La Hora Cero



UN DIA ESPECIAL

El martes 22, como era costumbre, un buen grupo de rehenes había despertado cerca de las seis de la mañana. Ellos caminaron por el segundo piso. Conocían de memoria los 40 metros del trayecto y sabían que llegar a una ventana demoraba entre 25 y 30 segundos.
Otros madrugadores realizaban gimnasia y algunos corrían por las escaleras, subían y bajaban, pero solamente hasta un par de escalones antes de llegar al primer piso, pues los del MRTA habían minado los peldaños iniciales.
Esta medida la adoptaron para evitar que los rehenes llegaran a la primera planta y para que, en el caso de una intervención armada, quienes intentaran el rescate murieran por la explosión. Sobre estas medidas, sin embargo, ya había sido informado el comando que realizó el operativo.
Luego, los rehenes se asearon con la poca agua que tenían , mientras se gritaban entre ellos "pasen el televisor", en alusión a las inmensas letrinas móviles de las que disponían.
El desayuno ese día fue de galletas con mantequilla y mermelada, acompañadas de sendas tazas de té, café o leche.
Después se cumplieron los turnos de aseo de las habitaciones. Algunos aprovechaban esos ratos libres para leer o escribir a sus famliares. Otros, participaban de algún juego de salón. La novedad últimamente era el juego "Otelo".
Pero muchos de los secuestrados se tomaban el trabajo de desinfectar los cuartos. Las hormigas habían proliferado últimamente y los pericotes circulaban por la residencia como por Hamelín. Entre los rehenes se había formado un piquete de matanza y, aunque la mayoría de ellos nunca había realizado este tipo de actividad, parece que la encontraban divertida. El día previo al operativo habían matado tres ratones.

El escenario de la "cancha de fulbito", al día siguiente.

Entre las 12 y 1 de la tarde de ese día, los rehenes asistieron a sus habituales clases de español, francés y japonés, tanto de conversación como de escritura.
Pero, por más que todo pareciera indicarlo así, ese martes no era un día cualquiera. Era un jornada especial, tan especial que los rehenes estaban de fiesta: celebraban las bodas de oro del embajador japonés Morihisa Aoki.
El propio diplomático solicitó la comida. Para los japoneses, ventos de comida coreana y para los peruanos, ravioles con asado. Abundante gaseosa y sopa deshidratada para los que apetecieran.
Por su parte, los del MRTA estuvieron esa mañana preparando cartelones. Uno de ellos alusivo al 28 de abril, fecha en que se conmemora el grave revés que sufrió en 1989 la agrupación terrorista, al ser sorprendida por el Ejército, en la zona de Los Molinos, cerca a Jauja, donde 70 subversivos resultaron muertos.
También elaboraron cartelones alusivos al 1 de mayo, día del trabajo.

PRESAGIOS Y DESANIMO

Pasado el mediodía, cuando muchos de los rehenes estaban todavía en sus clases, hizo su ingreso a la residencia el embajador del Canadá, Anthony Vincent, miembro de la Comisión de Garantes, comprometidos con buscar una solución pacífica a la crisis. El funcionario se quedó alrededor de 40 minutos en el lugar. Mantuvo un diálogo con Cerpa, a quien encontró solo en el primer piso, notándolo muy deprimido.
Luego estuvo con los delegados de las habitaciones. Según algunos cautivos, al embajador se lo notó muy duro. No era la persona que siempre les daba ánimos y les levantaba la moral. Daba la impresión de que, al igual que otros de los protagonistas de este drama, algo presagiaba.

La guitarra: no sólo trinaban sus cuerdas.

Al retirarse Vincent, todo volvió a la normalidad. Cerpa, que al igual que Rolly "Arabe" Rojas, era hincha fanático de la "U" y "pelotero", según propia confesión, ordenó entonces realizar una "pichanga", una forma de relajarse y mantenerse en forma.
El fulbito lo venían practicando desde hacía unos veinte días, en el comedor del primer piso. El viernes 18, cuando los médicos ingresaron por última vez a la residencia nipona, Cerpa pidió que le revisaran el pie. Sentía un dolor agudo. "Doctor, uno de los chicos me ha dado en el pie derecho", se quejó ante uno de los galenos.
"Es un pequeño golpe, aguanta, Néstor", le respondieron.

