
Paciencia, Paciencia
Cuando se cumplen 100 días de la crisis, una propuesta de los garantes aquieta las aguas y parece enrumbar las negociaciones hacia una solución y a Cerpa hacia el Caribe.
100 Días
Las 72 Vidas
Una buena razón para cultivar la paciencia a pesar del prolongado chantaje emerretista.
A su manera, Fujimori también está atrapado. Las vidas de los rehenes son su freno.
Estos son los hombres atrapados en la residencia. Algunos conocidos por todos; otros, sólo fugaces apariciones a través de la malla metálica. Su drama pronto se convirtió en materia de las estadísticas. Su supervivencia, en cuestión de estrategias políticas de costo-beneficio. Para los que estamos afuera, por momentos los eventos en la sede diplomática han llegado a ser rutina de los noticieros, pero para ellos, durante estos 100 días, la vida ha estado como suspendida. Lejos de sus familias, no saben si las horas que pasan dentro de esas cuatro paredes serán la materia para el peor de sus recuerdos, o sencillamente las últimas. Y sin embargo han exhibido una entereza que de por sí es una muestra de superioridad moral frente al cobarde chantaje de quienes los retienen ahí por las armas. Sacarlos de la residencia con vida es un deber superior a cualquier otra consideración.
¿Zarpa Cerpa?
EL lunes por la noche, tras haberse reunido al mediodía con el presidente Fujimori, el obispo de Ayacucho, Juan Luis Cipriani, se dio cita en la Nunciatura Apostólica con una serie de personajes estrechamente vinculados con la crisis de los rehenes. Se encontraban en el lugar el embajador de Canadá, Anthony Vincent, (integrante, al igual que el propio Cipriani, de la Comisión de Garantes), el observador Terusuke Terada y el embajador encargado de la embajada de Bolivia, Eloy Avila.
Monseñor les comunicó que dejaría Lima para celebrar en su judicatura las tradicionales fiestas de Semana Santa, lo que fue interpretado por los presentes con pesimismo. Si el obispo pensaba que nada extraordinario sucedería durante las celebraciones religiosas, debía ser porque su reunión con el Jefe de Estado no había sido muy fructífera.
Cipriani, sin embargo, exhibía un optimismo moderado con respecto a esa conversación. Quizás algunos acontecimientos extraordinarios sí estuvieran por producirse, sólo que después de la Pascua de Resurrección.
JALON DE OREJAS
La reunión de ese lunes entre Cipriani y Fujimori fue la primera tras la minicrisis del fin de semana, revelada cuando el obispo declaró, la noche del viernes 21, que los garantes estaban llegando al límite de sus posibilidades, que sus propuestas no eran tomadas en serio, y que no era el momento de lanzar declaraciones amenazantes.

Cerpa viajero, optimista vicecanciller Masahiko Komura y gatuno interlocutor Palermo, tres actores de un drama que podría estar por finalizar.
Como se recordará, este jalón de orejas a Cerpa y a Fujimori fue motivado por unas declaraciones del Presidente que, con la rotundidad de sus mejores tiempos, aseguró que no se liberaría a ningún emerretista.
Es preciso entender la ubicación del obispo de Ayacucho en este contexto. El sigue siendo amigo del Presidente, pero más amigo es todavía del Vaticano, y éste es un episodio fundamental para el futuro de su carrera eclesiástica. Cipriani 97 es un aliado de Terada en la pugnacidad por la solución pacífica de la crisis.
Por eso, cuando la noche del viernes, tras una larga sesión de la comisión de garantes en la casa del embajador Vincent, se acordó que Cipriani emitiera el enérgico comunicado, éste representó tan bien su papel.
Durante el debate previo, los miembros de la comisión y el observador japonés estimaron que un pronunciamiento así era necesario para romper el entrampamiento al que habían llegado las negociaciones con respecto al tema de los presos, tanto por el lado del gobierno como por el de Cerpa.
La situación se había tornado más grave aún desde que algunos miembros de las fuerzas de seguridad habían comenzado a hostilizar a los familiares de los presos del MRTA. Un familiar de una detenida en la cárcel de Chorrillos comentó a CARETAS que fuerzas de seguridad irrumpieron violentamente en su vivienda sin que medie ninguna explicación.
Cerpa, por su parte, denunció la semana pasada a través de sus acostumbradas comunicaciones por frecuencia radial de onda corta con la prensa extranjera, que en los operativos del Ejército para capturar a 8 "mandos" y 32 "bases" del MRTA -que luego resultaron una farsa- se había amenazado a familiares inocentes de los subversivos (ver recuadro).
EL IMPACIENTE JAPONES
A su vez, las tajantes declaraciones de Fujimori habrían sido provocadas por una cierta irritación con la diplomacia japonesa. El Presidente habría atribuido al gobierno nipón el origen de una información de Kyodo News en el sentido de que el Perú iba a conceder una liberación parcial de presos del MRTA para solucionar la crisis.
Kyodo News citaba, como fuentes, a miembros del gobierno japonés, y su despacho se produjo horas después de que se hubieran reunido en Lima el presidente peruano y el vicecanciller Masahiko Komura.
¿Komura entendió mal, o Fujimori realmente abrió la posibilidad de liberar emerretistas y el funcionario nipón sólo pecó de impaciente al comunicárselo a la prensa antes de tiempo?
Diversas fuentes cercanas a los garantes aseguran que el gobierno peruano no ha rechazado de plano estudiar "una forma" de liberación de emerretistas, como única manera de resolver la crisis pacífica y prontamente.
En todo caso, durante la reunión Fujimori-Cipriani, éste, luego de explicarle por qué se expresó de manera tan altisonante la noche del viernes, pasó a exponerle la propuesta de los garantes, la misma que consideraba, por cierto, una limitada liberación de emerretistas presos.
El Presidente escuchó a su interlocutor con atención, ocasionalmente asintiendo o tomando algunas notas. Poco o nada fue lo que dijo. En realidad, ni rechazó ni aceptó el planteamiento; pero monseñor salió satisfecho.