
Lazos Familiares
Parientes buscan atar a Fujimori a su promesa de liberar a los 72 rehenes sin violencia.
Mientras la crisis de los rehenes se arrastra una semana más, y la opinión pública se muestra renuente a aceptar concesiones para los emerretistas, los familiares de las víctimas deciden romper su habitual cautela para abogar personalmente a favor de una solución pacífica
LA LISTA SECRETA
Las declaraciones presidenciales, de un talante menos crispado que en anteriores ocasiones, coincidieron con una etapa de relativa tranquilidad en las negociaciones.
Monseñor Juan Luis Cipriani disminuyó su ir y venir a la residencia japonesa, y cumplió una semana sin dar declaraciones. Anthony Vincent, embajador de Canadá y también miembro de la Comisión de Garantes, se dio un tiempito para entrevistarse, en Bolivia, con el Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Y hasta los servicios de inteligencia parecieron, fatalmente, dedicarse más a sus funciones habituales.
Lo que está ocurriendo, en realidad, es que los garantes, auxiliados por asesores, elaboran un borrador de lista de emerretistas -que incluye a los cuatro que están presos en Bolivia- que podrían ser objeto de algún beneficio que resulte de las negociaciones. Es decir, se trabaja con nombres concretos que luego serán objeto de una revisión final por las partes.
Esto no quiere decir que los detenidos que permanezcan en la lista serán liberados o beneficiados con reducciones de penas que les permitirán salir en poco tiempo en libertad. Pero tampoco significa que esta posibilidad esté negada.
Así, a decir de una fuente al tanto de "lo último" de la crisis, la grave situación conoce su mejor momento para los interesados en una solución pacífica al conflicto.
Por su lado, sin abandonar sus habituales críticas al gobierno, el cabecilla de los secuestradores, Néstor Cerpa, declaró el lunes 6 en un sentido claramente dirigido a otro aspecto de las negociaciones. Refiriéndose a la situación de Víctor Polay, el líder principal del MRTA en prisión, sostuvo que no debería estar en la Base Naval del Callao, donde los rigores son extremos. Dijo: "tenemos que persisitir en nuestra lucha por arrancar a nuestros compañeros de la Base Naval. No podemos permitir ese ensañamiento. Arrancarlos de allí, porque eso forma parte de nuestra petición principal, que es por todos conocida".
Cerpa agregó que existe una negativa del gobierno para que la comisión formada a instancias de los garantes pueda visitar a Víctor Polay, Peter Cárdenas y Lucero Cumpa.
Como se sabe, a fines de la semana pasada circuló la versión de que monseñor Cipriani habría visitado a Polay en la Base Naval, pero luego la especie fue desmentida tanto por el gobierno como por los emerretistas.
En cualquier caso, esto indica que Cerpa ya está pensando en sacar lo máximo posible en el punto de la mejora de las condiciones carcelarias de los emerretistas, un aspecto que siempre le fue ofrecido, cual apetitoso bocado, por el interlocutor Domingo Palermo sin aparentemente despertar su interés.
ENCUENTRO EN LA PAZ
Esto resulta alentador porque, como se recordará, la semana pasada las cosas estaban de color de hormiga. Tal como informó CARETAS (1459), los rumores de una intervención militar con fecha y hora precisas sobrecogieron a los familiares y sembraron inquietud en algunas embajadas.
Y la preocupación fue de tal magnitud, que Fujimori se vio precisado a aquietar las aguas en ambos flancos. Tanto frente a las esposas de los rehenes, a quienes se las ha tenido prácticamente mendigando información durante toda la crisis, como frente al Presidente boliviano, que ha sido más franco que los japoneses para exigir todas las garantías de que su embajador, Jorge Gumucio, no se verá envuelto en una situación de violencia.
Como se sabe, Sánchez de Lozada es amigo de Gumucio y tiene por ello un doble interés en las negociaciones.
No es casual, entonces, que Fujimori haya viajado por segunda vez a Bolivia para explicar el desenvolvimiento de la crisis al Jefe de Estado de ese país. Esta vez, sin embargo, se encontró con un Sánchez de Lozada más duro y con menos paciencia.
Esta vez Fujimori se encontró en Bolivia con un Sánchez de Lozada más duro y con menos paciencia.
El interés del boliviano era volver a escuchar de labios de Fujimori la promesa de que no habría intervención violenta. Y obtener información sobre los plazos que, en lo más íntimo del gobierno peruano, han sido trazados para solucionar el conflicto.
A su vez, Sánchez de Lozada habría informado a Fujimori los avances de la fórmula que estudia el gobierno boliviano para que los cuatro emerretistas acusados del secuestro de Samuel Doria, que se encuentran recluidos en una cárcel paceña, obtengan condenas y beneficios que les permitan salir en dos años como máximo.
