
Carnaval Iracundo
En semana alucinante, Ecuador vivió dramáticas virazones políticas por una solución en la que las FFAA usaron guante blanco.
Se ha apelado a varios ejemplos latinoamericanos y mundiales para explicar los sucesos que conmovieron a Ecuador, marcaron el fin de un Presidente desconcertante como Abdalá Bucaram, permitiendo la sucesión surrealista de apetitos políticos que llevaron, al final, al interinato presidencial de Fabián Alarcón, una figura menor de la política ecuatoriana que ha logrado reunir en torno suyo a las fragmentadas -y no escarmentadas- fuerzas políticas ecuatorianas.
La imagen que ha proyectado Ecuador ha sido lamentable como probablemente problemáticos sean los días que vienen. La comunidad hemisférica, por su parte, ha mostrado una vigilancia democrática muy atenuada y complaciente y un poco todos los latinoamericanos hemos sentido que hay un retroceso deplorable en términos de gobernabilidad.
Bucaram, últimas horas en Guayaquil. La rebelión popular se extendió por todo Ecuador.
Moncayo: la maña de dejar hacer para salir ganando.
CARNAVAL y mascarada en Quito. No tiene la fama del de Río pero, siguiendo la misma tradición andina que en el Perú, el carnaval da lugar a fiestas folclóricas y a chaparrones urbanos en los barrios. Son dos días de feriado sagrado.
"Cómo será la cosa -confiesa un quiteño- que hasta una crisis como la de la destitución del abogado Bucaram se arregla un sábado para no malograrnos la fiesta del lunes y del martes".
No ha habido fiesta, sin embargo, en Ecuador sino sobresalto, desconcierto y decepción.
La Policía usó, gases y agua. Las masas descubrieron que no bastaba sacar a Bucaram.
En menos de una semana estos carnavales han visto desfilar todas las ambiciones, pequeñeces y grandezas de tres personajes que en un momento fueron simultáneamente presidentes y que luego, cuando menos dos de ellos, han lanzado a su país y al mundo señales abrumadoras de pesimismo.
En los últimos minutos de su mandato, Abdalá Bucaram habló de traición y de un golpe inconstitucional civil que llevaría al Ecuador al caos.
En la noche del martes, la también defenestrada Rosalía Arteaga dijo con amargura que le daba vergüenza la situación de Ecuador: "Todo está en venta, todo es un baratillo".
Fabián Alarcón, el nuevo mandatario, es el resultado de una precaria alianza de partidos políticos variopintos y tendrá por lo mismo que darle a cada uno en la yema del gusto si es que quiere mantener mayoría en un Congreso donde sólo cuenta con dos parlamentarios pertenecientes al Frente Radical Alvarista (FRA).
Abdalá Bucaram abandonó Guayaquil para dirigirse a Panamá, en un periplo que debe llevarlo a varios países latinoamericanos. Sus reclamos de que sólo muerto lo sacarían de Palacio, fue una última bravuconada. Tampoco se cree sus predicciones: "Dentro de muy poco me pedirán de rodillas que regrese a la Presidencia".
En su conciencia pesan no sólo los rastros de una situación política muy grave que originó por sus extravagancias sino la dilapidación en menos de 6 meses de un capital político que debió conducir a Ecuador a estabilizar su economía y su programa de desarrollo.
"Un huracán sin freno que tenía, de cualquier modo que cosechar efectos devastadores", sintetizó un editorialista quiteño para referirse a esta estrella fugaz e incendiaria llamada Abdalá Bucaram.
Abdalá Bucaram fue depuesto por el Congreso el pasado jueves 7 pero hasta la madrugada del martes 11, en su fortín de Guayaquil, seguía diciendo " no ha sido el Congreso ni el ejército es el que ha impuesto a Rosalía Urteaga sino yo, que le he concedido esa prerrogativa, porque yo sigo siendo el Presidente Constitucional del Ecuador".
Horas después, conforme a otro mandato más imperioso pero menos preciso, viajó a Panamá, en lo que parece ser el periplo de la pena latinoamericana. Bucaram no pudo hacer nada para evitar su caída. Ni siquiera movilizar en Quito o en la Gobernación del Guayas, su plaza fuerte, a más de 800 personas en defensa de sus derechos como mandatario constitucional.
No están claras las razones por las cuales el furibundo Bucaram no pudo sostenerse en el poder, tras la huelga general que paralizó todo Ecuador, y a la que él se plegó " porque el pueblo tiene derecho a protestar", según el propio Presidente dijera al anunciar que el miércoles y jueves los declaraba feriados " para que los empleados públicos puedan sumarse al pronunciamiento popular".
CARETAS en el Perú no vio nunca con buenos ojos el surgimiento bullicioso de este hombre controvertible y hasta fue acusada de ser un agente movido por su oponente socialcristiano Jaime Nebot para desestabilizar su singular revolución democrática en la que, según sus palabras inaugurales contaban los pobres del Ecuador " y la demás gente".
