Cine-TV


Todo por los Niños

Piernas y colorines para la pantalla infantil.

Por FERNANDO VIVAS

A los muchachos les gusta jugar en el agua, pasarse la pelota y adivinar el color del calzón de las chicas. Es parte de la educación emocional de los adolescentes en ciernes y los programas infantiles tienen mucho de eso en su plan de estudios. Para las otras franjas de edad están los toons y las cancioncillas, que también abundan. Pero, en verdad, es la pubertad la más premiada con el show. Para ella (y para sus papás) son los pantaloncitos calientes de Antuané y Anabel y los panzazos en la piscina de Almendra.
Se puede hablar de los dos programas a la vez porque surgen de la misma escuela, "Nubeluz". Las gemelas se educaron como cíndelas de la nube y emigraron con Almendra al Canal 2 cuando fundó show propio. Coordinaron coreografías y pulieron su roce con los mocosos, aprendizaje que sale a relucir en "De colores". Han hecho suya la lección fundamental de "Nubeluz" y de Xuxa: Que los espacios infantiles son espacios de transición entre la niñez y la adultez, entre el corderito fantasioso y el lobo realista. "Nubeluz" creó un mundillo particular entre cirros y cúmulos pintados en los backings fantásticos pero también cultivó la vena didáctico-consejera con jueguitos de conocimiento y campañas públicas de las dalinas. Los artistas invitados, gente de todo calibre incluyendo a rockeros agresivos, también funcionan como una llamada al mundo exterior.

Gemelas Anabel y Antuané y el buen influjo de la nube.

"De colores" es directamente un tributario de "Nubeluz" y eso no tiene por qué acomplejarlo. Lo es más que "Karina y Timoteo", descendiente de otros muñecos. Las gemelas tienen el ritmo y el timing necesario para bailar en vivo una coreografía que ensayaron no hace mucho y acto seguido, sin perder el aliento, dialogar con los mocosos. Ese diálogo, no pidamos peras al olmo, se ciñe al "hola, que tal" y a dar las instrucciones del juego. Anabel y Antuané, no sé cual más que la otra, tienen limitaciones para extenderse al rollo consejero que no parezca un sermón y para ofrecer algo de humor, entre cándido y atrevido, a la platea menuda. Ejemplo: Un aplicado niño cantor hace una apasionada rendición de "El gatito sapirón", con los puños apretados y los ojos semicerrados, en una voz de falsete de esas que gustan a los profesores de canto y traen problemas en el colegio. Antuané, o Anabel, para felicitarlo, le dice: "Tú vas a ser un tenor".
Lo del nombre "De colores", hacía temer una escenografía chillona. No fue así, la alusión cromática quería hacer notar que la paleta, que no es excesiva, ha sido pensada. Las gemelas se visten igual porque el show no juega a la complementariedad de sus funciones sino a su duplicidad; la variedad hay que buscarla en la alternancia de segmentos. Dejando a un lado los technodibujos que no nos llaman para nada la atención, nos entretuvimos con algunas competencias acuáticas y el concurso de aficionados. Volveremos sobre ellas cuando terminen de desplegar sus colores.


Fugaz Verano

Variopinto cast de "Verano total". Arturo Pomar Jr., el pícnico del medio, ya no figura.

  • América ha estrenado una improvisación veraniega que, por razones de temporada, no superará los 10 capítulos. La conciencia estival, ausente en años pasados, ha llegado tarde y sin tiempo para experimentar. "Verano total", primer encargo de Fernando Ubierna (hermano de Guille) en su nueva casa, mete al balde sol, playas y juegos de agua para que la estación tenga la mínima exposición que merece en pantalla. Una nueva promoción de animadores juveniles, desde Javier Meneses ex "Zona de impacto" al meloso Homero Cristalli, pone en práctica sus conceptos comunicativos. Lo que vimos, un sábado al caer la tarde, era bastante irregular, pero el equipo aún tiene tiempo para replantear pruebas y mejorar presentaciones. Si no será hasta el próximo verano.

    Prensa '97

  • Tras la extenuante cobertura de la crisis de los rehenes -el tondero global alrededor de la residencia del embajador- y algunas vacaciones relativas, el periodismo televisivo vuelve a sus cauces aunque sin disimular su desconcierto. No sabe cuánto espacio merece la noticia que ha consumido sus esfuerzos ni si aquella debe seguir siendo el eje de sus ediciones, si otras lides periodísticas merecen una tregua o, por el contrario, redoblar sus coberturas, si la crisis del Ecuador es de algún modo comparable con la nuestra. "En persona" de César Hildebrandt renovará la pauta diaria y "Panorama" una vez que reaparezca bajo la dirección de Juan Carlos Vicente pondrá la cuota de competitividad que "La revista dominical" necesita para desperezarse. "Contrapunto" sin duda pone la suya aunque también le hace falta renovar bríos y reportes. Aprendiendo del trance sufrido, el periodismo del '96 tiene que superarse en el '97.


    Demi
    Demi Moore, algo de talento y taquilla en exceso.

  • Sabemos que tenía la cabeza de chorlito pero también un innegable talento en roles de seductora. Tras las tropelías de hija de padres adolescentes (madre permisiva, padre suicida), Demi fue precoz chica Penthouse y esposa fugaz del rockero Freddy Moore del que pescó apellido, hasta encajar suavemente en el "brat-pack", el paquete histriónico juvenil que debutó en varias comedias sentimentales de los '80, en especial "St. Elmo's fire" midiendo fuerzas con Rob Lowe, Andie McDowell, Andrew McCarthy, Ally Sheedy, Mare Winningham y Emilio Estévez, su compañero sentimental por una temporada. Demi era la artista menos pretenciosa y más prosaica del paquete, no destinada a grandes realizadores ni a palmas de oro en festivales europeos, pero sí a taquillazos con un comercial sentido de la provocación, el mismo que llevó a las primeras planas con su show matrimonial con Bruce Willis. "Ghost" acabó por hacerla estrella, encarnó la seductora mundanidad frente a la fantasía trasnochada. Lo primero era lo que vendía. Más tarde posó desnuda con 8 meses y contracciones de embarazo, en "Vanity Fair", donde reapareció poco después con el cuerpo pintado. Annie Lebovitz quería que posara junto a su hija, pero se negó a hacerlo. No se negó, ni loca, a aceptar el millón de dólares que le ofrecía Robert Redford por una noche libre en "Una propuesta indecente". Desde entonces, bodrio de "Strip tease" mediante, su nombre es oro de taquilla y cierto descrédito profesional que replica, cuando puede, con calculada furia actoral. (Domingo a las 6 p.m. en Uranio 15).


    Picotazos
    -"La solución es que hagamos una cadena positiva y mentalicemos buenas ondas para que se resuelva el problema de los rehenes".

    -Mirta Vergara en "Utilísima".