
El Laberinto
de la Soledad
Para algunos se veía venir. Para otros ha sido un error de dos principales protagonistas, Colombia y el Perú, que se cerraron en sus posiciones, desoyendo la intermediación de la propia Junta del Grupo Andino. El hecho es que parece improbable que se pueda reconsiderar una ruptura, que aún no tiene una fórmula jurídica. Según el ministro Gustavo Caillaux pueden haber tres opciones: que el Perú denuncie el Pacto Andino, que sean Venezuela, Colombia, Ecuador y Bolivia los que lo hagan o que, en Sucre, este 22 de abril, se acuerde un realineamiento de la Comunidad andina que despida al país dejando una puerta abierta a futuro. En cualquier caso, la polémica está abierta y la herida también.
Entrada de la Junta en Lima y efigie de Simón Bolívar: la historia desoída.
EL jueves 10, las caras largas abundaron en el ministerio colombiano de Comercio Exterior, en Santa Fe de Bogotá. Los ministros de Industrias de los cinco socios andinos sabían que se llegó a lo que el ministro Gustavo Caillaux ha llamado "una separación por mutuo disenso" y que tiene más bien el agrio sabor de un divorcio a la andina.
La noticia ha caído como una bomba.
Primero, porque hay un cambio notorio de temperamento entre lo que anunció el ministro Gustavo Caillaux en Bogotá y en el aeropuerto a su retorno a Lima el viernes 11 y lo que el Presidente declaró, enfáticamente ese mismo día, señalando que se había tomado la decisión de que el Perú " no continúe su participación en el Grupo Andino".
Segundo, porque de las versiones de los socios que se quedan y el que se va, se desprende que hubo un clima de desconfianza que no pudo vencerse, un remanente de inculpaciones sobre lealtad, transparencia y eficacia que llevan a hacer dudar si el país se salió o lo invitaron a irse.
En cualquier caso, el ministro Gustavo Caillaux ha encontrado una fórmula piadosa y con sabor a ungüento antigolpes: "en vez de jugar al Grupo Andino el Perú ha preferido jugar a integrarse al mundo".
Como es natural, una noticia de esta envergadura pone en el tapete el tema de si existe en el régimen una política de comercio exterior (que, por ejemplo, la voz del ex ministro y secretario fundador de la JUNAC Javier Silva Ruete pone en duda) y también si hay una coherencia anticartesiana que pocos adivinan.
Porque, en efecto, el Presidente Alberto Fujimori al anunciar la salida del Perú también trató de alentar el apoyo empresarial anunciando una reforma arancelaria cuyos reflejos son revelar las contradicciones redivivas en el equipo económico.
El resultado es que los nuevos aranceles no satisfacen ni a todos los empresarios ni a los analistas económicos, incluidos los miembros fundamentalistas del gobierno.
Ministro Gustavo Caillaux ante planisferio extendido. Mayor confianza en la dimensión planetaria y en la negociación bilateral que en la vieja causa de la integración andina. Gajes de la globalización.
Todo parece indicar que el gran perdedor ha sido el ministro Jorge Camet, defensor junto con la dupla Carlos Boloña-Jaime Yoshiyama desde 1990 del "arancel plano", tal y como lo pedían el FMI, el Banco Mundial y el BID. Ahora, contrario sensu, hay nada menos que 7 niveles arancelarios, conforme lo ha señalado Eduardo Farah, de la Sociedad Nacional de Industrias.
En buena cuenta, salvo la disciplina fiscal y el control de la inflación, el programa económico va conociendo la deserción, la mudanza y el acomodo pragmático, según los vaivenes de la voluntad presidencial.
Es más, la variante Jorge González Izquierdo-Absalón Vásquez-Ricardo Márquez se ha impuesto en el tema de la protección arancelaria del agro, desde una perspectiva poco ortodoxa.
Algunos han visto en estos cambios un cortoplacismo. Sin embargo, el ministro Caillaux afirma "tenemos arancel para rato". Siguiendo esta lógica, la actual estructura no se modificará, de modo que el arancel flat prometido a los acreedores externos ha sufrido una nueva postergación.
GRANDES PREGUNTAS
¿Puede el Perú sentirse seguro con esta etapa de soltería forzada? ¿Cuál es la perspectiva de las negociaciones bilaterales en un mundo de bloques?
En este punto, los pesimismos florecen. No sólo se trata de un reflejo sentimental, como cree el ministro Caillaux, cuando al referirse a las críticas de Silva Ruete da a entender "que es lógico que tenga su corazoncito", como si los sentimientos fueran señal de desfase.
Presidentes andinos en Trujillo, en marzo del '96. Parecía que se armonizaron criterios y que nacía la "comunidad andina". Cualquier tiempo pasado fue mejor.
Al salir del GRAN el Perú tiene que hacer frente a rupturas adicionales muy concretas:
-Por lo pronto, el Perú tendría que dejar el Directorio de la Corporación Andina de Fomento pues deja de tener acciones tipo A y pasa, como Chile, a tener acciones tipo C. Eso significa no estar entre quienes parten la pizza de los préstamos (no hay que olvidar que en estos años el Perú ha recibido créditos nada desdeñables del orden de los US$ 800 millones).
-Pierde la oportunidad de verse favorecido por normas comunitarias de importancia sustancial. Es el caso de los acuerdos de cielos abiertos, por ejemplo, que pondrán en aprietos a las conexiones de Aeroperú en Quito, Caracas o Bogotá. Ahora que había la oportunidad de aprovechar el vacío dejado por la venezolana Viasa por parte de Aeroperú, esta posibilidad podría ser cubierta por Ecuatoriana de Aviación.
