VIBRACIONES

VIBRACIONES
POR SIGFRIDO LETAL

Andrea Celeste
1. La Música me Eleva, la Música me Altera. La conjunción de los planetas, la fuerza de los vientos, la velocidad de la luz, el flujo de la materia o el simple curso de los acontecimientos. Quién sabe. Tal vez hasta podría alegarse que el movimiento del píloro, o las rotaciones cerúleas dentro de los tubos catódicos, tienen que ver con este huevo frito.
El lenguaje es lindo, sí, pero también idiota. La sonoridad de una frase con gracia de concepto tiene incalculable potencia embaucadora. Lo leemos y oímos cada día. Verdades, lugares comunes, que según Piero Grullo hacen que la vida colectiva siga adelante, sin distraerse. Todo bien, todo suave. Las negociaciones avanzan, el país no se detiene y ante estos desafortunados hechos que no deben repetirse, las autoridades tienen la palabra.
Entretanto, el cadáver -lejj- siguió muriendo.
2. No Tanto Plomo Caballeros. Una impronta festiva, risueña, embandera cierto sector de la geografía rockera de América Latina: Café Tacuba, Ilya Kuriaki and the Valderramas, Ex, Aterciopelados (pronto en Lima). Un humor que no excluye el ejercicio de la violencia expresiva ni el comentario social. Retomando tradiciones narrativas propias del costumbrismo literario hispanoamericano y de arraigadas culturas musicales, retuercen discursos para celebrar -o sea, compartir- angustias y vivencias contemporáneas. Queja, baile, improperio, estridencia, lirismo, sensualidad, burla, agitadas en descargas y melodías casi siempre contorneadas por el sino del pastiche o la normativa del género pop. El lugar común verbal, que amortigua el impacto de realidades cruentas o veladas, puede volverse así contra sus sempiternos beneficiarios.
3. Amor Platónico de Origen Sónico.-¿¡Cómo te va a parecer rica?! ¡Es casi un pata!
-Claro que es rica.
-¡Es muy flaca, se viste como una marciana! ¡Y semejante pelo!
-Esa es sólo física teórica. En la física real, basada en la aproximación, la belleza tiene otro canon, es una clase de belleza que el alma proyecta en el cuerpo. Si la oyes hablar, si la oyes cantar, si observas cómo ríe y cómo se para en el escenario, tienes que ser muy bestia para no rendirte ante ella.
-Ah no pues, sin insultar…
-Ya, chance.
-Pero estás hablando de personalidad…
-Estoy hablando de personalidad y también de gracia, de magnetismo, de estilo, de fuerza, componentes de una individualidad. La belleza auténtica, duradera, no es cuestión de meras superficies, abarca carne y espíritu. Más aún si se trata de una artista.
-¿Tú crees que todos los que la ven se dan cuenta de eso?
-No, y no importa. No todos necesitan vivir, ni podrían soportar, la intensidad de la verdadera belleza.
4. Me Aplican la Mirada China, Me Quieren Desgraciar. El tercer álbum de Aterciopelados, llamado La pipa de la paz -que debe ser como la del Club Once Amigos de Yerbateros- es casi una película hongkonesa: grácil señorita con apretada maxifalda de lamé y cortísimo cabello es correteada en medio de la noche lluviosa por corpulentos y poco conversadores sujetos, presumiblemente de mal corazón. Ella corre sobre el asfalto mojado y bajo titilantes avisos de neón; corre y, mientras sus perseguidores le gritan amenazas en su idioma gutural, ella piensa: Soy una chica difícil/pero valgo la pena. Ella piensa: No se me acerque mi don/conozco su calaña/Ya me han metido ese gol/mantenga su distancia. Ella piensa: Probablemente esta love story/con balas terminará.
Mientras ella pensaba en todo eso, se distrajo y en su loca escapada terminó por estrellarse de labios contra el pecho de un policía negro, como García Lorca (brito él). Tendida desde el suelo, empapada, aunque con su maquillaje technicolor intacto, empezó a oír en contrapicado las ofensivas exclamaciones de sus perseguidores: ¡garulla! ¡retrechera! ¡bergaja! ¡fulera! ¡guaricha! ¡garosa! ¡morronga! ¡farisea! ¡gorzobia! ¡baracunatana!
Y nuestra heroína sintióse perdida.
5. Buena Estrella. Algunos sostienen que este CD no alcanza a las cotas del anterior, El Dorado (1995), pero otros afirman que tampoco tiene sus caídas. En lo que concuerdan los estudiosos es en que se trata de un disco parejo, producto de la consolidación de un estilo. En cuanto a mí, me basta comprobar que la maestría y el espíritu de los viejos amigos siguen intactos: guitarras, batería y voz: Duque, Alejandro, Héctor y Andrea: Aterciopelados, la segunda distancia más corta entre Colombia y el resto del planeta.