
Economía
La Hora Señalada
En el MEF se cree que el Fonavi ya es un periódico de ayer. Sin embargo, las voces de protesta continúan.
La foto de la izquierda parece darle la razón a quienes señalan que el Fonavi penaliza la generación de empleo, el tema prioritario en el escenario político y económico. Para los técnicos del MEF, el debate se ha reducido a un asunto técnico cuando en realidad es como un eslabón que une el modelo económico a las preocupaciones sociales y políticas de la clase media y de los desocupados que son ya una legión. Para el Presidente Alberto Fujimori el asunto también es crucial, requiere fondos para continuar en campaña, pero la impopularidad merodea y puede incluso hasta morder.
CONTRA lo que pudiera pensarse, para el ministro de Economía Jorge Camet, la reelección de Jorge Picasso al frente de la CONFIEP puede resultar el balón de oxígeno que necesita en estos agitados tiempos en que viene siendo asediado por dos flancos.
Un frente empresarial integrado por la SNI, ADEX y la Cámara de Comercio de Lima que exigen la reducción de los sobrecostos laborales que incentivan la informalidad y, en el otro flanco, todos los Colegios Profesionales, aguerridamente unidos contra el irregular cobro del Fonavi.
Exportadores Carlos Bruce y Carlos Castro: no hay proporción entre número de empleados frente a obreros.
Según comentarios en los corrillos del MEF, Camet está "más sólido que una roca y de muy buen humor". Su defensa del Fonavi no llega a ser una inmolación porque si bien lo desgasta ante la opinión pública, lo consolida ante el Presidente Fujimori que no puede -¿quién lo haría?- despojarse de jugosos 600 millones de dólares destinados a la reelección.
A las siete de la noche del lunes 24, en el salón de la CONFIEP se encontraban presentes los 29 directores de esta institución. En los asistentes existía un consenso absoluto para consagrar la reelección de Picasso, siguiendo una práctica consagrada en anteriores gestiones.
A la hora de la pregunta de rigor, de si había algún otro candidato en brega, la sala, y sobre todo Picasso, se sobresaltaron cuando sorpresivamente Eduardo Iriarte de la SNI se puso de pie. "Yo pensaba lanzar mi candidatura, pero he leído en los periódicos que Jorge va a la reelección, así que declino".
Si bien el gesto relajó el ambiente, recordó a muchos que justamente la elección de Picasso fue una suerte de transacción entre dos bandos en pugna. Durante la gestión de Arturo Woodman, los oficialistas o cametistas impulsaban la candidatura de Manuel Sotomayor de la Sociedad Nacional de Pesquería y los halcones o urracas (según sus adversarios) postulaban a Juan Musso de la Cámara de Comercio de Lima. Al final, la solución fue Picasso, que formó plancha con Eduardo Farah de la SNI y Manuel Sotomayor, uno de cada bando. El tema arancelario que había sido el detonante quedó latente.
Picasso, sin embargo, ha ido acentuando un tono crítico pidiendo que el 96 no se repita, que desaparezca el Fonavi y un novísimo planteamiento: aumentar el consumo mediante un incremento no sujeto a descuentos ni contribuciones. Así se lograría acrecentar la recaudación del IGV y, especialmente, contagiar a la economía con los tibios efectos del verano.
El reelecto presidente de la Confiep, Jorge Picasso, avanza varios argumentos en pro del cambio del modelo económico, mientras ministro Jorge Camet es acosado por el poderoso mandato de Cronos.
En el brindis tras la reelección de Picasso, Camet lució amistoso -si bien miraba el reloj con insistencia- mientras que el reelecto daba una amplia conferencia de prensa explayándose en recomendaciones cordiales pero firmes. En el MEF creen que el asunto del Fonavi es una página volteada. La oposición en cambio confía en que la ofensiva gane en amplitud y, sobre todo, tenga la compañía sólida del empresariado.
No hay unanimidad en las filas de éste, que es lo que le permitió a Carlos Boloña y a Jorge Camet no variar sus políticas. Ahora Picasso pide una "mejor calidad de diálogo", lo cual sorprende porque se trata de dos viejos amigos que cada vez que se encuentran bromean, se toman su wisquicito y se prometen intercambiar opiniones más asiduamente.
Hay quienes creen que el viernes 7 de marzo es la fecha no sólo de culminación del Plan Brady sino también de la gestión de Camet. Es mucho pedir, según infidencias del MEF. Los sectores empresariales más agresivos no llegan a tanto, por ejemplo, pues han focalizado sus pedidos de recambio en el equipo asesor mas no en el impertérrito constructor.
*Según el actual comportamiento de la economía.
Si Camet goza del favor presidencial no tiene que recordar los términos de su acuerdo semestral. Si ha habido alguna ofensiva en su contra dentro del gabinete -se dice que el solícito Jorge González Izquierdo quisiera reemplazarlo en las simpatías presidenciales-, ésta también se ha diluido.
Y el problema es que no puede ignorarse la necesidad de un reencauche del modelo. Nadie discute la disciplina fiscal, el crecimiento de algunos sectores, pero el desempleo y la gama de asuntos en la agenda exportadora y social gana adeptos que sólo los ayatolas del jirón Junín minimizan.
Carlos Bruce, vicepresidente de Adex, lo ha dicho claramente: "si el modelo no demuestra que puede luchar contra la pobreza, el populismo puede estar a la vuelta de la esquina".
Pocos han reparado en que el comunicado de Adex, SNI y Cámara de Comercio revela que, en los primeros 5 años del gobierno de Fujimori, un millón de trabajadores se han enrolado en la informalidad, lo cual va en desmedro de ampliar la base tributaria.
No sólo eso. El mismo comunicado señala que a diciembre de 1995 existían alrededor de un millón de empleados aportantes y apenas 500 mil obreros, es decir, 2 empleados por cada obrero. "Una relación perversa -dice Carlos Castro, gerente de Industrias Nettalco, cuya autoridad está respaldada por ser un exportador exitoso- que demuestra que hay un reino de la informalidad que distorsiona el conjunto de la economía. Lo normal es que haya una proporcionalidad inversa y mayor, es decir que por cada empleado de escritorio existan 6 obreros, con lo cual se amplía la base de la pirámide productiva y social".
Lo cierto es que en las próximas semanas la mano viene cargada. Lo del Fonavi todavía es una trinchera para la clase media, la gran formadora de opinión del Perú, más aún si el gobierno no ha presentado las cuentas claras de los gastos de una contribución que corresponde a todos los peruanos. Son 2,500 millones de dólares cuyo destino -generalidades aparte- hay que estudiar con lupa. Daniel Hokama, el ministro de la Presidencia -muy callado en estos tiempos- tiene la palabra.
La clase media resiente, como los empresarios, que por cada sol que se gana hay otro sol con 15 centavos que se va en impuestos.
El otro tema es el debate arancelario, que ha quedado suspendido entre los empresarios con la eleccion de Picasso (el ha optado porque cada gremio se pronuncie). El Primer Ministro Alberto Pandolfi ha pretendido salir en refuerzo de Camet porque ante las barbas de Ricardo Márquez, ha señalado que el arancel no se modifica, es decir, el Perú seguirá afuera del Grupo Andino. (R.H.)