Pasito a Paso


Pasito a Paso
Cuando se cumplen cuatro meses de la crisis de los rehenes, la labor de los mediadores lentamente parece comenzar a rendir frutos. Las partes discuten ahora puntos concretos.

A primera vista todo sigue igual: tanto el gobierno como Cerpa se muestran inflexibles en sus posiciones respecto a la libertad de los presos emerretistas. Las idas y venidas de monseñor Cipriani entre Palacio y la residencia nipona, sin embargo, hablan de un trabajo de hormigas que discretamente podría estar aproximando las aspiraciones de las partes.

Escribe
LAURA PUERTAS MEYER

EL tiempo está cansando a todos. A los 72 rehenes, a sus familiares, a los gobiernos peruano, boliviano y japonés. Y claro, también al cabecilla del MRTA, Néstor Cerpa y a sus seguidores, que asaltaron la residencia del embajador japonés en Lima hace exactamente cuatro meses.

Las visitas de Cipriani al Presidente indicarían que, aunque lentamente, el proceso avanza.

Cuando se cumplen 121 días de la llamada crisis de los rehenes, la sensación en la mayor parte de la opinión pública es la de que continúa existiendo un estancamiento en las negociaciones.
Lo concreto, sin embargo, es que se ha ingresado a una nueva etapa en el proceso, la misma que llevaría eventual y lentamente a la solución de la crisis, dijo a CARETAS una fuente cercana a los garantes. "Lo que hay es un trabajo de hormigas", precisó refiriéndose a la serie de reuniones bilaterales -cada vez más intensas y prolongadas- entre monseñor Juan Luis Cipriani y los otros dos protagonistas de la crisis: El presidente Fujimori y Cerpa.
El resto de actores está dedicado a otras tareas. Palermo, por ejemplo, desapareció de la mesa de negociaciones para abocarse a tareas logísticas. Se sabe que está concentrado en el viaje a Cuba -República Dominicana ya habría sido descartada por Cerpa como destino- y todo lo que ello implica: qué tipo de avión se utilizaría (Cubana de Aviación o una línea de bandera canadiense parecen las seleccionadas), y, entre otras cosas, cómo se trasladaría a Cerpa y a sus huestes al aeropuerto y quiénes los acompañarían. Se sabe que los garantes se han ofrecido a viajar con ellos, con la condición de que ningún rehén sea obligado a ir a la Isla.

CURA, SACRISTAN Y CAMPANILLERO

Por su parte, el representante de la Santa Sede, monseñor Cipriani, quien en medio de esta crisis se ha multiplicado en sus papeles de garante, portavoz y mediador, ha venido sosteniendo una serie de reuniones con el presidente Fujimori y con Cerpa en su afán por lograr un acuerdo entre las partes. "No llamemos claudicación al perdón, dejemos la soberbia y el orgullo", es su mensaje.

Cuatro meses de secuestro en la residencia: una pesadilla interminable para los 72 rehenes. Derecha: Optimismo moderado por libertad de Gumucio.

Cipriani tiene la difícil misión de, por un lado, convencer a Cerpa de que su demanda de liberación de todos los emerretistas presos es inviable. Y a Fujimori, de que salvar las vidas de los 72 rehenes implica decisiones difíciles, complicadas, pero, a la vez, necesarias.
El Presidente, por cierto, es un hueso duro de roer. Por más que interiormente sepa que hay que negociar por la vida de 72 rehenes y sus familias, como Jefe del Estado aspirante a una nueva reelección, la posibilidad de liberar terroristas le resulta un trago demasiado amargo.
En su reciente visita a Bolivia, reiteró a su homólogo boliviano, Gonzalo Sánchez de Lozada, su firme decisión de no liberar a ningún emerretista. Nadie sabe, sin embargo, lo que ambos mandatarios conversaron a solas, después de una cena a la que asistieron algunos ministros bolivianos. Lo que sí trascendió es que el gobierno de Sánchez de Lozada, mantiene un "optimismo moderado". "Sabemos que se están tocando temas específicos", dijo el embajador Eloy Avila, encargado de la delegación boliviana en Lima hasta que vuelva el embajador Jorge Gumucio.

LA LISTA DE SANTISTEVAN

Nadie puede tampoco saber a ciencia cierta qué conversan los actores principales de un drama que no debe convertirse en tragedia. Fuentes consultadas por CARETAS, sin embargo, aseguran que se está hablando efectivamente de cosas más concretas, lo que permite avanzar en las negociaciones de un modo lento pero seguro. Se menciona, incluso, la existencia de una lista de posibles liberados que habría sido entregada al Defensor del Pueblo, Jorge Santistevan, para que analice los casos e informe cuál es la situación de cada uno de los emerretistas considerados.

Santisteban: a cargo de difícil evaluación.