Primeros integrantes de la JUNAC, en 1969. F. Salazar, S. Lluch y J. Silva Ruete, secretario general fundador.
-El Perú tendría que abandonar su participación en el satélite Simón Bolívar (en el que participan las empresas de telecomunicaciones de los cinco socios andinos, incluyendo la Telefónica), con la consiguiente pérdida de una oportunidad fundamental para el desarrollo de los próximos años.
Por eso es que hasta el momento, el gobierno y el propio ministro de Industria no está en capacidad de definir la modalidad que adoptará para salir del GRAN. Es decir, el cómo de la formalización del divorcio.
Según algunos observadores, en estos momentos, habría ya una seria preocupación en el nivel gubernamental que empieza a captar las consecuencias de este abrupto alejamiento del GRAN. Y si bien no hay un propósito de enmienda, se confía en que el impacto pueda llevar a que los Presidentes que se reunirán en Sucre este 22 de abril inviten a un aplazamiento o reconsideración de 30 días para que, a nivel de cancillerías, se vuelva a conversar con el Perú.
En Bogotá, se tuvo la impresión de que el Perú jugaba a alargar el plazo de definición hasta después de la reunión de Sucre. Y es que allí, no obstante que Gonzalo Sánchez de Lozada ha resentido el que tras varias llamadas a Lima, en plena marejada bogotana, Fujimori le cortara señalando que tenía una ceremonia de recepción de credenciales, Bolivia todavía confía en hacer un último intento para retener al Perú. Además, en la medida que la creación de la Comunidad Andina -aprobada en la Cumbre Andina de Trujillo en marzo del año pasado- quedó en suspenso tras el retiro del Perú, el gesto de Bogotá puede dar lugar a una redefinición de dicha comunidad, en la que eventualmente se acepten las pretensiones peruanas de tener derecho a ser diferente.
Algunas fuentes son, pues, si no optimistas, cuando menos partícipes de la expresión del titular de Industrias colombiano, Ronderos: "Todavía no se ha tocado el pitazo final para el Perú".
Hay quienes confían en que, vistos los peligros del aislamiento, el Perú juegue el póquer de modo más elástico. Hasta ahora, según la expresión gringa, "ha estado jugando las cartas muy pegadas al pecho", es cuestión de que se demuestre que se quiere seguir jugando con un poco más de confianza. Sucre es, en síntesis, la última estación de un vía crucis que empezó en 1992.
Presidente Alberto Fujimori: cambio de ruta andino pero también en política interna de aranceles.
El ministro Gustavo Caillaux no está con todo muy preocupado. Sólo en su fuero íntimo se sabe si las cosas han ido como él quería o forman parte de un esquema que, trazado en el MEF y en el propio Palacio, él ha tenido que seguir con el guión.
Pero la tentación del mundo como gran escenario es auténtica, en todo caso. No está tan claro si cree, como sí parecen creerlo los fundamentalistas, que el déficit de la balanza comercial peruana es obra de las obligaciones derivadas del Grupo Andino. Parece un poco exagerado. Hay un problema estructural que explica la persistencia del problema del déficit de la balanza comercial, que se deriva más del hecho que aún tenemos una industria que no puede competir y una caja fiscal que no puede ceder porque necesita, con urgencia dramática, efectivo, contante y sonante.
¿Calló Caillaux?
En el lapso de escasas horas, corrieron diversas versiones que al final son detalles del azoro que pasó el titular de Industria.
Ministro de Industria: No me gustaría pasar a la historia como el ministro que dejó el Grupo Andino.
EL ministro Gustavo Caillaux tuvo una amplia conversación con CARETAS, como lo ha hecho con todos los medios para evitar que la impresión causada por el retiro del Perú del GRAN rebotara contra el gobierno.
Un detalle que no escapó a los observadores fue que tanto en Bogotá, al término de la reunión, como en el aeropuerto limeño a su retorno, Caillaux no fue explícito en señalar que el Perú había salido del Pacto Andino.
Su explicación fue que en la mesa de conversaciones no escuchó el término salida y que, técnicamente, el Perú no se había salido del GRAN. "Aún estamos encontrando la fórmula de salida, porque jurídicamente hay que hallar la palabra correcta. Es un asunto técnico delicado".
Sin embargo, según una versión, no bien se dirigía del aeropuerto a Palacio a informar al Presidente del resultado de la cita bogotana, se entera que el primer mandatario ya ha anunciado a plena voz que el Perú abandonaba el GRAN en términos que no se correspondían con ese cuidadoso sesgo diplomático que recién el Perú busca.
El ministro Caillaux aclara ahora que en el aeropuerto hizo esa aclaración ante los periodistas. Pero luego, enterado de que hay un cable de Reuter que indica que de Bogotá parte la noticia de que el Perú ha salido del GRAN, se reúne con el Canciller interino Jorge González y redactan un texto que es el que Fujimori da a conocer a la prensa para que no se tuviera la versión de una sola parte.
De allí la duda de si nos salimos por propia voluntad o nos despidieron, que por lo menos para el registro protocolar tiene una importancia digna de comentario aparte.
Por otro lado, la versión del ministro da que pensar porque quiere decir que si no se tenía una fórmula jurídica previamente lista, la intención no era salirse del Grupo o se piensa aún que Sucre puede deparar alguna sorpresa que el divorcio lo convierta en una separación circunstancial de cuerpos.
Independientemente de este detalle que no es tan singular porque este tipo de aprietos lo pasan casi todos los ministros, a quienes el Presidente se les adelanta en los anuncios noticiosos, Caillaux se mostró en la entrevista como un firme defensor de la acción peruana y como un convencido de que abrirse al mundo facilitará nuestro comercio exterior, sin trabas ni condicionamientos.