
CASO INSOLITO
Que Montesinos es particularmente útil al Presidente Fujimori, no cabe duda. Maneja el aparato de inteligencia como nunca lo lograron los gobiernos de Fernando Belaunde y Alan García, y ayuda a equilibrar presiones y someter voluntades militares a los designios del régimen.
Pero el Perú es un país original: aquí a menudo funciona lo impredecible, lo incomprensible y lo original.
Las chicas del vóley, por ejemplo, no entendían ni pío del rudimentario castellano de los entrenadores Akira Kato y Man Bok Park, pero con ellos llegaron a la gloria mundial.
En el caso de Montesinos el asunto es más insólito.
Un militar que fue dado de baja en un proceso que se inició con acusaciones de traición a la patria, y cuyo ingreso a instalaciones militares estaba prohibido hasta el 28 de julio de 1990, ahora es celebrado como el genio de la lucha contra el terrorismo y la seguridad nacional, y pasa revista a los comandos que tomaron la embajada como si fuera el Mariscal Montgomery después de la batalla de El Alamein.
Un abogado que defendió a narcotraficantes y que el año pasado fue acusado por Demetrio Peñaherrera (a) Vaticano de recibir dinero y otorgar protección a las firmas de Campanilla, es proclamado como el cerebro de la lucha contra las drogas y hace un virtual debut público en Palacio con la visita en octubre de Barry McCaffrey, el actual zar antidrogas de los EE.UU.
Finalmente, un asesor ad honorem dedicado incansablemente a la tarea de salvar al país en varios frentes resulta declarando ingresos que equivalían a unos 70,000 dólares al mes por cachuelos aparte realizados durante un año -los que bien podrían ser los mayores percibidos individualmente por abogado alguno en el país durante 1995-, sin que nadie en el gobierno sienta la obligación de pedirle que aclare la figura (que sólo la aclare), que alivie la quemazón dactilar y que haga público el nombre de sus clientes.
Después, claro, siempre ha quedado la duda esa -estimulada recientemente por el episodio de la visita de McCaffrey- de que Montesinos mantiene desde hace un buen tiempo algún tipo de relación privilegiada (para ponerlo en términos elegantes) con estamentos de la inteligencia norteamericana.
Hace un par de meses el periodista norteamericano Jeremy Bigwood llamó a CARETAS y preguntó si tenía la revista interés en investigar algún tema en EE.UU. a través del uso del llamado `Freedom of Information Act' (FOIA) (la ley de libertad de información de ese país), ya que él estaba por plantear una serie de requerimientos a varias dependencias del estado norteamericano.
Bigwood (ver `Viejo Zorro', CARETAS 1232 del 9 de enero de 1997) tiene dos especialidades. Por un lado es un notable fotógrafo y corresponsal de guerra cuyos trabajos han aparecido en revistas norteamericanas como Time, Newsweek y U.E. News & World Report, y en diarios The Los Angeles Times, The Washington Post, The Boston Globe y otros. En Europa Cambio 16, Der Spiegel y Panorama han sido sus clientes, así como Asahi Shimbun en Japón y The Manchester Guardian. En el Perú CARETAS publicó un reportaje gráfico de Bigwood, incluyendo la carátula, en la edición aludida.
Por otro lado, Bigwood es un periodista de investigación política con acceso a una amplia gama de fuentes. En tiempos recientes se ha convertido en un experto en el uso de Internet, en la utilización de los bancos de datos de la Biblioteca del Congreso en Washington, en el manejo del FOIA y en el acceso legal a los archivos de la Agencia Nacional de Seguridad de los EE.UU.
CARETAS le sugirió preguntar por Vladimiro Montesinos Torres.
Los facsímiles que siguen son de las respuestas obtenidas hasta ahora.
En la DEA existen 50 fichas sobre Montesinos, de las que sólo una ha sido abierta al público. Señal, según el periodista norteamericano Bigwood, de que se le investiga.
RESPUESTA DE LA DEA
La sección de registros de la Drug Enforcement Administration (DEA) entregó sólo una de las 50 fichas que dice tener de Montesinos, (las otras están por el momento censuradas), pero ésta lleva el título de `Corrupt officials' (funcionarios corruptos) y es el reporte aparentemente preliminar de una investigación referida a la acusación de Vaticano.
Indica que por lo menos en agosto 27 de 1996 había un agente especial en Lima investigando ese caso, y en el último acápite promete que "toda información será reportada oportunamente",
El documento es calificado como `sensitive' (delicado).
El hecho de que todas las otras fichas sean retenidas apelando a una pléyade de dispositivos legales, y que no exista un reporte exculpatorio, indica, según Bigwood, que "el sujeto está claramente bajo investigación por la DEA".
RESPUESTA DEL PENTAGONO
El Comando Sur del Ministerio de Defensa de los EE.UU. -el de los `southy milicos', como los llama Bigwood- soltó un `boceto biográfico" de Montesinos, un "documento informativo" y un "enfoque de inteligencia" (J2 INTEL FOCUS). Como se aprecia, estas fichas están severamente expurgadas de información presuntamente secreta, y también resulta significativo que casi todo lo que no se tacha -incluyendo una referencia a CARETAS y otras al general Rodolfo Robles- es crítico o acusatorio, y en un caso sugiere circunstancias comprometedoras.
La única línea legible en el documento J2 que se reproduce en la carátula de esta edición de CARETAS dice entre manchas de tinta borroneadas por un Tántalo militar:
"Esta reunión no pudo haberse llevado a cabo sin el conocimiento del jefe de facto del SIN, Vladimiro Montesinos, otro de los asesores más cercanos de Fujimori".
El Comando Sur también proporcionó el gráfico del `Balance del Poder de Fujimori' -de la divina trinidad en la que no figuran el Congreso, el Poder Judicial u otros estamentos mortales de la civilidad democrática.
Experto analista de lo que revelan y no revelan los documentos que se consiguen a través del FOIA, Bigwood cree que los `southy milicos' no aprueban los de Montesinos.
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) sólo dirige un oficio bastante extenso a Bigwood negando acceso a cualquier información. Apela al acápite 5 U.S.C. §552 del FOIA, que exime los `ficheros operacionales' de la CIA de los requerimientos del público.
En uno de sus párrafos, Lee S. Strickland, que es el Coordinador de Información y Privacidad de la CIA, dice:
"Lamentamos no poderlo ayudar, pero esperamos que usted comprenda que esta Agencia, que está a cargo de recabar clandestinamente información de inteligencia extranjera, y de llevar a cabo operaciones de inteligencia clandestinas en el extranjero, no puede confirmar ni negar la existencia de información sobre un ciudadano extranjero, y menos de funcionarios de servicios de inteligencia extranjeros".
Este tipo de respuesta, dice Bigwood, usualmente se refiere a `assets' (activos) de `compañía', y que si similar requerimiento se hiciera concerniente a un funcionario cubano o iraní, la respuesta sería diferente.
Primer Ministro Pandolfi ante una interpelación que abarcaría nuevos temas.
CARETAS, por cierto, no está en condiciones de calificar la respuesta de la CIA.
Por otro lado, todas las dependencias que han respondido hasta ahora a Bigwood le han recordado que tiene el derecho de apelar las restricciones que limitan sus primeras respuestas, incluyendo la CIA.
Así que esta investigación no ha terminado.
Mientras tanto, lo que se puede apreciar es que existe un aparente conflicto dentro de la administración estatal norteamericana alrededor de la figura del Dr. Vladimiro Montesinos Torres -el personaje a quien aquí no se puede tocar ni con el pétalo de una citación.