EL ATAQUE

A las 3 y 23, ocurre la primera detonación. Esta se produce en el comedor del primer piso, donde jugaban fulbito los emerretistas. Dos de ellos mueren como efecto de la explosión. "Tito" fue uno de ellos
Cerpa, Rolly Rojas y otros cuatro subversivos tratan de llegar a la escalera, donde estaban las armas. A los pocos segundos ocurren dos nuevas explosiones en las habitaciones correspondientes al escritorio y el salón.
Por esos forados y a través de los túneles, comienzan a aparecer comandos armados hasta los dientes. Todos ellos disparan contra los terroristas. Uno de ellos, sin embargo, alcanza un arma y abre fuego a su vez contra los comandos.
En el intercambio de disparos cae herido un efectivo de las fuerzas del orden. Sus compañeros, que ya han logrado ganar mejor posición y están en tres flancos, dan muerte a los otros seis terroristas.
Los comandos de las FF.AA. que ingresaron por los túneles utilizaron para destruir el piso el explosivo C-4 -Composita-, el mismo que sólo es confiado a unidades especiales como la FOES -Fuerza de Operaciones Especiales de La Marina-, la DIFE -Dirección de Fuerzas Especiales del Ejército- y la GRUFE -Grupo de Fuerzas Especiales- de la Fuerza Aérea.
Este explosivo tiene la particularidad de que es posible dirigir su onda expansiva hacia el lugar que se desee. En este operativo pueden haberse utilizado cargas de 4 a 5 kilos, señalan los especialistas.

Uno de los termos también fue "sembrado" con minúsculo micrófono.

Paralelamente, otro grupo de comandos ingresa a la sede diplomática por los túneles que dan al jardín para tomar por asalto la residencia misma. Su objetivo era la puerta principal, la que derribaron también con un explosivo C-4.
En esta incursión caen las dos mujeres emerretistas. Simultáneamente, otro grupo de efectivos subió por la pérgola y ganó parte de la terraza. Al tratar de ingresar por ese ventanal, se dieron con la sorpresa de que estaba con blindaje especial.
Los rehenes tuvieron que abrirla desde el interior para posibilitar la fuga. En esa habitación estaba el Canciller Tudela, junto con otras personalidades.
El emerretista que los vigilaba y a quien conocían como " 22", estaba cuidando en ese momento la habitación de los militares y de policías, arma en mano. Uno de los uniformados le gritó: "Apunta hacia otro lado".
El tono militar confundió al terrorista, quien no obstante, al percatarse de la fuga, comenzó a disparar como un loco. Su fuego impacta en Tudela y en el Comandante EP Juan Valer Sandoval, quien había sido miembro de la seguridad personal de la señora Susana Higushi, primero, y luego de Kenyi Fujimori.
Valer, es abatido. Pero sus compañeros logran dominar esa zona eliminando a "22". En el pasadizo de la planta alta se encontraba todavía "Coné", quien también dispara contra los comandos y rehenes, aunque rápidamente es muerto a balazos.
En el otro extremo de la casa, donde estaba la habitación de los vocales supremos, se había logrado hacer un boquete en la puerta. Por ahí ingresan los comandos a las órdenes del Teniente EP Raúl Jiménez Chávez.
Los dos emerretistas que estaban en la habitación tratan de defender esa posición y disparan ráfagas de metralleta contra los comandos. Jiménez cae muerto y quedan heridos dos magistrados: Luis Serpa Segura y Carlos Giusti Acuña.
Se comunica que aún quedaba por reducir el cuarto del MRTA y por el techo se hace un boquerón y se dispara contra los terroristas. Los que seguían a Jiménez avanzan entonces y así logran reducir a los últimos emerretistas y dominar el segundo piso, concluyendo la reconquista de la residencia.

VICTORIA EN TV

El ataque, que fue televisado, había durado cerca de 40 minutos. El grito de "Victoria" y el canto del Cenepa se escucharon al término del operativo. En realidad, según fuentes militares, los planes esbozados señalaban que la intervención debía durar menos de 15 minutos. El problema de los diversos túneles, dos de ellos con ramificaciones, es que estaban a una profundidad de tres y en otros casos cuatro metros. Tenían sólo un espacio de metro y medio o dos metros, pero disponían de ventilación y luz cableada que funcionaba con baterías.

Martes 22, 10 p.m. Fujimori, Camet, Palermo, Pandolfi y Caillaux cenan en el "Valentino".

Habían tenido cierta dificultad durante su construcción por los distintos tubos y cables eléctricos y telefónicos que tuvieron que sortear. Por esos motivos fue que se suspendió la luz, el teléfono y el agua en esa zona.
Desde el lunes 21, los comandos se habían estado familiarizando con las galerías subterráneas. Los 140 hombres que participaron en la operación "Chavín de Huántar" estaban instalados en cinco casas aledañas a la residencia, alquiladas por el SIN.
Así se logró llevar adelante este operativo, ejemplar en la historia sobre intervenciones y rescate de rehenes, por su ejecución, tiempo y mínino costo de vidas humanas.