Sin embargo, Bucaram en su visita a Lima -más su salto andino a Vilcashuamán- despertó expectativas no sólo por ser el primer Presidente ecuatoriano en visitar suelo peruano sino porque parecía un auténtico mensajero de paz, con pedidos de "perdón" y todo.
Algunos suspicaces han creído ver precisamente en la visita al Perú una de "las causas no confesadas" para la súbita caída de Bucaram.
En realidad, el triunfo de Abdalá Bucaram y su acceso al poder el pasado 10 de agosto provocó un sinsabor en la política interna que la clase política ocultó, sea porque la marea popular de la periferia urbana fue la que le dio el poder, sea porque la clase media todavía estaba en vilo.
Rara unanimidad en la resistencia ante Bucaram. Los sectores económicos se sintieron atrapados ante una avalancha que implicaba el acceso de descendientes de árabes y advenedizos de corte populista, los medios de comunicación acentuaron su contrariedad -que durante la primera y segunda vuelta le restaron todo apoyo explícito- y los militares observaban con paciencia casi británica, inusual para una tierra más bien asediada por el tropicalismo.
UN LIBANES AFORTUNADO
Bucaram no recibió en herencia, en un sentido estricto, un desastre.
Una fuente de insospechable objetividad como el SBC Barburg señalaba en un informe después del paquetazo del 1° de diciembre del año pasado que "el Presidente Bucaram fue muy afortunado al hereder un país con pocos problemas fundamentales. La administración de Sixto Durán estabiliza los precios, liberaliza la economía, renegocia la deuda con los bancos comerciales, reinserta al Ecuador en la comunidad internacional y lleva a cabo importantes reformas estructurales".
La razón para los aprietos finales de Durán fueron el "efecto Tequila"(que determinó una alza brutal del 200% de las tasas de interés bancario) y el "efecto Cenepa" que erosionó los recursos fiscales y frenó las inversiones.
Viejas y nuevas figuras de la política ecuatoriana salieron a las calles en un pacto único y provisorio.
Ecuador dejó de cumplir con sus compromisos del servicio de la deuda externa ( US$ 170 millones al Club de París), baja su PBI (creció 1.7% en el primer semestre) y aumenta el déficit fiscal ( que sobrepasa el 3% del PBI). Bucaram tenía que anunciar un nuevo plan económico para relanzar una economía con netos rasgos de recesión. Se demoró demasiado y contrató como asesor a Domingo Cavallo, un hombre que difícilmente podía conocer la temperamental reacción del país del Guayas.
EL CLAVO DEL ATAUD
Abdalá Bucaram, por otra parte, y según el analista económico Gonzalo Ortiz, del semanario Gestión, habla de una corrupción desenfrenada :
" No hay prueba de los robos pero hay denuncias en las empresas públicas en las que intervino su familia. Incluso su primo René Bucaram, luego que fuera nombrado presidente de la Empresa Estatal de Telecomunicaciones del Ecuador, EMETEL, dijo la semana pasada que la plana gerencial lo urgía a firmar contratos por US$ 105 millones y que había coima de por medio.
Ante tal suciedad, hay empresarios ecuatorianos que calculan que el gobierno de Bucaram estaba robándole al Ecuador, por pagos de comisiones por contratos y aduanas, un millón de dólares al día. Ante tal escándalo, Bucaram removió funcionarios de Aduanas en las que todos saben que su hijo Jacobo es quien hace y deshace".
"El último clavo de su ataúd -añade-fue querer ser presidente del Club Barcelona, un sueño de infancia. Se afilió al club e hizo una guerra política para sacar al anterior presidente, el diputado social-cristiano Isidro Romero. Lo sacó y entró. Dijo que traería a Maradona para una noche especial de la presentación del nuevo equipo de fútbol y que el astro argentino cobraría US$ 1 millón para jugar por una noche. Después dijo que sólo sería el 35% de la taquilla de un estadio con capacidad para 75 mil personas. Esto fue para casi todos la mayor locura.
La penúltima de las condenas fue la denuncia del embajador norteamericano Leslie Alexander quien en un discurso, el 29 de enero en Cuenca, dijo que el Ecuador sufría de una permanente corrupción y mencionó que empresas americanas se habían quejado ante él de las coimas que se les querían cobrar. Esto fue de un impacto muy grande. El propio Bucaram dijo a modo de defensa que siempre había habido corrupción en el país"
Presidente interino Fabián Alarcón: el arte de negociar en provecho propio.
EL PODER Y LA GLORIA
El plan económico esbozado por Bucaram fue bien recibido por la comunidad financiera internacional pero internamente se interpretó como una traición a sus propias promesas electorales y los pasos de tremendismo populista que auspició en los primeros meses ( donación de su sueldo y de los ministros, venta del bigote, Abdalact, Abdalafono, Abdalaqua).
