La Rebelión del Fonavi



La Rebelión
del Fonavi

Lo que empezó como una observación legal ha puesto de vuelta y media al gobierno.

Tal vez no sea cuestión de personas, aun cuando en política alguien es, al final, el responsable. El aviso que ha recibido el gobierno a propósito de la extendida protesta contra el Fonavi y su aplicación a los trabajadores independientes, no se refiere tanto a que el MEF podría cambiar de actores como al hecho que la presión tributaria está resultando asfixiante y los ciudadanos y las empresas sienten que hay que revisar las cosas. EL solo hecho que no se sepa cuál es la real presión tributaria -parece que el INEI ha dado un PBI mucho más bajo que el estimado por el MEF y el BCR- indica que parece llegada la hora de la franqueza y la transparencia. Cuando las cargas impositivas rebasan las fuerzas de la sociedad, la impaciencia se pronuncia con rapidez y denuedo. Hora de diálogo y de claridad. Jorge Camet puede que salve el encuentro en el Congreso, más difícil le será convencer a la ciudadanía.

Martes 18.12 p.m. El cuartel general de la SUNAT cuadra cifras y, pese a iluminada planta, da pocas luces.

Jorge Camet: es bueno que hable poco, pero se ve que cuando ataca se equivoca.

A menos de 15 días para arribar a la fecha del cierre del Plan Brady, la permanencia del ministro Jorge Camet en el Gabinete se torna más difícil.
El prometió, entre bromas y veras, "cierro el Plan Brady y me quito". De esto hace casi tres años y, entonces, nadie lo tomó en serio porque su gestión era aceptada mayoritariamente por los impresionantes saltos en el incremento del PBI.
Pero conforme ha pasado el tiempo, la promesa se está transformando en sentencia, pues el escenario ha cambiado radicalmente.
La actual crisis ha explotado por el lado menos pensado.

Decano del Colegio Médico y presidente de los Colegios Profesionales,Francisco Sánchez Moreno: emplazamiento firme contra el Fonavi.

Los cambios en la estructura del Fonavi, aprobados en octubre del año pasado, acogiéndose a las facultades legislativas para generar empleo, fueron la demostración de que Camet tenía una muñeca cunda y versátil.
Los empresarios le pedían a voz en cuello que rebaje el FONAVI ( entonces del 9 % a cargo del empleador y sólo para rentas de 5ta categoría) y Camet pareció darles en la yema del gusto, anunciando que se bajaba a 7%. 2 puntos menos de oro.
Pero, la trampita era que las gratificaciones de julio y diciembre, que estaban inafectas, también se gravaban con el Fonavi. De modo que el fisco seguía percibiendo más o menos la misma cantidad por concepto de Fonavi y los muchachos se quedarían tranquilos. Al rebajar la tasa de recaudación, según sus cálculos, se le caían 339 millones de soles.Con el impuesto a las gratificaciones, recuperaba 198 millones de soles.
¿Cómo cubrir la diferencia de 140 millones? La imaginación de sus asesores -otros hablan de "la mano invisible"- encontró la fórmula de extender el Fonavi a los trabajadores independientes. Y así, profesionales, técnicos, artesanos y servidores en general que tributaban el 10% de impuesto a la renta, obligadamente vía su factura, tenían que apoquinar un 7% más.
Eso no se vio en los meses finales de 1996 porque la ley empezaba a regir el 1° de enero de 1997. La protesta ha sido general y ha ido in crescendo. Colegios profesionales y organizaciones empresariales, políticos y congresistas ( incluidos algunos del oficialismo), medios de prensa y líderes de opinión coincidieron en señalar que el gobierno se había, a todas luces, propasado.
Para colmo de males, Camet respondió airado a estos reclamos señalando que no cedería y acusando a las empresas de estar eludiendo el pago entre 1993 y 1995 al haber pasado a 335 mil trabajadores de 5ta a 4ta categoría.
La cifra provocó un rompedero de cabeza entre los técnicos de la Sunat y un mayor rechazo en la ciudadanía. Sandro Fuentes, ex mandamás de la Sunat y ex ministro de Trabajo, le exigió incluso que demostrara de dónde había obtenido esas cifras fabulosas, toda vez que entre empresas y personas que tributan sólo hay 439 mil, de los cuales la mitad son personas jurídicas.
El hecho es que , luego de Londres, el presidente Alberto Fujimori ordenó que se aclararan las cosas y permitió que Víctor Joy Way, disparara desde el Congreso sus baterías que, aunque con sonrisas, llevan pólvora ardiente.
Ricardo Marcenaro y Luis Delgado Aparicio, por su parte, exigieron la derogatoria del Fonavi, sabiendo de ese modo que se ganarían las simpatías de los profesionales independientes, quienes a su vez han exigido a sus respectivos Colegios un pronunciamiento drástico y la formación de un frente unánime, como no se veía hace muchos años.

