CORRUPCION El Tema Central XXVII Asamblea General OEA


CORRUPCION
El Tema Central XXVII Asamblea General OEA
El nuestro es el continente de
Color de Mello y Salinas de Gortari.
Por eso y mucho más la agenda llega a su hora
en cita de Lima.

Ex presidente César Gaviria, secretario general de la OEA: una grave responsabilidad.

Tudela En Acción
Importante papel toca al canciller del Perú, Francisco Tudela, en plena recuperación de su salud, al haber reasumido el cargo máximo de la diplomacia peruana en vísperas de la cita en que se debatirán candentes asuntos como la lucha por la democracia y los derechos humanos, contra el narcotráfico y contra la corrupción política. El ministro vuelve al timón en momento de aguas agitadas en la política peruana y de un creciente reclamo de transparencia en la función pública. Se espera que deposite el instrumento de ratificación de la histórica Convención Americana contra la Corrupción.

A partir de este domingo y teniendo como centro el tema de la corrupción política, se reúne en Lima la Organización de Estados Americanos, la entidad continental que nació en Bogotá, Colombia, el 30 de abril de 1948, entre las llamas de una lucha civil que vio emerger a dos jóvenes inesperados: Fidel Castro, líder estudiantil cubano que se iniciaba como agitador, y Gabriel García Márquez, novel periodista que perdió en el incendio de la ciudad todas sus camisas y su máquina de escribir.
Nacida en medio de ese "bogotazo" que dejó miles de muertos y una guerra civil prolongada, la OEA va a celebrar, pues, sus 49 años de edad en nuestra capital. Lo hará en un país también en crisis, aunque no en llamas. Buen escenario para calibrar la naturaleza y posibilidades de una organización que según su primer secretario general, el colombiano Alberto Lleras Camargo, es lo que sus Estados miembros quieren que sea.
Diversos calificativos han servido para caracterizar a la OEA: "La mayoría de uno", en alusión a la preponderancia de Estados Unidos, que aporta algo así como el 60 por ciento del Presupuesto de la organización; "inservible institución", en epíteto de Mario Vargas Llosa, disgustado por la inoperancia frente al autogolpe de abril de 1992; "ministerio de Colonias", en una filípica de Fidel Castro.
La OEA tiene su origen en una entidad nacida en 1890 con el curioso nombre de Oficina Comercial o Unión Panamericana. No han faltado quienes digan, por eso, que es la organización joven más vieja del mundo.
En todo caso, surge la OEA en su forma actual en un mundo signado por las tensiones de la posguerra, con todas sus contradicciones y promesas. Desde el arranque, adopta un conjunto de definiciones fundamentales sobre los derechos de la persona humana. En la época de la Guerra Fría, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), fue considerado como un arma de defensa colectiva frente a una agresión extracontinental. En la agenda ingresan también preocupaciones por el comercio y la cultura. En los días de lucha contra los levantamientos sociales capitalizados por el bloque socialista, la OEA es elegida por Estados Unidos para capitalizar un ingente flujo de recursos a través de la Alianza para el Progreso.
En la década de los '80, un conjunto de países caribeños angloparlantes y de tradición británica en lo positivo, cambian la faz de la Organización. Hoy suman 14. En el ámbito de la seguridad continental, el TIAR naufraga en las gélidas aguas de las islas Malvinas junto con el acorazado "Belgrano". También se esfuman los recursos de la Alianza para el Progreso. Como resultado de esa mengua de sus funciones, la OEA es la primera organización internacional que inicia el proceso de reducción de personal: de los 1,800 funcionarios que tenía en los años '70 se ha quedado con los 670 actuales .

EL PERU BAJO LA LUPA

Democracia y derechos humanos han sido temas tradicionales de la OEA. El control del tráfico de drogas se incorporó al primer plano en los años '80. Más recientemente ha entrado con fuerza el tema de la corrupción, en términos que parecieran mandados hacer con el gobierno peruano y el Dr. Vladimiro Montesinos (ver recuadro), si no fuera porque fueron aprobados mucho antes de la denuncia sobre los misteriosos y abultados ingresos del asesor presidencial.
Hemos acordado ya que, en términos declarativos, la democracia ha estado siempre en la orden del día de la OEA. Pero nadie ignora que durante décadas América Latina estuvo poblada de dictaduras primitivas, que la OEA no enfrentó. No sólo eso. Hay una anécdota que parece inventada por García Márquez, pero que fue forjada por la realidad. "Washington Post" denunció en 1984 que el entonces secretario general de la OEA, el argentino Alejandro Orfila, durante tres meses había recibido sueldos de Grey and Company, compañía de relaciones públicas, a fin de que mejorara la imagen de "Nene" Doc, el sanguinario tirano de Haití. El diario indicó que en ese lapso Orfila había cobrado 77 mil dólares por tal campaña. Orfila pidió disculpas y devolvió los sueldos percibidos... de la OEA en ese lapso. En cuanto a los 77 mil dólares, nunca más se supo. Este vergonzoso caso dio lugar a que se introdujeran reglamentos internos de fiscalización para los secretarios generales.
En el campo de los Derechos Humanos, debieron pasar once años entre la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (se olvidaron de las mujeres) y la creación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Santiago de Chile, en 1959, para que los derechos definidos contaran con un organismo internacional encargado de su tutela.
En 1969 se adoptó en la OEA la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que perfecciona la definición de los derechos civiles y políticos, da una base convencional a la CIDH y crea la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Con la entrada en vigencia de esa Convención en 1978, inicia formalmente sus actividades la Corte, que hasta la fecha ha visto tres casos que involucran al Estado peruano.

