¿Cuál es el Cau Cau?
Identificación de rehenes empresarios japoneses desata sorprendente tormenta.
Facsímil del diario japonés Sankei, donde hablan sobre el artículo de CARETAS 1448.
Razones Para Publicar
Ante la reacción generada en ciertos círculos japoneses por la publicación presuntamente riesgosa de fotos de ejecutivos nipones cautivos, CARETAS señala lo siguiente.
Koji Harada, de Kyodo News, ingresó a la resi-dencia y logró fotografiar a sus compatriotas.
UN escándalo -sorprendente, por cierto- ha ocasionado en Japón la publicación de CARETAS 1448. La portada mostró el 16 de enero a un grupo de 17 rehenes japoneses y Pedro Aritomi posando para el fotógrafo de Kyodo News. En el interior se publicaron tomas individuales de algunos de ellos junto con sus nombres y cargos en distintas empresas japonesas.
A raíz de esta publicación, los más importantes diarios de Tokyo, como Sankei, Asahi, Yomiuri, Mainichi y otros han incluido artículos indicando que los familiares de los rehenes estaban preocupados y molestos por el reportaje de CARETAS. Argumentaban que esos ejecutivos, al ser liberados, correrían el peligro de ser secuestrados nuevamente, pues cualquier criminal ya conocería sus rostros, cargos y nombres.
Tras estas publicaciones, la agencia de noticias Kyodo News recibió la visita de un representante del gobierno japonés en su sede central en Tokyo, quien mostró su desacuerdo por haber proporcionado a CARETAS las fotografías.
También los ha visitado un representante de Mitsui Bussan. La administración de Kyodo ha pedido disculpas públicas por la "falta de cuidado".
Paradójicamente, ningún diario, agencia o canal del mundo -incluidos los japoneses- ha dejado de difundir los nombres, cargos e imágenes de los empresarios peruanos en rehenes o liberados, y nadie ha dicho nada. Y si uno recuerda la historia de hace unos cinco años, eran éstos los que más sufrían los secuestros.
Por otro lado, ningún familiar o miembro del gobierno japonés ha llamado o escrito a CARETAS en protesta.
Sí se ha recibido, en cambio, la visita esta semana de periodistas de una docena de medios de comunicación japoneses. No todos están, por cierto, en contra de la publicación de las fotos, aunque es el tema de discusión común.
Pesos pesados que han visitado CARETAS como Yoshihisa Komori, editor viajero del Sankei, y Tadeo Uchida, comentarista de TV Asahi, no han tocado el tema, aunque sí han querido saber la opinión de la revista sobre el audaz ingreso a la residencia de Hitomi Tsuyoshi de Asahi y su traductor peruano Víctor Borja, y del fotógrafo Koji Harada de Kyodo.
CARETAS considera que en ninguno de los casos la acción de los periodistas puso en peligro la vida de los rehenes ni constituyó falta.
Ministro Pandolfi habló de posibles extorsiones.
En Tokyo hay quienes argumentan que el escándalo provocado por las fotos publicadas por CARETAS en algunos medios se origina en celos profesionales, lo cual no sería de extrañar porque en todas partes se cuecen habas.
Los que sí han expresado su preocupación a esta empresa editora son los representantes de algunas empresas japonesas que operan en el Perú. La revista ha razonado con ellos y un funcionario de Jetro sobre la legitimidad de la publicación y la falta de riesgo que implica (ver recuadro), y en todo caso les ha prometido mantener un máximo de cuidado y responsabilidad al cubrir esta crisis.
Mientras tanto, una de las razones principales por las que publicó CARETAS ese reportaje fue un párrafo del mensaje que leyó el primer ministro Alberto Pandolfi el 7 de enero en el que dijo textualmente que "el Consejo (de ministros) en pleno hace público su rechazo frente a la posibilidad de que la retención de empresarios japoneses por parte del MRTA obedezca a un intento de extorsión".
Esa fue la noticia que motivo el reportaje que en la carátula de CARETAS 1448 llevó a identificar a "los rehenes nipones en la embajada" como "una de las fichas", y en las páginas interiores tituló como un "tesoro japonés".
La palabra "tesoro" es la que parece haber causado más irritación. CARETAS lo lamenta y admite que pudo escoger un término menos discutible.
El MRTA, por cierto, respondió a las declaraciones del primer ministro mediante sus acostumbradas cartulinas asegurando que no pretendía cobrar rescates. CARETAS en la nota inmediata posterior reclamó la liberación de estos empresarios como una demostración de que lo que afirmaba el MRTA era cierto.