Víctor Joy Way, presidente del Congreso: calmar las aguas, defender fueros.

Los signos apaciguadores del oficialismo han resultado a su vez problemáticos. Por varias e importantes razones:
*Porque la desaparición del Fonavi, después de este conjunto de presiones y protestas, puede incitar a los empresarios a tratar de tumbarse la aportación del 7% sobre la planilla que pagan.
En pocas palabras, un forado del orden de los 1,500 millones de soles.
*Porque a nadie, y menos a un Presidente en campaña, le puede gustar que le recorten un ingreso tan formidable, de libre disposición, fuera del Presupuesto que le permite prometer y luego inaugurar obras a troche y moche. Fujimori le habría dicho a Camet, horas antes de la cita con los parlamentarios oficialistas en el Centro Naval el lunes 17, " Tú me arreglas esto".
*Porque el superávit prometido al FMI en la Carta de Intención ( 1.5% del PBI, es decir, una provisión del orden de US$ 900 millones) tiene como viga maestra los recursos del Fonavi que son inmovilizados en el Banco de la Nación.
*Porque estos benditos recursos sirven también para comprar dólares, elevar el tipo de cambio e influir en el manejo monetario a través del Comité de Caja que preside el viceministro de Hacienda y presidente del Banco de la Nación ( vaya títulos) Alfredo Jalilie.

LOS APRESTOS

Por eso, los anuncios de que se reconsideraría la cuestión del Fonavi en el Parlamento han tenido un trámite curioso. Tenuemente Víctor Joy Way y Carlos Torres y Torres Lara han pasado de aceptar que se cambiaría el Fonavi a una velada propuesta de cambiar la contribución por un impuesto "de solidaridad".
El lunes el gobierno decidió que los parlamentarios se reunieran con Jorge Camet y su equipo en el Centro Naval, en San Borja. La cita comenzó a las 8 de la noche. Ocurrió lo que se esperaba.
Camet se deshizo en razones, compromisos y obligaciones de la caja fiscal. En síntesis, no habrá paso atrás. Pueden variar los nombres, puede incluso rebajarse la cotización en uno o dos puntos, pero echar por la borda tan jugoso monto está fuera de toda previsión.
Eso sí, los parlamentarios gobiernistas no tendrían que romperse la cabeza planeando sendos proyectos de ley sustitutivos. Ese es oficio de la minoría -inteligente, cazurra, dedicada. A la mayoría le toca callar, escuchar y... actuar en consecuencia.
El propio ministro de Economía se encargaría de presentar el proyecto que cambie la naturaleza del Fonavi. Claro está, éste sólo se conocerá el miércoles durante su presentación ante la Comisión de Economía a las 11.30 de la mañana. Como una deferencia, el presidente del Congreso estará enterado media hora antes.
El martes 18 ha sido un día de locos en varias oficinas estatales. En el MEF, los cerebros del equipo económico barajaban fórmulas pero de hecho el papel principal ha correspondido a la novísima "guardia de corps" de Jorge Baca Campodónico.
El -ironías de la vida- cuando estuvo en el Instituto de Estudios Económicos de Confiep propuso sustituir el Fonavi por una elevación del IGV. Ahora podría estar en brillante oportunidad de pasar del dicho al hecho.

