza con el objetivo específico de avanzar en las tratativas de la paz de Itamaraty sino para afianzar la vocación de aproximación de ambas administraciones y para marcar, por parte del mandatario ecuatoriano, un acto de audacia y de correspondencia con el gesto de Fujimori (quien fue a Ecuador hasta en tres ocasiones), de visitar Lima sentando un precedente histórico.
*Porque una visita de esta importancia no puede ser reprogramada tan fácilmente. Las temperaturas políticas en ambos países son cambiantes y las fechas obedecen a necesidades objetivas de cada administración. Bucaram precisa, a todas luces, de signos objetivos que plasmen su vocación pacifista, aplacando impaciencias de los sectores militares y ultranacionalistas, con los que lleva además un debate que concierne a otros aspectos de la vida ecuatoriana.
En el tema del Ecuador hay suspicacias y desconfianzas en ambos países. Eso forma parte de una tradición que ha impedido el diálogo franco y constructivo.
Para muchos, y pese a que ha demostrado tener una capacidad insólita para romper esquemas, el Presidente Abdalá Bucaram es una incógnita en las relaciones con el Perú.
En la política exterior ecuatoriana, el tema Perú es un pivote que implica además de la diplomacia, a las FF.AA. y a los sectores tradicionales de la política, las finanzas y el pensamiento nacional. Bucaram puede ser audaz en muchas materias y viene demostrando que no se achica ante las crecientes manifestaciones de los políticos opositores. Está en franco conflicto con la prensa, en manos de los sectores conservadores. Y hay sectores de la economía ecuatoriana que han recibido ataques insólitos de un Presidente que reposa en el populismo desembozado y en sectores populares marginales urbanos y agrarios. Casi todos coinciden en que Bucaram trata de hilar fino -pero en un tejido de signo distinto- con los militares.
Todo ello va configurando la imagen de un mandatario que quiere tallar un perfil claro, definido, autónomo y antidogmático. Su visita a Lima es una ocasión de primer orden para poner a prueba también su capacidad de recrear los moldes y objetivos de la política exterior ecuatoriana. Que sea, por todo ello,bienvenido como portador de nuevos horizontes en una relación bilateral que habrá de forjarse con la amabilidad pero también con la transparencia del hermano frente al hermano.