Embajador chileno Eduardo Vargas: aporte vital.

El acento en los derechos civiles y políticos puso a la CIDH en primera línea en defensa de los derechos humanos frente a las dictaduras del hemisferio: desde el Haití de Duvalier hasta la Nicaragua de los Somoza y luego de los sandinistas, pasando por el Paraguay de Stroessner y el Chile de Pinochet, sin olvidar a la Argentina de Videla ni la Cuba de Fidel Castro.
La CIDH encara su tarea a través de dos instrumentos básicos: los informes sobre casos individuales y los informes sobre la situación de los derechos humanos en los diversos Estados. El Informe Anual 1996 referente al Perú, aunque benévolo, ha sacado roncha en el sector oficial. Alude, entre otras cosas, a la subsistencia del estado de emergencia, a las confesiones obtenidas mediante tortura y a la palpable intención de maniatar al Tribunal Constitucional.

ABRIL DEL '92

En los días del presidente Alan García y en los inicios del gobierno del presidente Fujimori, las denuncias contra las autoridades del Perú por violación de los derechos humanos resonaron en el mundo y se acumularon en la CIDH. A fines de 1991, todos los miembros de ésta vinieron al Perú en misión investigatoria. Días después de la partida de la CIDH el 6 de noviembre de 1991, se produjo la matanza de Barrios Altos. Para algunos fue un mensaje a la CIDH que indicaba que esas prácticas iban a continuar a pesar de lo que dijera ese organismo.
Entonces sobrevino el golpe del 5 de abril de 1992. Para Fujimori y para el Perú fue una hecatombe política y económica. Créditos ya otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo se postergaron por dos años. El repudio al régimen peruano fue universal.
La reacción de la OEA fue fulminante. Estaba obligada a serlo en virtud de la Resolución 1080, aprobada en sesión plenaria del 5 de junio de 1991 realizada en Santiago de Chile.
La Resolución instruye al Secretario General de la OEA para que solicite "la convocación inmediata del Consejo Permanente en caso de que se produzcan hechos que ocasionen una interrupción abrupta o irregular del proceso político institucional democrático o del legítimo ejercicio del poder por un gobierno democráticamente electo" para examinar la situación y convocar una reunión ad hoc de ministros de relaciones exteriores o una Asamblea General extraordinaria, "todo ello en un plazo de diez días".
Hubo en esos momentos una visita del presidente de la CIDH, el venezolano Marco Tulio Bruno Celli. Cuando se preparaba la visita de éste a Lima se produjo la matanza de los penales, un episodio que según diversos analistas guarda extraño parecido con el reciente operativo de liberación de rehenes de la residencia del Embajador de Japón. También entonces hubo promesas de salida pacífica.

EL SALVAVIDAS DE LAS BAHAMAS

En el mensaje con que Fujimori anunció, el 5 de abril de 1992, la disolución del Congreso elegido por el pueblo en 1990 y la reorganización del Poder Judicial, al que acusaba de corrupto, prometió una nueva Constitución redactada por un grupo de peruanos notables: "Próximamente se nombrará una Comisión que será integrada por connotados juristas para que elabore un proyecto de reforma constitucional. En su oportunidad se convocará a un Plebiscito Nacional para la aprobación de esta reforma".
En vista del repudio general en el continente y los reclamos de la debilitada oposición interior, Fujimori concurrió a la Asamblea General de la OEA reunida de urgencia en las Bahamas. Allí ofreció convocar a elecciones de un Congreso Constituyente que realizara funciones parlamentarias y de reforma de la Constitución.
La relectura de los documentos de la época permite descubrir notables diferencias entre la percepción de Joao Baena Soares, Secretario General de la OEA encargado de la observación electoral en el Perú y la CIDH. En última instancia se impuso la decisión de apoyar el proceso que condujo al Cogreso Constituyente, proceso en el cual la OEA fue esencial para dar a Fujimori el respaldo político externo que tanto necesitaba.
Hasta hoy se habla del celestinaje que ejerció el Secretario General. La observación electoral de ese proyecto, del referéndum a que se sometió la nueva Constitución (ganado con las justas por el régimen), las elecciones municipales y, por fin, el proceso que lleva a la reelección de Fujimori tuvieron como pieza central a la OEA.
Entretanto, la CIDH persistía en su defensa de la institucionalidad democrática y de los derechos individuales, así como en su condena a la violencia ejercida por los grupos armados irregulares en cuyo contexto tenían lugar las violaciones de los derechos humanos.

