Arca de Noé



Arca de Noé
La vertiente oriental de los Andes es la zona de mayor riqueza biológica en el planeta. Y una de las más amenazadas.

CUANDO en la década de 1960 la Carretera Marginal empezó a abrirse trocha en la vertiente oriental de los Andes, algo más que llanuras boscosas aptas para el cultivo se pusieron a disposición del país.

Pacaya-Samiria, Loreto. El concepto de área crítica lo desarrolló el inglés Norman Myers en 1988.

Una expedición científica se internó en ese entonces en el bosque de San Martín en busca de un raro espécimen de primate, el mono choro cola amarilla. Al cabo de 15 azarosos días, la expedición regresó al pie de la carretera con las manos vacías.

El trogón collaris y el caimán blanco amenazados.

Cada paso que dieron puso en evidencia, en cambio, líquenes y musgos singulares, orquídeas y aves aún no registradas por la ciencia. Y algunos kilómetros más abajo, a la vera misma de la Marginal, la expedición se topó con una manada entera de los primates por los cuales tanto habían caminado, saltando de rama en rama.
Treinta años más tarde, Russell Mittermeier, líder de la expedición, preside la ONG ambientalista Conservación Internacional, que la semana pasada presentó en Washington D.C. el mapa de las Areas Críticas para la Biodiversidad (Global Biodiversity Hotspots), una nueva herramienta para la conservación.

Y aquí destacan por su extraordinaria diversidad en flora y fauna, los Andes Tropicales, la franja de ceja de selva que se estira desde Venezuela hasta las yungas bolivianas, pasando por el Perú.

Diecisiete son las áreas ecológicas del planeta cuya protección es una absoluta prioridad, según CI. Entre ellas, abajo, el Huallaga.

Según los estimados científicos más recientes, el número de especies de plantas vasculares (con raíces y tallos) endémicos, es decir, que no existen en otras regiones del mundo, en la vertiente oriental de los Andes, suman 20,000. Así mismo, se han identificado 320 especies de aves y 558 especies de reptiles y anfibios únicos en su género. Muchas de estas especies están amenazadas de extinción, como es el caso del mono choro cola amarilla, el tapir, y el oso de anteojos.
"El área ya ha perdido alrededor de dos terceras partes de la cobertura vegetal original", sostiene CI. "Esto se debe, fundamentalmente, al uso destructivo de ciertas prácticas económicas, tales como la industria forestal, minería y agricultura no sustentable".
De persistir dicha tendencia, en pocos años los países andinos habremos destruido uno de los bancos genéticos más espectaculares del mundo. Y el Perú es parte de esta frágil arca de Noé. Mono choro cola amarilla incluido.