"Terminó la luna de miel", fue la escueta sentencia de los analistas.
Una semana antes del paro general, en Lima el ex presidente Osvaldo Hurtado expresó a Caretas sus temores sobre la continuación del gobierno de Bucaram. ¿Es una maniobra de la oposición o de los militares? se le preguntó. "No, es una obra del propio populismo", retrucó."En lugar de atenuar los conflictos y moderar las críticas y buscar fórmulas de consenso, el presidente Bucaram exacerba las críticas y, a veces, sin que medie una provocación por ese carácter voluntarista que suelen tener los líderes populistas", añadió.
Vicepresidenta Rosalía Arteaga:le pagaron con la misma moneda con que ella pagó a Bucaram.
Al retornar del Perú, Bucaram trató vanamente de corregir sus excentricidades y de paliar los extremos de su programa económico. El 4 de febrero, rebajó tres veces el precio del gas: de 10 mil sucres a 7,000 y después, en la tarde, a 2,900. En broma, se decía que si lo dejaban una horas más el gas iba a venir gratis.
Ya era demasiado tarde.
Todas las fuerzas políticas se nuclearon en torno del presidente del Congreso, Fabián Alarcón, en un frente variopinto que va de la extrema izquierda a la derecha vocinglera de León Febres Cordero.
Por su parte, la vicepresidenta Rosalía Arteaga, cuencana lideresa de un grupúsculo que no tiene ni un representante en el Parlamento,movía sus hilos para lograr suceder a Bucaram después del paro general.
El amanecer del 5 de febrero estuvo cargado de vaticinios. Todas las ciudades del Ecuador se preparaban para marchar en contra de Bucaram, las carreteras fueron bloqueadas, el resguardo policial era mínimo, los grupos de soldados parecían estatuas.
LOS GALONES CON LAURELES
¿Conspiración militar? En el desarrollo de la crisis, los dirigentes de todos los bandos se han cuidado de usar un solo adjetivo contra los militares. Si hay una figura que emerge con luz propia ( y hasta con aura ritual) es el general Paco Moncayo, Comandante en Jefe de las FFAA.
Hay versiones contradictorias sobre el papel jugado por las FFAA. Se dice que intentaron hasta el último minuto apoyar a Bucaram, cuando ya el Congreso decretó su salida en un manifiesto ardid inconstitucional. Hay también la versión - más verosímil- que hilaron fino para deshacerse de Bucaram, al que veían demasiado peligroso por su temperamento y por un pacifismo contradictorio con sus maneras atrabiliarias (es inexplicable que las FFAA no hayan contribuido a la movilización popular y que hayan permitido el cierre de carreteras), calmar los apetitos de la Sra. Arteaga y llevar a Fabián Alarcón, un político trejo y ambicioso, a la alta magistratura.
Ha sido ostensible que la única manera de llegar al poder y mantenerse en él era contar con el apoyo castrense. En el trayecto la Constitución queda hecha trizas, desconocido el Tribunal Constitucional (que se pronunció en contra de la destitución y del primer y veloz nombramiento de Alarcón como sustituto de Bucaram), abiertas viejas heridas entre el roldosismo y el social-cristianismo, y sentado el precedente de una repartición de prebendas en medio de una oscura perspectiva para la política económica y fiscal.
El sistema interamericano sufre también consecuencias severas con estas expresiones que parecen calco de las correrías políticas del siglo pasado. El secretario de la OEA, César Gaviria creyó poder terciar el día 5, llamado por el propio Bucaram, pero presto emprendió la retirada por el rechazo masivo con que fue recibido por entrometerse en los asuntos internos del país del Guayas.
Estados Unidos, la OEA y las cancillerías latinoamericanas guardaron "neutralidad", para usar el mismo término que empleó el general Paco Moncayo. En un sentido jurídico, las FFAA no eran neutrales al no dar apoyo al Presidente Constitucional y al no respetarse la Constitución. Lo de Ecuador es un golpe civil con inspiración militar bajo la manga.
Como dice Gonzalo Ortiz " no sé qué tanto se pelean Arteaga y Alarcón cuando el fardo que les espera puede terminar por aplastarlos".
En efecto, Fabián Alarcón no podrá escapar de una línea económica trazada por el FMI, con el agravante que la rebelión popular -que alimentada o no por el ejército cobró luego su propia velocidad y autonomía- cree que podrá detener el paquetazo neoliberal o de lo contrario voltear las cosas en las calles.
Vienen meses muy duros para Ecuador, situación que repercute en el Perú obviamente pues la experiencia histórica indica que si los vientos soplan fuertes allí, la frontera es la pagana. La construcción de la paz de Itamaraty torna a hacerse remota, más cuando el dirimente y "protector" general Paco Moncayo tiene ahora todas las riendas y son conocidas sus posiciones extremistas en el diferendo peruano-ecuatoriano.