NUEVAS AMENAZAS

Al cierre de esta edición, no se sabía si las amenazantes nubes que cubren el horizonte político del país se despejarían en vista de la cita de la OEA: bochornosa persecución contra el Tribunal Constitucional por haberse pronunciado contra una reeleccionista ley de "interpretación auténtica" digna de las repúblicas bananeras de los años '20 ó '30; persecución de periodistas y hasta comunicado del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas contra éstos; juicio contra el Fiscal de la Nación, Dr. Miguel Aljovín, etc., etc., etc. No habría que olvidar que junto con esas amenazas que hacen pensar en una edición corregida y empeorada de las dictaduras clásicas de América, hay una que atenta igualmente contra los derechos y el bienestar de los pueblos, del Perú en este caso: la corrupción política. No en vano la XXVII Asamblea General de la OEA ha puesto ese problema en el foco de su atención. Se prevé que la reunión adoptará un Programa Hemisférico de Cooperación para combatir la Corrupción. Hay ya una Convención que parece hecha a la medida para casos escandalosos como el del imperturbable Montesinos. Y otros.


Texto Con Garra
Patrimonio excesivo en relación con ingresos legítimos es delito.

Gaviria, Carlos Andrés Pérez y Salinas de Gortari: personajes de un continente dramático corroído por la corrupción y el abuso. Derecha: la picaresca brasilera de Color de Mello; el pueblo lo derribó.

EL Programa de Cooperación contra la Corrupción que la XXVII Asamblea General de la OEA pondrá sobre el tapete tiene una rica historia. En 1995, Venezuela presentó un proyecto de Convención Americana contra la Corrupción. El texto fue considerado por un grupo de Trabajo del Consejo Permanente de la OEA presidido por el embajador chileno Edmundo Vargas Carreño, el cual reformuló el proyecto. Poco después, el Comité Jurídico Interamericano introdujo nuevas modificaciones. El nuevo proyecto se convirtió en documento de base para que, en tres intensas reuniones especiales, expertos del continente dieran forma a la Convención Interamericana contra la Corrupción.
El documento fue aprobado en Caracas, Venezuela, el 29 de marzo de 1996. En el marco de dicha Convención se aprobará ahora el Programa de Cooperación, que buscará medidas prácticas para combatir el flagelo moral, que es también político y económico. La Convención está ya en vigencia, al haber sido aprobada por dos Estados miembros. Se dice que el Perú depositará en la Asamblea General que empieza el domingo el instrumento de ratificación.
El artículo IX de la Convención es el más quemante y actual.
Dice así:
Con sujeción a su Constitución y a los principios fundamentales de su ordenamiento jurídico, los Estados Partes que aún no lo hayan hecho adoptarán las medidas necesarias para tipificar en su legislación como delito, el incremento del patrimonio de un funcionario público con significativo exceso respecto a sus ingresos legítimos durante el ejercicio de sus funciones y que no pueda ser razonablemente justificado por él.


Turismo De Riesgo
Lo que la OEA sugiere a sus miembros antesde viajar al Perú.

COMO para prepararlos para el inverosímil escenario que encontrarán al llegar al país, la OEA ha distribuido entre los miembros de su "staff" que nos visitarán en los próximos días, una lista de "recomendaciones para viajar" que, por momentos, parece más bien las instrucciones de un juego de mesa que bien podría llamarse "Tres días en una República Bananera".
A los previsibles consejos de evitar las calles solitarias, sólo tomar taxis que pertenezcan a compañías formales y cuidarse de las astucias de los vendedores callejeros, la organización añade otras singulares sugerencias que dan una idea de la imagen que actualmente proyecta el Perú en materia de seguridad.
En cuanto al hotel donde uno se hospeda, por ejemplo, recomienda poner siempre la señal de "no molestar" en la puerta de la habitación "para dar la impresión de que está ocupada mientras usted está afuera". También invita a considerar la posibilidad de dejar la luz o la televisión encendidas, y advierte que no se debe abrir la puerta al personal de servicio sin antes verificar con recepción, ni aceptar paquetes extraños para sacar del país. La verdad es que un hotel que merezca semejantes precauciones podría ofrecerse como sede para un congreso de espías, más que como alojamiento de embajadores.
Especial preocupación deja traslucir, también, el consejo de hacer saber siempre a alguien a dónde es que uno va "y a qué hora espera retornar, especialmente en la noche". Un modesto antídoto contra eventuales secuestros al paso.
Pero la más inquietante de las recomendaciones que la OEA hace a sus miembros antes de visitar la Ciudad de los Reyes es la de poner al día "todos sus documentos importantes", incluyendo el testamento, un preparativo que generalmente se reserva para viajes definitivos.


