El Triunvirato de Chavín de Huántar Y Ahora Quién Los Aguanta


El Triunvirato de
Chavín de Huántar

Y Ahora Quién Los Aguanta
DISIPADOS los humos del espectacular operativo que permitió el rescate de los rehenes de la residencia nipona, han surgido suspicacias y medias verdades acerca de algunos de los actores del drama que duró 126 días y que se cerró en minutos.
En parte, el propio Presidente Alberto Fujimori ha contribuido a echar más leña al fuego.
No se ha visto bien en muchas partes del mundo, ese exceso de sonrisas y el tonito despectivo que emplea a veces para tratar un tema que tiene indudable efecto en la sensibilidad de la gente, más si hablamos de tierras y culturas tan distintas.
Está también la sospecha que el gobierno peruano -o Fujimori en concreto- se mantuvo en una dualidad de estrategias que llevan a preguntarse si fue auténtico en sus tratativas pacifistas y si no mantuvo siempre, bajo la manga, la idea de un ataque sorpresa.
Hay otros comentarios todavía más incisivos. ¿La operación fue decidida para recuperar bonos perdidos y superar las pugnas en la cúpula del poder?
Un editorial del Washington Post ha rechazado estas minucias que, para él, disminuyen la dimensión de una tarea que le da singular protagonismo a Fujimori.

Presidente Fujimori y Canciller Ikeda: el túnel del tiempo y la memoria.

El flamante ministro del Interior, general César Saucedo, por su parte, en su presentación ante el Congreso el día miércoles 30, contribuyó al desconcierto. No le correspondía explicar la acción denominada Chavín de Huántar, toda vez que está en el área del ministerio de Defensa, y de hecho no dijo nada al respecto. Más bien expuso el resultado de las investigaciones sobre la toma de la residencia el pasado 17 de diciembre del año pasado, anunció la apertura de causa a 19 altos jefes policiales, acusados de desobediencia y negligencia, y elogió al SIN, coincidiendo con las alabanzas dispensadas en estos días por todas las esferas del régimen.
Estas son señales que escapan al estado de euforia y demuestran que aún continúan las purgas y los desaguisados en la esfera del poder militar. ¿Por qué la Policía? EL general de la 7ma Región, Luis Malásquez, a quien se le ha dado de baja y se responsabiliza directamente, fue ascendido días después de la toma de la residencia. Y a los generales Guillermo Bobbio, ex director de Seguridad del Estado, y Máximo Rivera, ex jefe de la Dincote, que estuvieron de rehenes se les comprende dentro de la instrucción. ¿Por qué este ensañamiento con la Policía? ¿Por qué contraponer al SIN con la Policía Nacional?

ECOS EN EL MUNDO

En el exterior lo habitual es que se esclarezcan las dudas, más si de por medio hay derechos humanos, la muerte de emerretistas y una operación militar. Aquí eso disuena con el hermético estilo presidencial.
Ante tantos rumores los garantes se han visto en la obligación de continuar señalando no sólo que ignoraban el operativo sino que, a su juicio, no había muchas otras opciones.
El primero en padecer indagaciones periodísticas ha sido monseñor Juan Luis Cipriani, representante de la Santa Sede en la Comisión de Garantes. Algunos medios han sugerido que él supo con anticipación de los aprestos militares y que, incluso, habría colaborado con el gobierno al introducir micrófonos que facilitaron las labores de Inteligencia al interior de la sede diplomática.
El presidente Fujimori, sin embargo, salió al frente de tales rumores el lunes último. Desmintió tajantemente cualquier cooperación de monseñor Cipriani. "Es completamente falso, porque teníamos suficiente información desde afuera y desde los túneles con nuestra propia tecnología", dijo.
No obstante, para los más desconfiados, la aclaración presidencial no despeja todas las dudas. Señalan ellos que la cercanía de monseñor con el régimen y su coincidente enfermedad o malestar en los días previos a la intervención apuntan en sentido contrario. CARETAS ha recogido de fuentes confiables una versión de la forma cómo Cipriani tomó conocimiento del inicio de la "Operación Chavín de Huántar". Datos que confirmarían que el representante de la Iglesia ignoraba los extremos de la operación en ciernes.

UN TELEVIDENTE MAS

El martes 22, poco después de las 3 de la tarde, monseñor Cipriani se encontraba descansando en su casa de la avenida Santo Toribio, en San Isidro, cerca de la residencia. De pronto, su chofer escuchó las primeras detonaciones e inmediatamente encendió la radio del auto y escuchó que en esos precisos momentos un grupo de comandos recuperaba el lugar.
No dudó un instante. Corrió hacia la puerta y pidió que lo dejaran llegar hasta la habitación del obispo de Ayacucho. Enterado de lo que sucedía, Cipriani sólo atinó a prender su televisor para ver el desenlace.
Luego, se comunicó con el resto de sus colegas garantes: el embajador de Canadá, Anthony Vincent; Michael Minnig, del Comité Internacional de la Cruz Roja y el observador, Terusuke Terada, embajador de Japón en México. Se citaron para las 5 de la tarde.

En varias capitales,pequeños grupos mostraron adhesión al MRTA.La foto registra manifestación en Quito.

