
La Hora Cero
Martes 22, 3.23 p.m. Tres potentes detonaciones estremecen la residencia del embajador del Japón. La Operación Chavín de Huántar se había iniciado.
Mientras al interior de la residencia se desarrollaba una lucha encarnizada, una densa humareda hacía temer lo peor.
El Turno de las Armas
En la azotea cayó uno de los emerretistas.
126 días de acecho periodístico llegan a dramático final.
PROMO, ¿me copias?; eh, promo, ¿me copias? Responde... ¡Victoria!
40 minutos después de iniciada, Operación Chavín culmina exitosamente.
SU PROPIA MEDICINA
Tanto Fujimori como Montesinos se habían venido reuniendo desde tiempo atrás con mandos militares. Poco después de la toma de la residencia, uno de los jefes señaló que a los del MRTA había que darles un golpe duro y de su propia medicina. "Ingresemos por túneles, de la misma manera como ellos lograron fugarse del penal de Canto Grande". Es por eso que luego llamarían a esta operación "Chavín de Huántar", en homenaje a los ductos y túneles existentes en ese monumento arqueológico.
Fue Fujimori, como Comandante en jefe de las FF.AA., quien dio la orden para la construcción de los ya famosos túneles. (Caretas 1456)
También dio la orden para movilizar al personal de Inteligencia alrededor de la residencia y aprobó el plan de entrenamiento para los militares designados de las distintas agrupaciones de comandos de las FF.AA. (Caretas 1447).
El mandatario siempre estuvo informado de los avances en la construcción de los túneles. El pensó tener guardado ese secreto, pero, como se recordará, la información se filtró a la opinión pública la primera semana de marzo. Fue el propio Néstor Cerpa quien destapó el asunto en una de sus acostumbradas entrevistas radiales.
¡Sorpresa! Fueron ocho los túneles.
Tanto Fujimori como los garantes prefirieron guardar silencio al respecto, mientas que Cerpa convocó a los rehenes y les advirtió que, si pasaba algo, sería culpa del gobierno.
Desde esa ocasión, el cabecilla ordenó a los secuestrados permanecer en el segundo piso. Los del MRTA, que en los primeros tiempos de la toma estaban también cómodamente instalados en el primer piso, por medidas de seguridad se mudaron también a la segunda planta.
Ellos ocupaban uno de los dormitorios al que, siguiendo el orden alfabético, denominan "G" (Ver diagrama). En la "F" estaban los empresarios japoneses y en la "H", los miembros de la Corte Suprema.
Además, Cerpa hace rotar a los rehenes de sus habitaciones. En el primer piso sólo se mantiene como vigías a dos terroristas, a los que a veces acompañaban otros dos más. La vigilancia se acentuaba mucho más de madrugada, porque los del MRTA temían un ataque en esas horas.
Según fuentes militares, la acción debería haberse producido hace quince días, pero las condiciones no eran del todo favorables.
MENSAJES FAMILIARES
Casi todos los movimientos de los emerretistas eran conocidos por el comando de operaciones "Chavín de Huántar". Lo mismo sucedía con sus conversaciones, que eran escuchadas minuciosamente. Pero no sólo en el exterior de la residencia se sabía de este tipo de trabajo; también en el interior, los militares y policías que estaban en la habitación "B" conocían del asunto.
A ellos, en forma sistemática, se les había hecho llegar micrófonos, así como unos minirradios, que fueron introducidos en unos thermos y en una de las guitarras que se llevó a la residencia con el pretexto de levantar el ánimo de los cautivos.
La llegada de estos sofisticados equipos les fue avisada con anticipación a los interesados mediante un lenguaje en clave en las cartas familiares.
Hospital Militar: euforia familiar.
En un primer momento se pensó que por esta vía se iba a mantener un diálogo fluido, pero la correspondencia era revisada por un lado por la Cruz Roja y, por el otro, por los terroristas del MRTA. Además, a pesar de que se recibían cartas los martes y viernes, terminó resultando un tipo de comunicación muy lenta para el flujo de información que hacía falta.
En casos de suma emergencia, los rehenes militares y policías sabían lo que tenían que hacer para establecer contacto: abrir la cortina de determinada habitación. Uno de ellos debía entonces asomarse a la ventana. Este acto era una señal para que los "ositos" -gente de inteligencia que vigilaba desde los edificios contíguos- avisaran a su comando y se estableciera el enlace radial.
ROPA CLARA
El martes pasado, finalmente, el Presidente Fujimori dio la orden de proceder con la intervención militar. Lo hizo, como él mismo ha revelado, mientras se encontraba en una diligencia judicial. Luego se trasladó a la Comandancia General de la Marina.
-Promo, luz verde. Tienen 10 minutos. ¿Copiaste? -fue lo próximo que escuchó el hombre encargado de coordinar el operativo al interior de la residencia.
-Entendido.
-Ojo: todos ropa clara. Marcha de la Marina es la señal.
-Copiado.
-A la primera explosión, protegerse y ayudar.
-Entendido.
-Ojo. Escape por ventanas del "C" y "H".
-Entendido.
-Suerte, promo.
-Sí, suerte...
Según algunos rehenes testigos, el que manejaba la comunicación se quedó por unos segundos pensativo. Luego reaccionó: no había tiempo que perder.
Los 22 cautivos uniformados, entre policías y militares, sabían que tenían que actuar con rapidez. Acordaron comisiones de visitas a las otras habitaciones.
Visitas así eran cotidianas, así que esta vez no despertaron ninguna sospecha en los dos emerretistas que custodiaban el segundo piso .
Varios rehenes civiles, entre ellos algún ministro, viceministros, embajadores y ciudadanos japoneses, se mostraron sorprendidos ante la noticia. No pensaban que el rescate estuviera tan cerca. La posibilidad de una intervención militar se les había hecho remota luego de que Cerpa denunció lo de los túneles.
Sin embargo, en las tertulias nocturnas, en distintos grupos conversaban siempre sobre esa posibilidad. Algunos consideraban que era la única alternativa que le quedaba al gobierno. Además, los garantes que visitaban la residencia, según algunos rehenes consultados, señalaban que no había manera de llegar a un entendimiento para solucionar la crisis.
Ante esta eventualidad, los militares y policías instruyeron a los demás cautivos acerca de cómo comportarse en caso de ataque y sobre cómo protegerse y agazaparse ante disparos. Adicionalmente se preocuparon por levantarles la moral y les pidieron no ser hostiles con los terroristas. Había que demostrar amabilidad y ganarse su confianza.
Mortalmente herido por una ráfaga de metralla, comandante EP Juan Valer Sandoval, 38, es conducido al hospital. Ofrendó su vida por la del Canciller Francisco Tudela, (derecha), de quien era "escudo". Al centro, cuando cadete. Le decían "Chizito".