El viaje del embajador de Canadá, Anthony Vincent, a La Paz, fue para terminar de afinar esta propuesta, que sería incluida en el borrador final.
FAMILIARES EN ACCION
El otro frente en el que actuó Fujimori fue el de los familiares. Las esposas habían decidido hacía poco dejar de jugar un rol pasivo para pedir, públicamente, que las partes involucradas en la negociación priorizaran rotundamente la defensa de la vida de los rehenes.
En efecto, los familiares tuvieron una reunión decisiva el viernes 4. Estuvo presente la gran mayoría de las esposas de los rehenes. Acordaron dejar de lado 110 días de cautela, abandonar la pasividad y pronunciarse. Ese fin de semana, aparecieron una esposa y dos hijas de rehenes en sendos programas televisivos.
El punto clave de la intervención de cada una de ellas fue éste: mostrarse aferradas a la palabra de Fujimori de que la salida iba a ser pacífica.
Sacar a Polay de la Base Naval: la consigna de Cerpa.
Hasta ese momento, las cosas relativas a la residencia japonesa habían venido sucediendo sin que nadie las tomara en cuenta para mantenerlas informadas. Y lo peor de todo era que el mandatario se había permitido pedir a una de ellas -la esposa del embajador japonés Morihisa Aoki- que lo acompañara en un viaje a provincias que podía ser calificado de proselitista.
La señora Aoki no pudo negarse y, aunque su comportamiento como acompañante fue discreto, el hecho cayó como un baldazo de hiel al resto de esposas. Esto, sumado a la desinformación y a los persistentes rumores, produjo el acuerdo de salir a declarar públicamente.
Lucy de Córdova, esposa del ex Premier de Fujimori, Dante Córdova, apareció en Panorama el domingo y dejó en claro el siguiente mensaje: creemos totalmente en la palabra de Fujimori en el sentido de que no habrá salida violenta a la crisis.
Para ese momento, ya Fujimori estaba deslizándose -esta vez parece que definitivamente- por la pendiente de la solución negociada. Al dar a entender el real compromiso presidencial con esta opción, una relativa tranquilidad ha vuelto a los familiares.
Sin embargo, el esfuerzo desplegado por ellos para recordar a la opinión pública que las personas secuestradas en la residencia no son solamente un número sino seres de carne y hueso, debe continuar, pues la poca disposición que muestra la ciudadanía a cualquier tipo de canje entre la vida de los 72 rehenes y la libertad del más insignificante de los emerretistas apunta en sentido contrario.
Una encuesta realizada en los últimos días por CPI exclusivamente para CARETAS, revela que apenas algo más del 10% de los limeños vería con buenos ojos una transacción semejante, mientras que más del 85% se manifiesta abiertamente en contra de ella (Ver cuadro página 16). Una cifra preocupante.
Malos Vientos
Causas y azares de un inusitado vuelo.
SE cumplían 107 días del asalto a la residencia del embajador japonés Morihisa Aoki. Eran las 8:50 de la noche del pasado 2 de abril, cuando un zumbido mecánico alborotó a policías y periodistas acantonados en el lugar.
Remontando los aires, un parapente motorizado apareció en escena y luego de dar un par de vueltas sobre esa especie de zona de guerra, se alejó hacia el mar. Veinte minutos transcurrieron antes de que el intrépido hombre y su máquina voladora aterrizaran en la Costa Verde, a 7 kilómetros de la residencia. Fue entonces que la Policía detuvo al piloto, quien, luego de ser interrogado, se marchó evadiendo el asedio periodístico.
Ortiz: nocturna visita, alada e inesperada
Algunos medios de comunicación especularon después que se trataba de un ciudadano noruego, hecho que alertó al consulado de ese país.
Otros imaginaron que era un nuevo intento de las fuerzas del orden por acceder a la residencia de forma estrambótica, tras el sonado fracaso del asunto de los túneles.
Sin embargo, ni extranjero ni agente alado, quien iba montando aquel aparejo motorizado era Juan Ortiz, un conocido parapentista y paracaidista nacional, actual instructor y director de una asociación que difunde la práctica de los deportes de aventura.
Aunque experimentado, al parecer, Ortiz perdió -en esa oportunidad- la orientación en el vuelo, hecho que no es de extrañar ya que según Alex Arteaga, miembro de la "Asociación Peruana de Parapente y Ala Delta", no es recomendable la práctica nocturna de esta disciplina. Aunque haya sido víctima de las circunstancias o de los malos vientos, la peculiar hazaña de Ortiz tiene algo de temerario.
Esperemos que el SIN no haya encontrado la idea sugestiva.