
Las Opciones A Negociar
Néstor Cerpa podría llegar al Congreso si el MRTA se legaliza.
De sindicalista a terrorista y finalmente ¿congresista? Una opción no tan descabellada.
A principios de semana funcionarios gubernamentales trabajaban febrilmente para conseguir una casa cercana a la residencia del embajador japonés que se usaría como lugar de reuniones entre el interlocutor oficioso del gobierno, Domingo Palermo, el jefe del MRTA, Néstor Cerpa y la Comisión de Garantes.
Los preparativos auguraban un final feliz, que más adelante, dejando que vuele la imaginación, podría concluir con el MRTA insertado en la democracia.
¿Es inimaginable un Néstor Cerpa Cartolini integrado a la legalidad, ocupando un escaño en el Congreso y discutiendo apasionadamente una frase de un artículo de un proyecto de ley?
Muchos creen que sí, en el Perú. En las últimas semanas se han repetido hasta el cansancio los argumentos en contra: el MRTA es muy pequeño para negociar con él, no se puede legalizar a un movimiento que toma rehenes, son terroristas y no guerrilleros, un acuerdo de paz implicaría una rendición del Estado.
En realidad, ha sido exagerado denominar acuerdo de paz a lo que
en verdad sería la integración de un pequeño movimiento a la democracia. Pero que es posible hacerlo, no cabe duda. Y para probarlo no se requiere viajar con la imaginación a otros países. Aquí mismo tenemos un ejemplo cercano.
Sentido del espectáculo: está identificado pero se cubre el rostro.
¿Le gustaría en Congreso?
HUGO Blanco, el barbudo guerrillero que organizó y levantó a los campesinos del valle de La Convención en el Cusco, fue convicto y sentenciado a 25 años de cárcel -era la pena máxima de prisión en ese entonces-, luego de ser capturado en 1962. Blanco dirigió un pequeño grupo guerrillero y fue acusado del asesinato de policías y civiles.
Amnistiado en 1970 por el gobierno militar del general Juan Velasco, fue deportado casi inmediatamente. Retornó en 1978, para participar en las elecciones de la Asamblea Constituyente y en plena campaña electoral fue deportado nuevamente, con otros candidatos y periodistas opositores.
Vociferante Hugo Blanco guerrillero, durante el juicio en que lo sentenciaron a 25 años de prisión. (Abajo) Interlocutor Domingo Palermo, lentos avances después de días de estancamiento.
Electo congresista con la tercera votación individual más alta, detrás de Víctor Raúl Haya de la Torre y Luis Bedoya Reyes, su figura desgreñada y sus discursos incendiarios lo convirtieron en uno de los atractivos de la Asamblea.
El ex guerrillero, sin embargo, se mostró menos hábil en las justas electorales que organizando campesinos. En 1980 candidateó a la presidencia encabezando un minúsculo frente trotskista, y obtuvo una diputación como premio consuelo.
En 1985 alcanzó a duras penas una senaduría y en 1990 prácticamente desapareció del escenario político. El golpe de 1992 lo encontró administrando un hotelucho en Madgalena. Blanco se puso a buen recaudo y emigró a México, donde sueña vanamente con una revolución zapatista.
Las enseñanzas son varias. Primero, no se trata de tener al frente a un movimiento poderoso para negociar con él. En el caso de Hugo Blanco, ni siquiera hubo negociación, simplemente se le liberó, como ocurrió luego con los tupamarus en Uruguay o los montoneros en Argentina.
Segundo, los subversivos en democracia no representan un peligro para el sistema que los acoge. Generalmente se ven reducidos a su mínima expresión, auque en algunos casos pueden tener alguna relevancia, como el M19 colombiano a principios de la década.
Tercero, no se puede excluir de los tratos a los que son acusados de crímenes, porque así no se negociaría con nadie.
EN COCHE
Algunos creen que mejor sería reunirse en un ómnibus acondicionado para el caso, que se estacionaría frente a la residencia, antes que en una casa. Ese fue el método usado en la embajada de República Dominicana en Bogotá.
A pesar que este asunto parece pronto a resolverse, haciendo presagiar avances, la última semana trajo algunos signos poco alentadores en la residencia. El retiro de los reporteros gráficos de medios extranjeros y peruanos de una azotea cercana, ordenada por el gobierno, ha hecho temer lo peor a los escépticos.
Feliz Hugo Blanco constituyente en 1978.
Sobre todo si se ha advertido aumento del movimiento de fuerzas especiales alrededor de la residencia. "Pueden ser los pasos previos a un asalto", comentó entre preocupado y entusiasmado uno de los muchos periodistas extranjeros que aún quedan en "la zona", como denominan a las inmediaciones de la casa ubicada en Tomás Edison.
Mientras tanto, como casi no ocurre nada en los últimos días, los aburridos fotógrafos se han dedicado a retratar a las colegas y a inventar clasificaciones de acuerdo a criterios irrepetibles.
Pero se han producido también hecho positivos, como los avances en la conformación de la Comisión de Garantes y la aceptación por parte del MRTA a la integración del Canadá, representado por un ex rehén, el embajador en Perú Anthoni Vincent.
Néstor Cerpa también ha admitido, como se sabe, a monseñor Juan Luis Cipriani, propuesto por el gobierno y designado por el Vaticano. La presencia del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) es más confusa, pues ellos no pueden participar en el mismo plano que el embajador Vincent o monseñor Cipriani, aunque tampoco han negado su concurso.
Las funciones de la Comisión siguen siendo confusas. En realidad no se sabe si son garantes o mediadores, o ambas cosas. Y si son garantes, ¿qué van a garantizar?
En cualquier caso, la presencia de mediadores es indispensable. El ex presidente norteamericano Jimmy Carter, cuando visitaba Santiago de Chile la semana pasada, respondió que estaría encantado de cumplir ese papel, que ya desempeñó exitosamente en Camp David -acuerdo entre Egipto e Israel- y más recientemente en Haití.
La liberación del comandante de la Policía Luis Valencia Hirano, que sufre una afección al corazón, fue también un buen síntoma. Valencia fue uno de los más destacados miembros del GEIN (Grupo Especial de Inteligencia) que demolió a Sendero y al MRTA. Y estuvo presente el 12 de setiembre de 1992, cuando capturaron a Abimael Guzmán. (CARETAS 1431 y 1353).
Cuando el MRTA tomó la residencia, Valencia comandaba uno de los escuadrones Delta de la Dincote, especializados en lucha antiterrorista.
El hecho que haya sido liberado, muestra que los emerretistas se están cuidando de la posibilidad que algún rehén vaya a sufrir algún percance en sus manos, lo cual los pondría en una situación muy difícil.
Apenas fue liberado, Valencia fue trasladado al Hospital de Policía, donde está internado e incomunicado.