

Al Fin del Milenio
Alucinante exposición virtual en el Palacio de Osambela.
Visión al desnudo de "Los 7 pecados capitales", instalación fotográfica para almas contritas.
"Procesos", la muestra multimedia española que se inaugura mañana viernes en el Palacio de Osambela, dejará a más de uno con la boca abierta y la imaginación a tope. Y es que los ibéricos, de la mano de la curadora Menene Gras de Balaguer, han embarcado 1,300 kilos de "trabajos fronterizos" de 40 artistas decididos a desacralizar el arte haciendo uso de la virtualidad de la imagen sin más exigencias que las derivadas de su propia condición.
Valiéndose de fotografía, pintura, escultura, video, diapositiva, computadora, videoinstalación y otros medios tecnológicos, la obra se va construyendo de una manera tan compleja como su propio mestizaje exige. "Lo que me interesa mostrar es qué está pasando con el arte contemporáneo", dice la curadora y crítica de arte Menene Gras.
Si bien a primera vista podría pensarse que las obras corresponden a jóvenes artistas, la curadora refuta tal impresión. "Lo que me importa es el producto, no la edad". En efecto, la aldea global, internet y la tecnología multimedia, propios de la cultura finisecular, diluyen fronteras uniendo a países, generaciones y continentes.
Obra del fotógrafo Alberto Peral.
Menene asegura que todos los artistas convocados tienen amplia trayectoria lo que da sentido a la muestra. "La capacidad de especular, de investigar con nuevos instrumentos que evolucionan y favorecen esta actividad y la preocupación del artista por evolucionar dentro de su propia propuesta, son aspectos que me interesaron a la hora de escoger las obras". Por eso hay fotografías de pintores/escultores y antifotografía de fotógrafos. Un trabajo sobre la evolución de la luz durante el día y una video instalación que crea fantasmagóricos personajes apelando a la ilusión óptica. Hay otros más complejos como "Sombras de sueño profundo", de Paloma Navares quien usando tres cintas de video grabó dentro de la jaula de panteras en el zoo de Madrid. La cinta se proyecta sobre unas cortinas de plástico que crean un efecto particular mientras rugidos felinos acompañan el paseo del espectador. Eulalia Valldosera por su parte, presenta una turbadora imagen de una mujer desnuda proyectada en la esquina de una sala oscura que por efecto del proceso de creación adquiere contornos y volúmenes absolutamente reales.
Menene Gras de Balaguer, curadora española que rastreó obras multimedia a lo largo de España.
Pero han sido "Los 7 pecados capitales", representados en 14 desnudos de hombres y mujeres en blanco y negro con un sugerente y dirigido toque de color, los que provocaron la venerable ira de don Juan Manuel Ugarte Eléspuru, director de la Casa de Osambela. Felizmente la sangre no llegó al río y la censura no pasó del conato. Al final, los veniales calatos mostrarán sus mortales carnes en una sala acondicionada para tal efecto, en lugar de desnudarse en el pasadizo del segundo piso.
Valgan estos pocos ejemplos para dar una idea de esta contundente exposición, sin duda, la más importante que ha traído España a nuestro país. "Y que no hubiera sido posible sin el apoyo de Luis Lama, Virginia Careaga y Vanessa Wagner", enfatiza Menene con un guiño de complicidad que disimula tras los anteojos oscuros. (María Elena Cornejo).
En otra admirable demostración de inamovilidad fisiológica, encuéntrase la juventud concentrada en el rascado y exploración de pliegues corporales mientras un anciano (80 años según lo declarado) hace huelga de hambre por Paracas: el clan de los que gustan dar vueltas en círculos sobre jet skis consideraron dicho santuario natural como el lugar propicio para derramar aceite, hacer ruido, y además vender cigarros Marlboro, la marca que mató de cáncer al pulmón a su principal ícono, el Marlboro Man.
Suponíase que "ecología" era una de las tres palabras que se manejaban de manera más o menos articulada dentro del actual vocabulario generacional ("adrenalina", posiblemente, sería otra). Pero al parecer sólo los míticos triunfos futbolísticos peruanos sobre Venezuela poseen aquella inasible esencia, no verbal y mágica, que solivianta y moviliza a la juventud de hoy hasta llevarlos en febril caravana a gritar "rehenes corazón" frente a la Bomboniere.
En cuanto al caballero de 80 años, dénle una Harley, veinte hombres, y desahueva Lima.
La honestidad como una de las bellas artes. Ni siquiera eso debe ser descartado. Ante la próxima detención y aproximación al vehículo de algún guardían del tránsito que se presenta bajo el protocolo standard de tu carro está pedido flaquito, sólo por curiosidad, invocaré a Nonone.
Y en la otra mano, presto, el carnet de prensa. A lo que uno llega.
Correo e: jbedoya@telematic.edu.pe)
Historia de Yauri
Atusparia, tema de la última obra del escritor huaracino.
El escritor Marcos Yauri Montero.
La presente nota saluda a tan esperada novela, en su segunda edición (1). Su autor, Marcos Yauri Montero, es Premio Nacional de Novela (1969) y Premio Nacional de Poesía (1977). Hay en su escritura la calidez de quien conoce los rincones del ambiente que describe y es capaz de sentir las emociones de sus personajes. Nutrido de la mitología de su suelo natal, transforma a los pueblos en receptáculo e instrumento de los dioses andinos, que se expresan en las cumbres de los Andes. En su relato hombres y dioses interactúan presagiando y construyendo el destino trágico de la rebelión. Pero fuera de la epopeya, lo que más cautiva al lector es el trato íntimo de sus personajes, la ternura que destilan los diálogos.
Este juego de delicadeza y violencia, que también fuera evidente en José María Arguedas, hace de la gesta rebelde una narración que sume el lector en la perspectiva familiar. Aun en el relato de las batallas, Yauri es capaz de crear espacios para el afecto. En un capítulo, un testigo casual de la lucha, ve avanzar a tres combatientes de Cochachin. Su mente no puede registrar si es realidad o fantasía lo que está viendo. Los ve desplomarse a los disparos de los gendarmes: "Su asombro le hizo ver que caían en ritmo lento, como si estuvieran danzando en el Quispicóndor. Entonces vio que esos indios eran los mismos de sus sueños, sólo que ahora, la dulzura de sus rostros se había trocado en pavor. Cuando cayeron advirtió que los gendarmes venían hacia él con los sables desenvainados y sus fusiles. ¡Ellos acababan de arrebatarle su felicidad y habían matado toda la felicidad del mundo!" (p.175).
Como en el danzaq de Rasu Ñiti, el Quispicóndor, bailarín vestido de plumas, preside con su magia la muerte, mientras que las escenas de la infancia cierran el ciclo del personaje. La lectura de No preguntes quién ha muerto, captura sin remedio a quien abre sus páginas.
____________
*Seminario Interdisciplinario de Estudios Andinos (SIDEA)
(1) AFA Editores, Lima, 1996, 254 pp.