Culturales




Dichos de Diván
Del psicoanálisis a la literatura, Laura Benetti descubre su "Secreto Profesional".

Argentina de nacimiento y peruana por elección, Laura Benetti trae en sus cuentos una novedosa vertiente para la literatura peruana.

EL delirio que anima y moviliza la vida de Laura Benetti es el de la creación. Luego sobrevienen otros, como los que la llevaron a publicar un libro que fuera el resultado de la explosiva combinación entre su práctica profesional como psicoanalista y sus íntimos demonios ligados a la literatura. La obra lleva por título Secreto Profesional, y es una breve colección de 13 relatos -vaya numerito- destinados a acercar al público común los grandes temas del psicoanálisis, aquella otra pasión que da calor a su existencia.
Laura Benetti es una mujer fascinante, divertida y enfática al hablar de lo que le gusta de la vida y de lo que aspira a conseguir con este libro. Cómodamente instalada en su casa, arrullada por el canto de los pájaros y rodeada de plantas que añaden la cuota de color, Laura da cuenta de su trashumante existencia. De sus años universitarios durante la dictadura, de su posterior llegada a una Centroamérica convulsa y de una experiencia europea que le permitió ser testigo del "destape" español. Finalmente habría de recalar en el Perú, donde vivió la peor etapa de la violencia urbana provocada por el terror. "El mío es un record de veras extraño", dice sonriente.

Pero cómo una mente en apariencia tan racional, inmersa por vocación en el complejo laberinto de los traumas y miserias del individuo, desemboca en la literatura. La pregunta es difícil sólo en apariencia pues Laura no tarda en replicar "la literatura y el psicoanálisis son hermanos incestuosos. Los demonios que animan a ambos nacen de lo más profundo del individuo, afloran en los momentos en que éste comprende la necesidad de una vía de expresión o de desfogue". En su caso, Secreto Profesional es un conjunto de historias inspiradas en su práctica diaria como psicoanalista, que da cuenta del humor y del desgarramiento con el que algunas personas afrontaron su consulta. Sin embargo, no debe pensarse que este sea un rosario de sufrimientos. El libro destila humor en varios pasajes y va más allá de lo meramente testimonial. Como señala Jorge Bruce en el prólogo, sus textos procuran "ahondar hasta donde sea posible la loca empresa de hacer coincidir el imaginario con la realidad. Es así que se producen encuentros inauditos, situaciones insospechadas y, por supuesto, las correspondientes interpretaciones inusitadas".
Mas, cómo evitar que estos relatos, basados íntegramente en su experiencia profesional, lesionen la confidencialidad que debiera proteger la intimidad de sus pacientes. Es decir, cómo evitar caer por los resbalosos desfiladeros de la infidencia. Para Laura, el suyo es un discurso que incluye al individuo como sujeto y destinatario final. "El testimonio de mi trabajo implica abrir esa experiencia al juicio de los otros. Lo entiendo como un canal para develar las torturas que acosan al alma. Seguramente es un libro con errores, pero he procurado sobre todo superar la mediocridad de la infidencia", añade.
Secreto Profesional será presentado hoy, jueves 24, en Amor Brujo, Av. Grau 268 Barranco, a las 8.00 p.m. Con esto, la mesa estará servida para lo que, de seguro, dará pie a una interesante polémica. (Pedro Tenorio Narváez).


Poesía en Danza
"Pista de Baile", el nuevo poemario de Martín Rodríguez-Gaona.

LAjuerga barranquina, las cuitas de la juventud limeña y el inevitable terror a verse sumergido en el castrador hastío de lo cotidiano no son los únicos motivos sobre los que gira su poesía. Joven y talentoso, recien egresado de la Universidad de Lima publicó Efectos Personales (1993), libro que lo hizo conocido y que permitió a muchos sondear el alma de un poeta limeño de los noventas felizmente alejado de las poses y desplantes.
"Pista de Baile" reúne un importante número de poemas hasta ahora inéditos, escritos -como señala el autor- a partir de sensaciones rápidas, envolventes, que llegan a su mente como consecuencia de la vorágine que implica vivir en esta ciudad.

Rodríguez-Gaona, uno de los más activos talentos de su generación.

Pese a todo, Martín es un poeta que escribe en libertad, que posee un verso por momentos lúdico, coloquial, desembozado y harto intimista. De allí que en su libro haya algo más que un puñado de buenos poemas y que sea, al mismo tiempo, capaz de ofrecer una reflexión viva de lo que para él constituyen los misterios de la existencia. En sus versos hay un permanente diálogo con el lector sobre las cosas que animan su mundo y sobre las cuales necesita expresar su punto de vista.


