Toda Nuestra


Toda Nuestra
Celebrando el segundo domingo de mayo, cuatro adorables mamás reciben merecidos abrazos.

Foto
JAVIER ZAPATA

NO estudiaron para ello pero aprendieron rápido. Los primeros golpes dieron el aviso y un llanto fue la señal de su graduación. Sin embargo, ahí no termina la cosa. Por el contrario, recién empieza. Y continúa día a día y a tiempo completo.

Mamá Nuestra
LUCERO SANCHEZ

No es una pose fotográfica la que ensayan el pequeño Elías, de 3 años, y la graciosa Michelle, de 4. Sino el simple y emotivo saludo cotidiano que recibe mamá Lucero al llegar a casa. Como una mujer de trabajo, Lucero Sánchez ocupa su tiempo en el modelaje para diferentes marcas de ropa y de cosméticos y en la narración diaria de noticias. Luego de mantener informado al televidente -y obsequiarle con uno de los rostros más bellos de la televisión peruana-, Lucero regresa a casa pasada la medianoche y encuentra a sus traviesos plácidamente dormidos. Para ella todavía no hay descanso, porque es la hora de preparar la lonchera y escoger la ropa con la que irán al nido. Su ama los viste y su papá los lleva. Luego ella los recoge, después del gimnasio. Y si no tiene una sesión de fotos se queda con ellos porque sabe que el tiempo que les dedica es invalorable. Aún más que el de la televisión.

Cada una a su estilo y de acuerdo a la edad de sus hijos, saben prodigar cariños, comprensión y cuidado. Y viceversa. Izquierda, Miriam Montes, productora, y su hija Vanessa Robiano, actriz de televisión, sin barreras generacionales. Al centro: La modelo Erika Tapia con Alejandro el pequeño, su primer diente se celebró con bombos y platillos. Derecha: Madre e hija actrices, Noemí del Castillo y la precoz Laurita Reyes.

Mamá modelo
ERIKA TAPIA

La recuperación post parto que tuvo Erika fue más que inmediata, envidia de toda mamá. El hecho no tenía que ver con el simple narcicismo, era cuestión de trabajo. Siendo modelo, Erika tenía que estar a tono con las pasarelas lo más pronto posible. Y en poco tiempo, gracias a los ejercicios, volvió a su peso tras adelgazar ocho kilos. Ahora aparece en las pantallas como el atractivo rostro de una entidad financiera. Y muchos la saludan con el piropeador diminutivo de su maternal investidura. Pero ella no sólo es modelo. También cursa el noveno ciclo de Administración de Empresas en la U. de Lima, carrera que piensa desarrollar en el futuro. Y aún así se da tiempo para Alejandrito. "Me ha salido tranquilo, come bien, duerme a sus horas y no es engreído: ¡El sí es un modelo de bebé!".

Mamá hermana
MIRIAM MONTES

La productora de televisión Miriam Montes educó a su hija, la actriz de telenovelas Vanessa Robiano, con absoluta independencia y calculada libertad. de tal modo que el hogar de Miriam siempre fue el punto central y de retorno de los múltiples viajes de Vanessa hacia el sur o el norte. Y cuando llegó el día en que Vanessa decidió irse y convivir con Miguel Isa, la madre no pudo evitar el desconcierto. También dejaba ir a su mejor amiga. Pero en ella no había egoísmo, sino un maternal sentimiento de comprensión. Había criado a una muchacha libre, ahora dispuesta a volar. Pero de todos modos, no importa cuán ocupadas estén las dos, una en la producción, otra en la actuación, el hecho es que, cuando hay amor de por medio, también hay ganas y tiempo de reunirse. Y compartir lo suyo como madre e hija, como amigas.

Mamá guía
NOEMI DEL CASTILLO

Como madre, la actriz Noemí del Castillo guió a su hija Laurita, a la edad de siete años, por los caminos de la televisión. Había visto condiciones y una cierta prematura afinidad con cámaras y reflectores en esa niña chaposita y pecosita. Y pensaba que la única manera de despejar las dudas era, precisamente, en el medio. Ahora que Laurita tiene los suficientes años para decidir sobre su propio oficio, piensa que mamá no se equivocó. Existe entre ellas una íntima comunicación y complicidad: Laurita le cuenta historias de fiestas y enamorados. Noemí le corrige cariñosamente ciertos defectos de actuación. Juntas deciden, por ejemplo, el color de pintura para la casa. Pero si bien Laurita le cuenta a su mamá todo, eso no es pretexto para que Noemí le de permiso a llegar muy tarde los fines de semana. Madre precavida vale por dos.