Embajadores y Tendencias
Los maltratados partidos "tradicionales" gobiernan casi todo el Hemisferio y sus representantes estarán en la cita.

HACE algún tiempo que el Presidente Fujimori no se burla de los llamados partidos "tradicionales", pero no es imposible que lo vuelva a hacer con ocasión de esta XXVII Asamblea General de la OEA en Lima.
Fujimori se dio el lujo de condenar a las "partidocracias" del continente en la XXII Asamblea en las Bahamas en 1992, cuando se le pedían cuentas sobre el autogolpe, aplicando una generalización que más corresponde al PRI de México.
De insistir en el tema en esta ocasión cometería un error. La inmensa mayoría de las 34 naciones miembros de la OEA son gobernadas por regímenes partidarios, y muchos de los embajadores ante la OEA son de extracción política.
A continuación CARETAS lista y analiza su origen:

  • Los representantes de los 13 países caribeños de extracción colonial inglesa y holandesa son de carrera y representan regímenes parlamentarios democráticos. Estos son los de Antigua y Barbuda. Las Bahamas, Barbados, Belize, Dominica, Grenada, Guyana, Saint Kitts and Nevis, Santa Lucía, Saint Vincent and The Grenadines, Suriname y Trinidad Tobago. Naciones pequeñas, pero cada voto vale igual.
    Entre los embajadores latinoamericanos y norteamericanos la presencia política es mayor:
  • Alicia D. Martínez Ríos de Argentina pertenece al Partido Justicialista y es amiga del Presidente Menem.
  • Carlos Casap Samamé de Bolivia es de carrera, y representa a un gobierno que se parece al peruano.
  • Itamar Franco ha sido Presidente del Brasil (1992-1994), reemplazando a Collor de Melo después de su caída. Acaba de anunciar su renuncia a la embajada y su candidatura a los comicios de 1998 con el posible apoyo del Partido Movimiento Democrático Brasileño, pero estará en Lima.
  • Brian Dickson del Canadá es de carrera y representa a un gobierno del Partido Liberal.
  • Edmundo Vargas Carreño de Chile, de amplia trayectoria diplomática, participó en las negociaciones de las Convenciones de Lima. Ha sido viceministro de Relaciones Exteriores y está vinculado al Partido Demócrata Cristiano.
  • Carlos Holmes Trujillo de Colombia milita en el Partido Liberal, como el Presidente Samper (y el Secretario General de la OEA César Gaviria).
  • Fernando Herrero de Costa Rica ha sido ministro de Finanzas del Partido Liberal.
  • Flavio Darío Espinal Jacobo de la República Dominicana es un joven sin orientación política conocida.
  • Julio Prado Vallejo del Ecuador sólo se le ubica en el campo anti-Bucaram.
  • Mauricio Granillo de El Salvador es un veterano de carrera de extracción socialcristiana.
  • José Luis Chea Urruela de Guatemala representa a un gobierno que busca estabilizarse después de los acuerdos de paz y una guerra de 30 años y 150,000 muertos.
  • Jean Casimir de Haití es cercano a Aristide, partidario de la teología de la liberación.
  • Marlene Villela de Talbot de Honduras fue juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
  • Carmen Moreno de Del Cueto de México es de carrera y del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
  • Felipe Rodríguez Chávez de Nicaragua es un hombre de negocios nombrado por la Alianza Liberal.
  • Lawrence Chewning Fábrega de Panamá es de carrera, representando al gobierno del Partido Revolucionario Democrático fundado por Torrijos hace 25 años.
  • Carlos Víctor Montanaro de Paraguay representa al gobierno del Partido Colorado.
  • Beatriz Ramacciotti del Perú es una académica nacida en Argentina y vinculada al régimen a través de cargos anteriores.
  • Harriet Babbitt de Estados Unidos es la esposa del Secretario del Interior Bruce Babbitt y militante del Partido Demócrata.
  • Antonio Mercader del Uruguay fue ministro de Educación y Cultura de Sanguineti y es miembro del Partido Colorado.
  • Francisco Paparoni de Venezuela es amigo del Presidente Caldera de tendencia socialcristiana.
    En suma, 15 de estos 21 embajadores están vinculados a partidos políticos, algunos tan antiguos como los Colorados, el Justicialista, los Demócrata Cristianos, los Liberales. Y la norteamericana pertenece al Demócrata. La falta de orientación partidaria se identifica más bien con las naciones menos desarrolladas de la región.