Para tal efecto, el lunes Santistevan dispuso el viaje de dos funcionarios del área penal de la Defensoría a las cárceles de Picsi y Yanamayo, en Chiclayo y Puno, respectivamente. Ambos tenían el encargo de ver in situ la situación de los prisioneros del MRTA en esos penales. El viaje, sin embargo, fue suspendido de un momento a otro. No hubo mayores explicaciones.
Pero no fue éste el único vuelo frustrado. Santistevan tenía planeado viajar a España el domingo último para participar en el Segundo Congreso Anual de la Federación Iberaoamericana de Ombusdman (Defensores del Pueblo) a realizarse en Toledo. Al final, desistió de visitar la afamada ciudad museo. Las cosas en Lima, no estaban como para viajecitos.

Rincón: su nombre estaría en la lista.

Entre los nombres de la lista entregada a la Defensoría, figurarían Nancy Gilvonio, esposa de Cerpa , Miguel Rincón Rincón, y uno de los tres chilenos emerretistas condenados, (está descartado Petrozzi), entre otros. No figurarían, en cambio, la norteamericana Lori Berenson, ni la máxima dirigencia del MRTA: Víctor Polay, Peter Cárdenas y Lucero Cumpa, quienes se encuentran en la Base Naval del Callao.
La petición de Cerpa respecto de este trío se reduciría a que los cambien de penal.Esta es, en todo caso, una selección de 45 nombres para negociar uno por uno. Algunas fuentes señalan que, tras la depuración quedarían unos 15 prisioneros con posibilidades de dejar su celda.
Respecto de los presos del MRTA en La Paz, el proceso contra ellos ya se inició y la decisión es aplicar las penas más benévolas, de acuerdo al delito -secuestro- y otorgarles los beneficios que concede la ley de fianza juratoria que permite reducir las penas, por buena conducta y trabajo en las prisiones. Ello haría posible que los prisioneros obtengan una libertad vigilada y luego la liberación total.
El gobierno boliviano también se mantiene firme en no ir en contra del Estado de Derecho y de la separación de poderes entre el Ejecutivo y el Poder Judicial; es decir, no habrá canje de los presos peruanos por el embajador Jorge Gumucio.

ENCERRADOS EN SI MISMOS

Mientras tanto, el gobierno sigue pidiendo paciencia a los rehenes y sus familias. La paciencia, sin embargo, se acaba. Los rehenes, si bien se encuentran en buen estado de salud, dadas las circunstancias, están agotados, cansados y hasta fastidiados.
Muchos ya no quieren asistir a las charlas y conferencias que en un principio eran un buen desfogue. Otros, no quieren ni siquiera leer. "Se encierran en sí mismos", dijo un testigo.
Frente a ello, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el padre Julio Witch y el propio Cipriani, ponen lo mejor de sí para restablecer el ánimo de los secuestrados. El CICR no se limita a entregar la comida, cartas y ropa. Su labor humanitaria incluye, sobre todo, mantener el buen ánimo de los rehenes para evitar conflictos y roces. Hasta ahora el compañerismo y espíritu de cuerpo se mantienen.
Las esposas de los rehenes y sus familiares también ponen lo suyo. "Yo me he pasado horas de horas en Gamarra buscando los polos que tengan los dibujos más alegres y que no sólo animen a mi esposo, sino que arranquen una sonrisa al resto", comenta una de las esposas.
"El tiempo y la vida se nos congelaron, pero a pesar de todo tenemos que sacar fuerzas de donde no tenemos para hacer la vida, de nuestros esposos e hijos más llevadera", apunta otra de ellas. "Yo hasta ahora tengo las maletas como se quedaron la tarde del viernes 17 de diciembre, pues al día siguiente nos íbamos de viaje", dice una tercera.
Todas coinciden en que la ayuda y el apoyo que les dio y les sigue dando la Cruz Roja es fundamental. "Es nuestro único contacto con la residencia. Qué hubiera sido de nosotras sin ellos."
Todos los martes y viernes la Cruz Roja Internacional abre sus puertas para que los familiares de los rehenes reciban la ropa usada, entreguen la limpia y lo más importante, reciban las cartas de sus esposos.
Las cartas tienen un formato preestablecido por el CICR. Un cuadernillo de dos folios desglosables. El primero es el del rehén y el segundo, es para el familiar. Cuentan las esposas que en un principio escribían poco, pero tras cuatro meses, no dejan ni un espacio en blanco.
Las cartas pasan por tres controles: el de la Cruz Roja, el de la Policía y el del MRTA. Pero hasta ahora son pocas las veces que se han censurado cartas. Los más escrupulosos son los emerretistas, pues temen mensajes cifrados.
A pesar de las cartas hay desánimo. Una esposa dice: "cada vez me es más difícil encontrar las palabras adecuadas para animar a mi marido. Cada día es más doloroso. Yo he optado por pedirle a amigos que le escriban unas líneas. Cómo voy a poder dar ánimos, cuando no los tengo".
Pero también hay mucho de amor y esperanza. Uno de los rehenes escribió el siguiente mensaje a su esposa: "A pesar de la falta de agua, en el jardín que está frente a la residencia han crecido unas flores blancas. Quiero que me alcance el tiempo para poder llevártelas".