
Cómo Opera el SINA
Todos los servicios llevan información hacia Montesinos.
Generales Nicolás Hermoza Ríos y Julio Salazar Monroe en plenos secreteos. Derecha, organigrama del Sistema de Inteligencia Nacional. Toda la información al final termina en el escritorio de Montesinos.
CUANDO en 1990 Alberto Fujimori se mudó a Palacio, `Los Imaginarios' también hicieron lo mismo. Liderados por Vladimiro Montesinos y el entonces jefe del Servicio de Inteligencia, Edwin `Cucharita' Díaz, fueron bautizados así por velar el sueño presidencial. Pero además de eso, Montesinos cuidaba su propio sueño: controlar las Fuerzas Armadas y Policiales.
Tras el `tsunami' fujimorista, el `Doc' solicitó al nuevo mandatario el manejo de los estamentos de inteligencia para unificarlos en un sistema fuerte y piramidal, además de ejercer una especie de supervisión sobre las fuerzas del orden.
Para ello fortalece los distintos órganos de inteligencia, ordenando a los comandantes generales de cada institución armada a fin de que instruyan a sus servicios de inteligencia el envío diario de su información al SIN.
Para efectivizar esta medida el Ejecutivo, haciendo uso de sus facultades legislativas, emite en noviembre de 1991 el D.L. 746 -Ley del Sistema Nacional de Inteligencia- que es rechazado por el Congreso.
Entre sus puntos más controvertidos, se señalaba que "el sector público y privado proporcionarán obligatoriamente al Sistema de Inteligencia Nacional las informaciones y documentos que éste solicite, bajo responsabilidad penal".
Tras el golpe del 5 de abril, la ley 25635 se cristaliza y da luz verde a la creación -el 23 de julio de 1992- del Sistema de Inteligencia Nacional (SINA). Sólo se excluyó la obligatoriedad y las posibles sanciones penales.
MAS CONTROL, MAS PODER
Tirios y troyanos coinciden en señalar que es con el actual régimen que se consolida un sistema de inteligencia unificado. Durante el gobierno de Fernando Belaúnde (1980-1985), cada una de las unidades de inteligencia bailaban con su propio pañuelo. Ante la creciente amenaza terrorista, en el período de Alan García se creó una Comisión de Coordinación, que presidida por Edwin `Cucharita' Díaz, agrupaba a policías y militares. Sin embargo, el intercambio de información nunca fue recíproco.
Para subsanar esas deficiencias, el entonces viceministro del Interior, Agustín Mantilla, se integra a dicha comisión, pero sin resultados. Paralelamente logra el concurso de mandos militares como el almirante Raygada y el general Jaime Salinas Sedó.
Durante varias reuniones se logró que militares y policías intercambiaran notas de inteligencia y esbozaran planes de acción comunes. Incluso se logró apoyo logístico para algunas operaciones a cambio de información.
En junio de 1990, por ejemplo, durante la intervención policial a la casa de Chacarilla en la que casi se captura a Abimael Guzmán, el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), comandado por Benedicto Jiménez, recibió el apoyo logístico de la Marina: carros, chofer y una filmadora.
Luego del golpe del 5 de abril, e instaurado el SINA, todos los estamentos iniciaron un trabajo unificado al mando de Montesinos.
Sin embargo, el 12 de setiembre de ese año, el `Doc' se llevó una ingrata sorpresa. Pese a la conjunción de los equipos de inteligencia, el SIN no le dio mucha importancia al trabajo del GEIN.
La sólida arquitectura piramidal y vertical en la que había devenido el SINA bajo la figura de Montesinos, sin embargo, mostraba sus primeras resquebrajaduras tras su primer gran éxito.
La inconsulta captura de Abimael Guzmán por parte del GEIN y su resistencia a entregar al `Cachetón' a los militares, pese a las fuertes presiones que soportó el general Ketín Vidal, despertaron los celos.
CON TODO EL APOYO
Actualmente el SINA está conformado por el SIN, los órganos de inteligencia del Ejército, Marina, Fuerza Aérea y Policía, así como los de los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores, Economía y Educación, además de los demás ministerios, organismos públicos, gobiernos regionales y locales.
Es el Jefe del Estado quien nombra con rango de ministro al jefe del SINA, quien a su vez designa a los otros jefes de inteligencia.
Su presupuesto, sus documentos, el cuadro de asignación de personal y su correspondiente presupuesto analítico, son "secretos".
Si bien el general Julio Salazar Monroe es el titular del SINA, para muchos en realidad es Vladimiro Montesinos quien maneja todos los hilos del organismo.
Cabe precisar que los actuales comandantes generales de la Marina y la Fuerza Aérea, Américo Ibárcena y Elesván Bello, respectivamente, son hombres de inteligencia, así como el jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE), general Juan Yanqui, por añadidura paisano del `Doc'.
Por si faltara otro ejemplo, baste recordar que uno de los jefes del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), fue el coronel Enrique Oliveros Pérez, quien grabó el juicio que Vladimiro Montesinos entablara a CARETAS en 1991.