Durante la reunión, se preparó el comunicado , leído al día siguiente, el 23 de abril pasado. En la redacción del mismo contribuyeron básicamente Cipriani y Minnig. Vincent y Terada permanecieron en silencio, pero aprobaron el contenido. La intención era expresar a la opinión pública que fueron un grupo humano que intentó y puso lo mejor de sí en busca de la salida pacífica. Por ello dejaba sentado claramente que la operación militar fue de exclusiva responsabilidad del Gobierno.
Aparte de esa declaración y las palabras que pronunció durante la conferencia de prensa del 23, monseñor no ha dicho nada más. Se sabe que en los próximos días publicará un artículo en alguno de los diarios más importantes de la capital, pero cabe suponer que el mismo versará nuevamente sobre rol que desempeñó y las razones que lo movieron a hacerlo. Es improbable que aborde detalles de las negociaciones o que tome mayores distancias frente a lo ejecutado por el Gobierno.

Explicaciones concretas por lo menos ante Japón y la Santa Sede. Aquí el Presidente con el Nuncio Apostólico Fortunato Baldelli.

Quienes lo conocen, sostienen que está afectado por las 17 muertes pero no desaprueba lo ocurrido. También él, dicen, habría llegado a la conclusión de que se estaba en un callejón sin salida.

LA JUSTIFICACION DE VINCENT

Según el embajador Anthony Vincent es muy fácil decir ahora, cuando todo ha terminado, que los garantes fueron utilizados por el Gobierno para tener el tiempo cabal de preparar el operativo militar. En realidad las cosas no fueron así, alega.
"Yo lo niego, tajantemente", dice, para añadir que está convencido de que las autoridades peruanas querían una solución pacífica pero no podían acceder a las demandas de los secuestradores, respecto a la liberación de prisioneros.
"Cipriani trató de convencer a Cerpa de lo difícil que era para el gobierno peruano acceder a la liberación de prisioneros. Nosotros les decíamos, ustedes ya han logrado toda esta publicidad internacional con el asalto que fue realizado sin que nadie resultara herido. Ya tienen lo de Cuba (...), fue un genuino esfuerzo por encontrar una solución, pero el MRTA no fue realista". "En otras palabras, lo que digo es que la intervención militar, bajo estas circunstancias, fue justificable", declara el diplomático.

Tres de los 19 generales de la Policía que están en capilla. Luis Malásquez, condecorado y luego de baja, y ex rehenes con peligro de nuevo encierro, Máximo Rivera y Guillermo Bobbio.

Si ésta fue la reflexión de los garantes, que implicaba considerar sus esfuerzos inútiles ante la tozudez de Cerpa, ¿ por qué no renunciaron o, por lo menos, no hicieron público un ultimátum al cabecilla emerretista a fin de hacerle ver la situación con mayor realismo?.
¿Cómo se compadece esta presunta inflexibilidad de Cerpa si tanto Vincent como Fujimori han confirmado que Cerpa había reducido su demanda original de liberar a 450 prisioneros a 20?
Cabe la posibilidad que se tratara de los altos dirigentes del MRTA, condenados de por vida, y que por lo mismo de ninguna manera podrían ser liberados por el gobierno peruano.
Se sabe, por otra parte, que el Defensor del Pueblo, Jorge Santistevan, ya había entregado a Cipriani una lista de15 emerretistas, entre los cuales se encontraba Nancy Gilvonio -la esposa de Cerpa-, uno de sus cuñados, Raúl Gilvonio, un chileno y otros subversivos no vinculados a asesinatos. El mecanismo recomendado por el Defensor del Pueblo era el de expulsarlos del país.

LO DE SCHAERER

Según declaraciones del presidente Alberto Fujimori, Juan Pedro Schaerer se sentaba a conversar y sonreía demasiado con los emerretistas en la casa del embajador. Eso originó su expulsión del país, pues se le había perdido la confianza.
La Cruz Roja considera insuficiente el argumento. Algunas versiones dicen que además de la foto es que se le ve conversando amicalmente con Cerpa y otros terroristas, se dispone de grabaciones. Lo que hasta ahora muestra es poca cosa.

El general y ministro del Interior, César Saucedo, en el hemiciclo. Atrás, en última fila ex rehén y congresista Andrés Matsuda: la comedia de la sinrazón.

Si la familiaridad es punible, dice alguien en broma, Domingo Palermo, el titular de Educación, ya se habría ganado un castigo, pues nada menos que llamó a Cerpa, "Don Nestor". Y de esto sí hay grabación para la historia.
Para quienes conocen de negociaciones, resulta normal que para romper el hielo, se hagan bromas sin que esto quiera decir que abandona principios. Y las negociaciones en la embajada no escaparon a esta regla. Todos se saludaban con cordialidad y tratando de establecer un clima de confianza básico para poder lograr avances en las tratativas.
Como pasa siempre con hechos tan detonantes, las especulaciones continuarán. El gran arcano llamado :Chavin de Huantar" dará que hablar a cronistas, periodistas y escritores. Forma ya parte de las ambiguas sagas legendarias.

CASA DE CITAS

"Sólo en el caso que hubiera daños en la integridad física de los rehenes, entonces el gobierno peruano, en coordinación con el de Bolivia y Japón, adoptaría otras medidas".
Presidente Alberto Fujimori
Gestión
24 de enero, 1997

"No se puede negociar con terroristas".
Presidente Alberto Fujimori
Entrevista con TV mexicana
El Comercio
27 de abril, 1997