
Las Raíces de la Violencia
¿Es el Perú un país manso donde hasta los bichos se atontan?
Durante mucho tiempo, una anécdota ha definido la visión que los peruanos tenemos de nosotros mismos. Cuentan que a principios de siglo, un ministro fue presuroso a hablar con el Presidente de la República. "Una epidemia de peste bubónica ha llegado al Callao en un barco extranjero", le dijo alarmado. "No se preocupe Ud", le respondió el Presidente, "en el Perú hasta los bichos se atontan".
La idea es que aquí todo es tibio y mediatizado, como el clima de Lima. El Perú no es un país sangriento y de grandes violencias. Por eso cuando estalló la insurgencia senderista en los ´80, el gobierno sostuvo que eran extranjeros porque los peruanos éramos estructuralemente pacíficos.
Otra corriente de pensamiento, sin embargo, afirma que lo anterior es falso, que el Perú es en realidad un país violento desde la época de los incas y la Conquista, que nunca ha dejado de serlo y que la violencia es consustancial a los peruanos.
Julio Cotler, politólogo del Instituto de Estudios Peruanos, analiza la verdadera dimensión de la violencia en el Perú, relativamente menor a la de otros países, así como las causas que esto sea así. La presencia de jóvenes, sobre todo selváticos, en las filas del MRTA, es explicada también por Cotler.
Cotler: la violencia ha traído abortos brutales y fetos monstruosos.
"El MRTA recluta chicos que no tienen ninguna forma de socialización política"
- En síntesis, ¿el Perú no es tan violento cómo otros países de América Latina, que a su vez es menos violento que otros continentes?
-Sí, porque había una dominación tradicional relativamente eficaz, cuyo poder central delegaba en los terratenientes y los poderes locales, que se las arreglaban para controlar la violencia. De esta manera era una violencia localizada físicamente y sobre tópicos inmediatos. A medida que estos poderes locales pierden fuerza, la violencia se comienza a ampliar y organizar.
La modernización puede conducir a la violencia cuando no va asociada con canales institucionales inclusivos.
-¿Cómo explicar que en un país relativamente poco violento surja un fenómeno de violencia tan feroz como el de los '80?
-Los procesos de modernización que tuvimos excluyeron a una capa muy peculiar: los mistis y los hijos de los mistis. Mistis son esas clases medias provincianas asociadas con el poder terrateniente, que se canalizaron hacia formas intelectuales, la Universidad de Ayacucho, por ejemplo. Todos los movimientos terroristas siempre tienen un componente intelectual provinciano, y no me refiero únicamente al que ha nacido en una provincia, sino al que tiene una mira muy estrecha, muy local. La exclusión de esta gente fue brutal, y ellos reaccionaron también de una manera brutal.
En los años '70 el gobierno militar acabó con todas las instituciones del viejo orden y no montó una sola nueva institución. La desgracia de Carlos Delgado fue no haber hecho el Partido de la Revolución Peruana, el PRI del Perú. Lo de Chiapas ocurre en México cuando el PRI se viene abajo, cuando ya no puede seguir cooptando, controlando y distribuyendo como antes.
-Eso explicaría entonces a Sendero y el MRTA, que son hijos de la modernización fallida, la ideologización y la falta de instituciones de los '60 y '70. La mayoría de los asaltantes de la residencia japonesa son muy jóvenes. ¿Cómo explicar el reclutamiento de jóvenes de los '90 por el MRTA?
-En los años '80, en la selva se producen los mayores procesos de cambio social con el auge de la coca. En el Perú no se ha tomado en consideración lo que significa la selva. Cuando una va allá le dicen que el principal problema es la falta de presencia del Estado: no hay carreteras, no hay establecimientos de salud, pero también dicen que nadie controla a la Policía y al Ejército, que están -o estaban- asociados con el narcotráfico, que los jueces hacen lo que les da la gana, que los alcaldes no responden ante nadie. Es decir, existen cargos, pero no regulaciones estatales.
Cuando uno va a la selva y habla con esos muchachos, encuentra que son de primera o segunda generación, venidos de cualquier parte del país, en que todas las formas de relación tradicionales se han roto totalmente y en la que se buscan salidas.
-¿Nada reemplaza a las formas tradicionales?
- Nada. Ni siquiera existe la presencia de la Iglesia, en capitales de provincia a veces no hay curas. No existen las formas más obvias de identidades comunitarias. Al igual que SL, el MRTA recluta chicos que no tienen ninguna forma de socialización política, los pueden captar sin ningún tipo de competencia. A los 14 ó 15 años tienen un fusil o cuchillo en las manos.
-¿Se puede comparar la desinstitucionalización de los militares en los '70 con la de Fujimori en los '90?
-Totalmente. La gente no tiene maneras de expresar ni canalizar demandas de ningún tipo.