CHINA TE
CUENTA QUE...


Por LORENA TUDELA LOVEDAY
O Sea, China
Ataca de Nuevo
BUENO empecemos de nuevo como si nada hubiera pasado porque eso de andar por la vida dando explicaciones es la cosa más chola que existe, ¿no? aparte que, o sea, como te podrás imaginar, pucha, no tengo tiempo ni de hacer caquemia hija, entre que un día ceno con Mario y al día siguiente tomo desayuno con Mario y el otro día me reúno con Mario para hacerle los statements de lo que pasa en este país, pucha, eso sí, o sea, advirtiéndole todo el tiempo de que si él quiere regresar a la política, es su business siempre que no le tenga miedo a la posibilidad de pasar a la historia como el Mobutu del río Rímac, hija, porque más chance que la del Zaire te confieso que ya no le doy a nuestro querido olluco republic, ¿no crees?
Mira lo único que te puedo decir sobre estos meses de silencio es que, pucha, o sea, en un momento dado, cuando sentía que las presiones de la angustia existencial, de los paradigmas del mercado, de mis demonios y de mis arrechuras (porque entre otras cosas ya aprendí a llamar a las cosas por su nombre, so cholo feo), pucha, no aguanté más, tomé el primer vuelo que se iba para el Tibet, pasé antes por LA, me compré un sastre divino de Max Mara, lo devolví porque me vi cerda en el espejo, intenté suicidarme en un hotel de Sunset Boulevar (por ahí por donde encontraron a Divine Brown en plena cornetation con Hugh Grant), me repuse regio y en menos de tres días yo ya estaba con el mismísimo Dalai Lama, pucha, aprendiendo unos mantras súper para poder llevar en paz esta fiesta agridulce en la que se ha convertido la vida, en el umbral del tercer milenio, ¿no te parece?
De manera que acá me tienes, pucha, o sea, nutridísima en materia de fórmulas tibetanas para conseguir la paz interior a contramano de las currutelas a las que ya nos acostumbró el peruvian state of mind, hija de manera que si me volviese a ocurrir como hoy, que pucha, prenda la tele y me encuentro con un Siura más patético que antes de lo que ya sabes, pucha, diciendo que el Serenazgo debe desaparecer por no sé qué cholada que se le pasó por la reducida cabeza, qué quieres que te diga, o sea, sólo pueda expandir dentro de mi caja toráxica un ¡Ooooooommmmmmm! que me convierta al tataco ese en una especie de Tony Blair en un mal momento y ya se le pasará.
Igual, o sea, el otro día de puro tarada abro una revista nacional (en realidad, o sea, aparte del Sidharta Times yo ya no debería leer ninguna otra cosa), y me doy de frentón con una entrevista a Martucha, ag, hija, de cagué, para empezar, pucha, por las fotos deduje que cada día se nos parece más a cualquier mala de telenovela venezolana con esos ojos de paujil sicótico que me ha sacado para el diario, y eso para no mencionar el contenido de la entrevista porque no habría ¡Oooooooommmmmmm! que lo aguante. Sólo una perlita: ella no pone la mano en el fuego por nadie más que por ella misma y por la bebe, ahora que es menorcita porque cuando sea grandecita, pucha, lo que haga será de su responsabilidad. ¡Qué manera de conocerse a sí misma la de Martucha, oooooommmmmm!
En fin, para no mencionar al ex rehén ese, hija, que creo que se llama Panda o algo así (¿de dónde sale esa gente, digo yo? Cuando se lo pregunté al Dalai me contestó: "hay mariposas que antes no fueron crisálida sino pulga de chancho, ooooommmmm") que en una entrevista en el programa del puyudo Lúcar, pucha, o sea, le preguntaron cómo hacía con sus apetencias sexuales y el muy cholo contestó lo que ya te puedes imaginar, hija: que había llegado a ver como apetecible "hasta a una terrorista del MRTA".
¡¡¡¡¡Oooooooooooooooooooooooommmmmmmmmmmmmmmmmmmmm!!!!!!
Y eso que aún no he entrado al delirio esquizofrénico-paranoide-down-retrasado mental-cacaseno-sibilino-cholo a más no poder del horroroso ese que dirige el Colegio de Abogados, hija, ahí donde antes quedaba la casa de mis primos Rizo Remy y que te lo juro, o sea, cuando he ido a algún acto o presentación de libro o qué sé yo y veía a unos huaco/retratos despachándose donde antes tomaba el té mi tía Ana Rosa, pucha, yo no podía dejar de pensar en que si los Romanov fueron exterminados por una turba de mujiks enardecidos por Lenin, pucha, los Rizo Patrón tuvieron que enfrentar peores cosas, entre ellas a ese platanazo del Paz de la Barra, hija, que mejor debió quedarse de pasador de páginas en la escribanía de su tío, y hoy estaría regio el cholo, calladito pasa página para acá, pasa página para allá, y un buen día se jubilaba, lo recogía el Señor y se iba al tibio y mediocre cielo que su pequeña existencia se merece y se acabó el jabón, pucha, en lugar de pretender estar representando a gente tan regia de este país, a estirpes enteras de abogados como las de mis primos Avendaño, mis primos segundos los Díaz Ufano, los primos de mis primos los Canaval y Moreyra, mis primos de cariño los Osterling o mis primos políticos los Rodrigo.
En fin, hija, si quieres mi opinión general sobre lo que estamos viviendo, pues ya la sabes: o nos atoramos a punta de mantrazos o nos neurotizamos ya mismo como una manada de cabras todas de la mano, porque yo ya vi que El Chinatown se nos va a quedar no un período más; tres períodos más, hasta que la cara se le termine de caer al piso, hija, como un kimono viejo. Ahora, pucha, seamos también justos con la vida: a mí me ha parecido regio a más no poder que se hayan resuelto las cosas como se resolvieron; mi parte World Bank en ese sentido es súper lúcida y ya puso las cosas en su sitio y ya pasó, que la economía en estas cosas es más eficiente que el Prozak, hija. Pero claro, o sea, mi parte Anna Freud se rebela horrores y pugna por la recuperación de los valores más profundos, pucha, o sea, mientras que mi nueva parte tibetana me dice que el mundo da vueltas y a mí qué chicha, oooooommmmmm, y ya podrás imaginarte que con el sancochado que a veces se me arma en el cerebro, pucha, sólo me quedan dos opciones: el martini dry o asesorar políticamente a Mario, pucha, o sea, confiando en que alguna vez volveremos a ser los mismos de siempre.
Y por si fuera poco, pucha, prendo anoche la televisión, me equivoco en el menú y pongo un canal con un clip nacional de un grupo nacional de cholos absolutamente nacionales, o sea, cantando y bailando un tema tan nacional, que su letra decía literalmente lo siguiente: "tengo el muñeco alicaído, con la cabeza gacha porque necesita una muchacha". ¡Esterilización masiva, please!, y mientras tanto, oooooommmmmm. Chau, chau. (Rafo León).