CASO Tozzini Bertello


Aproximación Homicida
Ana Rosa y Nello en tiempos mejores.
En el último año ella había recibido
amenazas.

CASO Tozzini Bertello
POCAS hecatombes pueden compararse con la que confrontan en estos días Fiorella, de 26 años; Gianni, 21; Luigi, 18; y Franco, 17, Tozzini Bertello.
El martes 18 en la madrugada fueron asesinados sus padres y un hermano mayor que, dadas las relaciones torturadas entre aquellos, a menudo cumplía funciones de jefe de familia.

Nello Tozzini Bertello, 27, murió a los 4 días. Un tiro en la frente.

Huérfanos repentinos, el martes pasado a las 10 de la mañana debieron comparecer los cuatro ante el Departamento de Homicidios, en el quinto piso del cuartel general de la Policía Nacional en la avenida España.
Dado el estado anímico crítico de los hermanos, se hicieron gestiones para que la diligencia se cumpliera en otro lugar, pero eso fue imposible. Sin embargo, Homicidios montó una operación con tres vehículos con lunas polarizadas para aislarlos exitosamente de la jauría periodística.
Los acompañaron un abogado y un guardián de la familia.
La investigación fue puesta en manos del Grupo 1 de Homicidios, que dirige el capitán Manuel Lavins del Aguila, y las manifestaciones se rindieron ante un teniente Bendezú y su vieja Olivetti por espacio de seis horas.

Con 6 disparos ultimaron a Nello Tozzini Azabache.

El trámite fue especialmente largo para Gianni, el sobreviviente de la masacre. Al principio estuvieron todos los jóvenes dentro de la misma oficina, pero Fiorella, virtualmente desfalleciente, debió ser retirada a un pasadizo contiguo. Allí, en una chaqueta a cuadros, la muchacha esperó vigilada por el guardián, llamando la atención de la fauna de sospechosos y delincuentes que pueden congregarse en una dependencia policial.
Gianni, en polo y blue jeans, pasó por el trance de contestar todo tipo de preguntas, desde las que describían las relaciones en la familia hasta las que se referían a las amistades de las víctimas y sus vínculos y litigios comerciales, y las que buscaban una descripción lo más pormenorizada posible de los hechos de esa noche trágica.

TRASCENDIDOS CRUZADOS

Las autoridades se abstienen hasta la fecha de dar información específica sobre este terrible caso y las inexactitudes abundan.
CARETAS, sin embargo, ha establecido contacto con amistades, socios de clubes, vecinos y allegados diversos para ofrecer esta versión afiatada:
Gianni Tozzini Bertello llegó a su casa en los Cerros de Camacho a las 10:30 u 11:00 de la noche del lunes 17. Volvía de una reunión con amigos.
Ya estaban allí su padre, Nello Tozzini Azabache, su madre, Ana Rosa Bertello Másperi, y su hermano mayor Nello.
El padre había vuelto a vivir en la casa a finales de octubre después de una larga separación. Al cabo de un periodo de abandono, en el que dormía sobre un colchón en el suelo de un cuarto en los altos de la panadería de los Tozzini en la calle La Mar de Miraflores, había logrado un acercamiento con Ana Rosa por razones que son materia de especulación, cambiado de vida y engordado doce kilos.
Según algunos de sus amigos, decía que había vuelto para recuperar "su" patrimonio matrimonial, enmendar malos negocios inmobiliarios que habría hecho "la italiana", como la llamaba a su esposa, y consolidar el futuro de sus "muñecos", como se refería cariñosamente a sus hijos.
Se le veía contento y las relaciones con Nellito, que habían sido tan difíciles que una vez se agarraron a golpes en el club Los Cóndores, andaban por buen camino.
"Estamos trabajando juntos", habría dicho a un amigo del Circolo Sportivo, al cual había vuelto después de tiempo.
No había cambiado su excesiva afición al alcohol, ni dejado el consumo de drogas, y a la casa de los Cerros de Camacho llevaba a veces amigotes para trasnochar eufóricamente. (En su dormitorio después del asesinato la Policía encontró cuatro gramos de cocaína.).
Pero su comportamiento parecía haber mejorado y esa noche del 17 ya estaba en casa.