Su equipo -Mauricio Muñoz Nájar (asesoría jurídica), Laura Calderón (Gerencia de Planeamiento), José Arista (Gerente Técnico)- estaban reunidos en el local de la SUNAT ( a plena luz toda la noche del martes) con los asesores de Camet buscando alternativas.
Se prefiguraban varias tendencias:

  • Disminuir por tramos las contribuciones de los trabajadores independientes, manteniendo el Fonavi:
    -más de mil soles de ingresos 7%
    -entre 500 y mil 5%
    -menos de 500 Exento
    Esto podría calmar las aguas, pero tiene el inconveniente de requerir un mayor control y un alto costo de la fiscalización, de modo que lo que se gana en popularidad se pierde en dinero contante y sonante, fórmula que hace gruñir al Mandatario.
  • Otro camino sería crear un "impuesto de solidaridad" del 3% ó 4% a los sueldos de los trabajadores independientes para cubrir los 150 millones de soles demandados.
  • El nuevo Superintendente estaría sosteniendo sin embargo que el camino más adecuado sería conseguir elevar el rendimiento del IGV, disminuyendo la evasión. Esa sería la mejor demostración de que ha venido a mejorar las cosas en la SUNAT, pero eso no se consigue de la noche a la mañana y la caja fiscal requiere oxígeno mensual y fluido.

    El descuento obtenido por el Plan Brady, en modo alguno alcanza el 50% o los US$ 5,000 millones mencionados por el presidente Alberto Fujimori, en el Cusco, en la clausura de la Cade '95. Se trata de alrededor de 29.1% (US$ 3,350 millones) un descuento menor al obtenido por Ecuador.

    COMO SI FUERA POCO, EL PBI

    El debate en torno al Fonavi ha caído en un mal momento. Desde hace meses se viene discutiendo en los medios económicos acerca del monto real del PBI, la forma de calcularlo y los alcances diferentes que hacen el BCR, el MEF , la SUNAT y el Instituto Nacional de Estadísticas (INEI).
    La cuestión por cierto no es académica ni bizantina. De él se deriva no sólo una verificación exacta del crecimiento real de la economía (o lo que es lo mismo la dimensión alarmante del enfriamiento que se viene padeciendo), sino también si la presión tributaria es la correcta o se está acogotando al contribuyente, y por lo mismo al empresariado grande, mediano y pequeño.

    El abultado PBI de US$ 63,500 millones sigue generando fantasías. En base a este parámetro se afirma que la lonja de los contribuyentes sólo asciende a 14.1 del PBI. Pero el INEI, aplicando la metodología de paridad del BID, señalaría en una nota de circulación restringida que el PBI sería del orden de los US$ 36,000 millones , menor a los US$ 51,000 millones mencionados por Roberto Abusada o los US$ 48,000 millones de Germán Suárez del BCR. Si esto es así, la presión tributaria actual crece abruptamente hasta colocarse en 24.5% del PBI, superior a la de muchos países vecinos y capaz de producir colapsos e infartos financieros.
    Algunos economistas, sin embargo, indican que el debate sobre el PBI es un tanto artificioso, porque sea cual fuere la presión tributaria, lo que es cierto es que el Perú no recauda lo que requiere para cubrir sus compromisos internos y externos.
    En la cadena de irrealidades que parece gustar al MEF, la exaltada mención a un 50% de descuento de la deuda con la banca comercial (o sea US$ 5 mil millones, ofrecidos por Alberto Fujimori en CADE '95, Cusco) parece esfumarse.
    Según las declaraciones del presidente Fujimori en Londres los bancos han optado mayoritariamente por el bono FLIRB que no se descuenta. Así las cosas, la deuda con la banca apenas recibirá un descuento de 29.1 % de US$ 10,560 millones a US$ 7,210 millones. Nada más. Un descuento menor al obtenido por Ecuador hace algún tiempo. Un Brady tan caro como el que obtuvo Venezuela hace varios años. (Ver cuadro)

    MANO FIRME

    Estos elementos sumados dan un panorama poco alentador para Jorge Camet. Sin embargo, sea porque le gusta, sea porque sabe capear temporales, Camet tiene este miércoles una faena por delante de la que puede salir airoso abriendo el abanico de la discusión sobre la situación económica y las oportunidades que aún ofrece el programa económico.
    No puede dejar de ser sintómatico el tono empleado por los gremios empresariales. Para ampliar los alcances del comunicado suscrito por ADEX, SNI Y CONFIEP, Juan Enrique Pendavis dijo en conferencia de prensa el día martes: "No importa si el ministro Camet sigue en el cargo o no. No se trata del problema del ministro sino del grupo asesor que lo acompaña. Este debe irse a su casa. Hasta yo puedo ser titular del MEF, pero si tuviera que trabajar con ese equipo asesor, estaría reventado".