El Corazón Arrancado
Y en su lugar, quienes conocieron y amaron la poesía del poeta, entierren una carta. Se conmemora su muerte.

Juan Gonzalo Rose, poeta de una fina sensibilidad que difícilmente podr®a volver

ALGUN día se sabrá que la historia de los pueblos ya había sido escrita por los poetas. Por esos descarriados y anómalos. Aquellos malditos habían echado tinta a las plumas de los pájaros y los habían mandado a volar sobre todos los hechos habidos o por haber escribiendo sus alas brillantes figuras azules. Li Tai Po lo sabía muy bien y antes que él el ciego de ver Homero.
Hubo en Lima uno entre ellos. Uno de los más empecinados. Vivió en Lima hasta que se murió. De esto hace 14 años. Precisamente un 12 de abril. Fue corajudo en borronear y tachonear y reescribir la historia. Se llamó Juan Gonzalo Rose.
Era de Tacna pero una tarde bebió vino tinto bajo uno de los puentes del Sena y otro día descifró extraños signos náhuatl en el Zócalo de México. Se empecinó por escribir poesía buena. Y tuvo la fortuna de morirse como nació: dolorosamente. En Lima vivió la vida de todos. Por eso mismo era poeta, por no parecerlo. O ¿ por qué parecía mucho? Los críticos hoy dicen lo que siempre no saben decir. Desigual, incompleto, disforme... callan un rato, luego pretenden asegurar que hay algo rescatable. Pero así unánimes como son -¡críticos que no hay críticos!-, quienes leen en los lirios del campo, aquellos que averiguan el acertijo de siempre, que perjuran el canto de todos los gallos, quienes creen en la luz, y en esa otra luz que es la justicia, todos coinciden -no lo expresan con palabras porque no se puede simplemente- que su poesía es bella y verdadera.
Pueden haber poetas malos, y aún peor, malos poetas. Pero nunca poesía deplorable. La poesía se refugia en otros ámbitos. En esos ámbitos el poeta vive. Por eso se dijo del poeta Rose "en Lima vivió la vida de todos" que no es lo mismo que decir "en Lima vivió como todos". Vivió la vida de todos. Y por hacerlo aprendió mucho y enseñó también mucho.
En un informe a su rey, el poeta Rose enseñó cómo comer impecablemente a un peruano, usando bien los cubiertos: "Para comerse a un hombre en el Perú -hay que sacarle antes las espinas, -las vísceras heridas, -los residuos de llanto y tabaco. -Purificarlo a fuego lento. -Cortarlo en pedacitos -y servirlo a la mesa con los ojos cerrados, -mientras se va pensando -que nuestro buen gobierno nos protege. -Luego: -afirmar que los poetas exageran. -Y como buen final: -tomarse un trago". Habló con los muertos repetidas veces en ese mismo lugar a donde Cristo bajó para resucitar al tercer día. Un día pudo decirle a Bartolomé de las Casas: "las casas de los pobres en ti se reclinaban. ¡Ah miliciano del amor cristiano! En nombre de mi pueblo te bautizo: fray hombre, fray amigo, fray hermano". Y aunque parecía que reía era un hombre triste e inconsolable de no tener respuesta para tanta pregunta acumulada: "Pero me preguntaba (le cuenta a su hermana María Teresa en un poema) ¿por qué en mi calle -la alegría es un viento -fugaz e inesperado? ¿por qué no siembran trigo -también sobre mi pecho, -si aquí en mi corazón, -todas las noches -se desbordan los ríos?".
Quizá, para conjurar a este abril, haya que recordar al poeta contemplando a "esos millones de niños con olor a lonchera" y también a los que no huelen a nada ni saben nada pero que llevan toda la poesía encima, a cuestas, sin descanso. (Edmundo de los Ríos).



Príncipe Gassman
ACTOR de rotundas dotes y de innovadora técnica a la hora de dar vida a sus personajes, el italiano Vittorio Gassman recibió esta semana el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en virtud de su singular aporte al desarrollo del cine y el teatro en el mundo entero.
Gassman, figura de cintas clásicas y compositor de múltiples personajes que han quedado para el recuerdo, se alza así con uno de los galardones más prestigiados del mundo. Justo reconocimiento a una vida en plenitud.