¡TE ENCONTRAMOS!

La residencia es amplia y algo laberíntica, y Nello padre usaba el dormitorio que había sido de Fiorella, a la derecha del tercer piso y al fondo a la izquierda.
Justo en frente está el dormitorio de Nello hijo, y a la izquierda del piso, cerca del cuarto de Ana Rosa, se ubica el dormitorio de Gianni. Pero en el cuarto de Nellito había dos camas y Gianni se fue allá como en otras ocasiones, para conversar con su hermano mayor. Con él congeniaba mucho, y los unían el deporte y una vida sana.
Y esa noche se quedó a dormir allí hasta que lo despertaron los disparos. Nello ya estaba de pie, le dijo que se quedara donde estaba y abrió la puerta.
Nello fue derribado por un disparo en la frente en el pasadizo en camino al cuarto de su padre, mientras que al otro lado de la puerta Gianni se escondía instintivamente bajo la cama.
Hubo gritos e insultos -algunos de los vecinos lo aseguran- y uno de los asesinos habría dicho "¡Te encontramos! ¡Vas a pagar todo!"
Según la última versión, Nello Tozzini Azabache recibió seis disparos de pistola calibre 9 mm, dos en los hombros, uno en la clavícula, otro en la pierna, y dos en la cabeza.
La señora fue muerta en su propio dormitorio de tres disparos, con uno en la espalda y otro también en la cabeza. Vestía una bata rosada, lo que parece indicar que la masacre se inició al otro lado de la casa.
Gianni se asomó cuando escuchó que se corría la puerta del garaje, y ante el cuadro dantesco que se le presentó no está muy seguro de la secuencia de lo que hizo entonces.
Por un lado llamó a Clara Linares Alva, la empleada doméstica que, aterrada, se había encerrado en su cuarto. Telefoneó a un amigo, después a una ambulancia. A esas alturas habían acudido a la casa varios vecinos. Uno dio a Gianni un vaso de agua con un calmante.
Eventualmente llegaron tres ambulancias, la primera de las cuales partió con Nello hijo, que era el único que daba señales de vida. Uno de los amigos de Gianni acudió primero a la Clínica San Pablo. El muchacho se quedó en la casa mientras aparecía Serenazgo, después Homicidios y eventualmente tíos y primos Bertello, Adolfo Tozzini, hermano del padre, y las autoridades judiciales.

¿DOBLE JUEGO DE LLAVES?

Según versiones, la Policía ha preguntado a Gianni si sabía que el Honda Acura de placa GO 6441 tenía un doble juego de llaves y quién lo usaba. Sucede que es el vehículo en que fugaron los asesinos y que fue encontrado sin señales de haber sido encendido por contacto directo. A la vez, se descubrieron las llaves del mismo auto en las pertenencias de Nello padre.
En el Toyota, por otro lado, se hallaron tres balas de 9 mm sin percutar y un gran número de huellas que son, obviamente, materia de meticuloso estudio.
Lo único que la Policía descarta a estas alturas más o menos públicamente es la versión televisiva que propone que el asesinato podría haber sido cometido por un exasperado Nello hijo, quien luego se suicidó, siendo el hecho encubierto por Gianni, amigos y el resto de la familia.
De ser así, el caso se hubiera aclarado rápidamente mediante la prueba de parafina que se hizo al entonces moribundo hermano mayor. Pero ésta resultó negativa. Y todos los disparos tendrían que haber provenido de una sola arma lo que no parece ser el caso.
Además, la presencia casi inmediata de los vecinos, y de guardianes ubicados a unos 30 metros de la casa, niegan también esa posibilidad, y más aún la personalidad y los antecedentes de Nello y Gianni.
Basta ver la congoja que causó la eventual muerte del herido después de cuatro días de inconsciente agonía.
¿Y quién se llevó el auto?

