Culturales




Pasado de Buena Ley
Mientras la actual e ineficiente Ley 24047 juega sus descuentos, urge una efectiva lucha contra quienes depredan el patrimonio histórico de la nación.

Congresista María Ofelia Cerro y arqueólogo Walter Alva. Desde sus diversos ámbitos trabajan por la preservación de lo nuestro.

GENERALMENTE nace como la curiosa y muchas veces snob manía de querer adornar la sala, la biblioteca y, por qué no, hasta el cuarto de baño con alguna pieza de arte precolombino. Que los peruanos sean deficientes defensores de su patrimonio cultural no es novedad, y que sea cada vez mayor la demanda ilegal por objetos de esta índole ya no escandaliza a nadie en esta época de mercados abiertos al mejor postor. La gran interrogante es si ésta será una situación que pueda prolongarse por tiempo indefinido.
En la actualidad, y en vísperas de que expire la inoperante Ley 24047 -ley supuestamente destinada a defender los vestigios prehispánicos que aún quedan en casa- ésta no provee a las autoridades, vaya despliegue de lucidez legislativa, de las herramientas legales que eviten, efectivamente, su salida del país. Y aunque parezca contradictorio, por desgracia el malogrado instrumento jurídico tiene los días contados: sólo tendrá vigencia hasta el 15 de junio.

Facsímil de un catálogo de Sotheby's que anuncia una gran subasta de arte precolombino. Aquí, una máscara de oro Sicán, de entre 900 y 1100 años antes de Cristo, se oferta con un precio base de diez mil dólares.

Es decir, si antes las puertas estaban virtualmente abiertas para el saqueo y la rapiña, ahora la ventolera que se alce con huacos, telares, keros y objetos de la más fina orfebrería irrumpirá con la fuerza de un huracán. Huracán con el que harán su agosto los traficantes de afuera, pues los nacionales seguirán siendo los "tontos útiles" de una cadena donde cobran de 20 a 100 dólares, mientras en el extranjero se embolsican, sin mayor esfuerzo, empacho ni riesgo, miles de billetes verdes.
La congresista María Ofelia Cerro, consciente de la situación, ha estado trabajando en un proyecto dirigido, ahora sí, a proteger el patrimonio cultural de la nación. Los estudios realizados por el equipo que la asesora ha conseguido llenar vacíos y dar vuelta a la vergonzante página que la Ley 24047 representa. Sin embargo, las sesiones en que debe debatirse y eventualmente aprobarse se aplazan una y otra vez. Los únicos beneficiarios, aquellos que frotan sus manos pensando en la expiración del plazo, son los traficantes del mercado negro.
Para Walter Alva, el cuidado y protección que merecen los restos arqueológicos se sustentan en la necesidad de realizar, al estudiar cada cultura, un análisis del conjunto, abarcando en lo posible la totalidad del espectro al que estos pertenecen, pues forman parte de un contexto que debe ser estudiado como tal y no de manera dispersa. Si lo afirman quienes han demostrado dedicación al tema, es porque así debe hacerse, y no como hoy, que la dejadez y la incuria han sido más que elocuentes.(Pedro Tenorio Narváez).


El Baile de Fabienne
La bailarina francesa Fabienne Bellarbre estrena nuevos talleres de danza.

Bailarinas Lili Zeni y Fabienne Bellarbre en sesión de estiramiento. (izquierda) Alegre gestualidad de Fabienne.

EL alboroto que producen niños y niñas corriendo, danzando y gimiendo alborozados, no puede sino tener su origen en los juegos y acrobacias que los talleres de Lili Zeni les propone como medio para desarrollar su imaginación y creatividad. "Terpsícore" es el nombre que Lili escogió para el taller de danza donde se dictan cursos para niños, jóvenes y adultos. Mas estos últimos tienen en la grácil Fabienne Bellarbre a una no por joven menos experimentada maestra en técnicas de baile donde la respiración es asumida como origen de todo gesto, se coloca el énfasis en la organicidad del movimiento y se invita al desarrollo de la sensibilidad del cuerpo.
Fabienne lleva más de dos años en Lima, y en este corto tiempo ha sabido ganarse el reconocimiento del público al alternar con figuras de la danza nacional como Rosana Peñaloza, Pachi Valle Riestra y la misma Lili Zeni. Hoy, desvinculada por el momento de la sociología y la ciencia política, segunda carrera que estudió en París, se apresta a dictar nuevos cursos en la escuela de danza Pata de Cabra. A estar atentos.


Lentes Vívidos
Fotógrafos peruanos participan en el III Mes Internacional de la Fotografía en Sao Paulo.

Daniel Pajuelo, sobre violencia, y Nancy Chappell, con religiosidad y sincretismo.

LA fotografía, más que un oficio o pasatiempo, puede llegar a constituirse en una auténtica pasión. Mentes inquietas, siempre atentas al detalle poco aparente pero de enorme fuerza expresiva, describen de mil maneras y a través de imágenes vívidas aquello que los impele a ir en busca de las instantáneas con las que les es posible dar cuenta del mundo en que vivimos. Conocedores de esta fuerza interior, diversas instituciones a nivel nacional e internacional realizan cada cierto tiempo eventos con el objeto de dar a conocer el trabajo de los profesionales del lente en estas y otras latitudes.
En esta oportunidad la invitación, aunque algo restringida para la enorme cantidad de fotógrafos talentosos de nuestro medio, llegó de Sao Paulo. Allí, y durante todo mayo, tendrá lugar el III Mes Internacional de la Fotografía en el Museo de la Imagen y el Sonido de esa ciudad. La cita reúne a fotógrafos de todas partes, ansiosos por compartir sus experiencias y vicisitudes con otros profesionales llegados de Latinoamérica y Europa.
Ocho son los fotógrafos que presentaron su propuesta a los organizadores. Y si bien no todos viajarán, manifiestan que les será de mucha utilidad como medio de aprendizaje. Ellos son Annie Bungeroth, Jaime Rázuri, Miguel Carrillo, Mayu Mohanna, José Chuquiure, Daniel Pajuelo, Cecilia Larrabure y Nancy Chappell. Cada uno se ocupó de retratar diversas situaciones que, desde el punto de vista social, afligen o dan colorido a nuestra realidad. El sida, la locura, los incesantes procesos migratorios, los huérfanos de la violencia, las diversas vertientes de la llamada "cultura chicha", y las particularidades del rito religioso y el sincretismo que en muchos casos la caracteriza, configuran esta muestra.