Lima, La Sedienta


Lima, La Sedienta
Después de siete años se avecina otra vez la pesadilla de los caños secos. Se anuncia en los distritos de Lima racionamiento de hasta 12 horas en el servicio de agua potable.

Aridez en uno de los dos reservorios de SEDAPAL en Lima. La escasez de agua podría durar todo el año de acuerdo a las predicciones de los meteorólogos del SENAMHI.

Si bien es cierto que hay una baja en el aforo del río Rímac, la situación no es tan dramática como la ocurrida en el período 89-90. El abastecimiento de agua depende de las lluvias en la sierra central.

ACABA de terminar el verano y los reservorios de SEDAPAL están secándose por falta de agua. La resquebrajada aridez del fondo de los estanques anuncia que la emergencia ha llegado nuevamente después de siete años y el racionamiento es la única salida. Según SEDAPAL, la situación es anómala pero se hace cada vez más habitual sólo que en esta ocasión será extensiva para todos los limeños.
El racionamiento de agua potable en Lima responde a que el Sistema Alta de Bolivia, conjunto de nubes densas que normalmente se sitúan sobre la sierra central, ha emigrado al sur del país, según Félix Cubas y Amelia Díaz, meteorólogos del SENAMHI. Es por esto que las lagunas, de las cuales se abastecen los dos estanques reguladores de SEDAPAL, han visto disminuir su volumen por falta de lluvias.

En algunos distritos ya empezó el racionamiento.

El actual fenómeno es sólo comparable al del año '90, cuando las precipitaciones pluviales bajaron a cantidades mínimas, hecho que obligó a los limeños a salir a las calles a buscar agua incluso en la pileta de la Plaza Mayor.
La población de Lima requiere 30m3/s para satisfacer sus necesidades. Ni en su mejor momento SEDAPAL podría cubrir la demanda, ya que sólo maneja una capacidad de 20 m3/s en planta y 8 m3/s adicionales provenientes de pozos. Y si se suma que las pérdidas y fugas en redes e instalaciones domiciliarias alcanzan el 40%, la capital estaría condenada a la sequía.
Las lluvias en la sierra central se ausentaron en noviembre del año pasado. Desde entonces Lima se sirvió de sus reservorios, hoy medio secos. Las escasas lluvias que se presentaron en febrero en la región, sólo llegaron a un 30% de sus promedios normales. Y para colmo de males los ingenieros de SENAMHI pronostican que casi no llovería el resto del año.