LA VERSION PERSISTENTE

Hasta ahora, fuentes allegadas a la Policía hablan de por lo menos tres intrusos que habrían venido por el cerro y trepado por un montículo que permitía superar un muro lateral posterior de la propiedad.
También se refieren al uso de por lo menos dos armas de calibre 9 mm.
Las relaciones dentro de esa casa podían ser, por cierto, de una tensión extrema. Los amigos de Nello Tozzini Azabache hablan de un personaje que tenía rasgos simpáticos y que cuando estuvo "arriba" -es decir, cuando su cuñado Luis Felipe Bertello lo hizo presidente de la compañía de seguros Italo-Peruana en los años 80- ayudó a mucha gente.

Volvió a vivir con su esposa con el ánimo de «arreglar» malos negocios (reales o supuestos), lo que lo debe haber llevado a nuevos pleitos.

Pero los rasgos despreciables también se suman, y no sólo en el aspecto matonesco. Según parece, nunca quiso darle el divorcio a Ana Rosa por razones claramente pecuniarias, y la subsistencia de la sociedad conyugal le permitía trabar operaciones inmobiliarias y disponer de bienes que originalmente provenían de la fortuna Bertello.
Entre los muchos buenos negocios que hizo don Alejandro Bertello, el patriarca del clan, estuvo la denuncia hace décadas de buena parte de lo que fuera la hacienda Camacho y sus cerros. Según dicen, el área del Golf Los Incas fue una donación al estilo inglés, por cien años, que de inmediato valorizó las tierras circundantes.
De sus cinco hijos (Sandro, Alberto, José, Luis y Ana Rosa), los engreídos eran los últimos. Lucho eventualmente se encargó del manejo del banco y empresas afines, con un posterior descalabro, y la única mujer fue protegida con la transferencia de propiedades inmobiliarias.
De hecho, Ana Rosa manejaba desde una oficina en su casa la empresa inmobiliaria Cantú, de la que eran socios sus hijos e inevitablemente su marido.
La señora, por cierto, atravesaba por una etapa depresiva intensa, quizás producto no sólo de los antecedentes conyugales anotados, sino de estrecheces económicas que fueron las que eventualmente la habrían obligado a un entendimiento con Nello.
Se sabe que un magnífico departamento que la familia poseía en Sea Ranch, Fort Lauderdale, Florida, fue vendido recientemente, operación facilitada quizás por el consentimiento del marido.

COLECCION DE CONFLICTOS

Pero la realidad de las tensiones matrimoniales que eran parte de la vida de Nello Tozzini Azabache son poca cosa comparada con su capacidad de crear violentos conflictos externos.
De hecho, al volver a vivir con su mujer lo hizo con el ánimo de "arreglar" malos negocios (reales o supuestos) lo que lo debe haber llevado a una serie de pleitos adicionales.
Con un vecino inmediato, Julio Vargas Neuman, los Tozzini Bertello sostenían un litigio de linderos desde que le vendieron un terreno de 3,800 m2 por US$ 120,000 hace 3 años, y Nello tornaba bronca la situación.
Está por verse, por cierto, cuándo se consiguió el permiso para construir edificios en la zona, situación que afectó la casa de la familia. Por otro lado, Nello se peleó con Máximo Montes por una venta de US$ 15,000 involucrando un terreno en la avenida Aviación en el que se ubicó un mercado. Montes ganó el juicio.
Gianni parece tener una idea muy vaga de las actividades de su padre, aunque en determinado momento se refirió a su participación en un casino en Miraflores con un socio desconocido que terminó en conflicto.
De hecho, Homicidios parece haber recabado a estas alturas una gran cantidad de nombres de amigos y presuntos enemigos vinculados a Tozzini y también a Ana Rosa. Y es que en el último año se recibieron varias amenazas telefónicas de secuestro y muerte en la casa, de cuyos detalles no eran informados los hijos, aunque atemorizaban a la señora.
Pero la figura de una mujer adinerada y vulnerable, que a los 21 años fue avasallada a pesar de la oposición de su familia por un aventurero crudo pero seductor, persiste en el drama tremendamente violento.
Se trata, sin duda, de un caso muy especial y complejo, pero en el que no parece figurar el narcotráfico dentro de las varias aproximaciones homicidas: Nello Tozzini Azabache no tenía fojas de antecedentes en la Dirandro.