Quién Gana Qué


Sueldos Públicos,
Pero Secretos.

Quién Gana Qué
La doble moral de las planillas como fuente de corrupción.

MAYOR transparencia en el manejo del gobierno es una tarea imprescindible para evitar la corrupción.
Tal es la admonición que acaba de lanzar Michel Camdessus, director ejecutivo del FMI, al clausurar la Convención Anual de la Asociación de Bancos Argentinos, para evitar el fracaso de la reforma liberal que ha venido impulsando en la región latinoamericana.
Esta no es una voz aislada. Desde el año pasado, la gobernabilidad ha resultado el tema principal en la agenda de los organismos internacionales. El último informe anual del Banco Mundial (World Development Report) se dedica íntegramente a los tópicos de Transparencia y Rendición de Cuentas.
Si en los años '70 la preocupación de estos organismos se centraba en concebir buenos y rentables proyectos, en los años '80 se avanzó hacia la evaluación de las políticas económicas aplicadas; y como todo ello no ha bastado, hacia los finales de la década del '90 el tema es el Estado, se busca su eficiencia y honestidad.
Por eso también el tema primordial de la XVII Asamblea General de la OEA que se celebra en Lima es el de la corrupción y cómo combatirla mejor (ver nota aparte).

EN el Perú, una prueba de la falta de transparencia gubernamental la da el desorden en los sueldos de la administración pública -los reales y los ficticios.
El 3 de abril pasado, el primer ministro Alberto Pandolfi afirmó ante el Congreso con cara seria y aire triste que el Ing. Alberto Fujimori sólo percibe S/. 2,200 al mes como sueldo por ser Jefe de Estado y profesor cesante.

M. Camdessus: mayor transparencia en el manejo del gobierno.

Un mes después, el 8 de mayo, en la interpelación ocasionada por el descubrimiento que el Dr. Vladimiro Montesinos declaró ante la SUNAT un ingreso promedio de US$ 70,000 al mes durante 1995, Pandolfi confirmó sin ruborizarse que eso era cierto, pero que el "jefe de facto de los servicios de inteligencia del Perú", como lo califica el Comando Sur del Ministerio de Defensa de los EE.UU. (CARETAS 1464), tenía derecho a hacer "cachuelos" que se sumen a un cargo que en ocasiones ha sido descrito como de asesor ad honorem del Presidente y en otros como funcionario con la modesta categoría F-1 del Servicio de Inteligencia Nacional.
Tales desvaríos -el de insistir que el Presidente tiene un sueldo menor al del alcalde de Andahuaylas (ver cuadro), y el de aceptar que un individuo del régimen con acceso a información privilegiada pueda vender sus servicios a quien quiera (incluso en el exterior)- son propios de una republiqueta bananera.
Por otro lado, los ingresos de los servidores del sector estatal son generalmente manejados como si fueran secretos militares, negados al conocimiento de los contribuyentes.
Este "pudor" se explica en parte por las enormes disparidades existentes, pero más aún por la demagogia que hizo este gobierno en sus inicios -demagogia que ahora resulta vergonzosamente contradictoria.
Entre 1990 y 1992 el gobierno de Fujimori acusó a los parlamentarios de ganar sueldos "astronómicos", y al día siguiente del golpe del 5 de abril, en una trifulca en la Plaza de la Inquisición, un mayor EP exaltado gritó a los congresistas defenestrados: "¿No les da vergüenza el sueldo que ganan?".
A los pocos días en un mitin en la Plaza San Martín, el Presidente Fujimori anunció que en el futuro los congresistas ganarían el sueldo mínimo.
La realidad es muy diferente. En 1992, los congresistas ganaban entre pitos y flautas el equivalente a US$ 2,500 mensuales. Ahora sus ingresos sobrepasan los US$ 6,000, y las bonificaciones por apertura de legislatura, fin de año, legislatura extraordinaria, etc. son mayores.
Además, se señala que los miembros de la Mesa Directiva cuentan desde los tiempos de Martha Chávez con beneficios extraordinarios. En la época CCD, CARETAS solicitó formalmente información sobre los ingresos de cada constituyente, pero la señora Chávez bloqueó el trámite.
Fue uno de los comienzos del hábeas data recién promulgado.

EL Primer Ministro de Singapur dice: "Pay peanuts and you will get monkeys as ministers". (Paga con cacahuetes y tendrás monos como ministros). Allí los ministros ganan US$ 40,000 al mes.
En el Perú, según Pandolfi en abril, los ministros ganan S/. 15,381 ahora (unos US$ 5,690), con sueldo básico y otros beneficios. Se ha superado, por cierto la etapa en la que, a principios de los '80, no llegaban a ganar mil y un hombre como Pedro Pablo Kuczynski no pudo aguantar más de algunos meses.
Ya entonces, por cierto, el Perú se afilió a un programa del Banco Mundial que financió una Fundación de Apoyo a la Administración Pública y permitió eventualmente ofrecer ingresos a tecnócratas que en el sector privado ganarían mucho más.
Este sistema se ha multiplicado hoy en día, y las fuentes pueden ser del PNUD, de AID, del BID, etc. y sumar una buena cantidad de millones.
Nada malo tiene eso, ya que el escalafón es muy limitante en los países pobres.
El problema en el Perú es que el gobierno tiene una doble moral para los sueldos del sector público y se rige no tanto por cuadros de méritos reales sino por niveles de lealtad y por el dicho atribuido al general Oscar R. Benavides: para mis amigos, todo; para mis enemigos, la ley.
Y a ello se añaden secretos, ficciones absurdas y subterfugios diversos que oscurecen el sistema.

CARETAS ha reconstruido arduamente un muestrario de lo que serían hoy por hoy los ingresos reales de diversos servidores públicos.
En realidad, toda la estructura salarial del Estado está infiltrada de partidas especiales, transferencias de homologaciones, fondos de apoyo y estímulo, y asignaciones por alta dirección (además de cajas chicas y gastos de representación mal fiscalizados), que de manera caótica permiten elevar los ingresos a niveles notables y nada transparentes.
En otras palabras, no todos los ministros ganan realmente lo que dice Pandolfi, ya que algunos cuentan con cajas chicas y reservas para gastos de representación que andan por los S/. 80,000.
Hace algún tiempo el congresista Ernesto Gamarra preguntó a Carlos Montoya, entonces director ejecutivo de la Comisión de Promoción de la Inversión Privada (COPRI) si era cierto que en total percibía US$ 20,000 al mes. Montoya respondió que no recordaba exactamente, pero que proporcionaría una respuesta después -lo que no hizo.

LOS aportes especiales que se obtienen por participar en determinados proyectos y en organismos descentralizados son una forma de evadir las ataduras de las leyes laborales, pues éstas arrastran un cúmulo de obligaciones futuras al fisco. La financiación no es sólo a través del Tesoro Público, sino de una amplia gama de convenios con organismos internacionales, bilaterales, multilaterales y en condiciones múltiples.
Los complementos salariales que aportan los programas del PNUD andan por los US$ 3,000, son considerados pobretones y destinados a los asesores sin vara.
Los que cuentan con la bendición del ministerio de Economía y Finanzas, en cambio, incluyen programas y préstamos para estos fines de AID, el BID o el Banco Mundial y se puede pensar en ingresos que superan los US$ 6,000 y a veces llegan a los US$ 15,000.
El hombre que maneja todos los convenios internacionales, y guarda sus condiciones bajo llave, es Fritz Dubois.
Además de Dubois, Iván Rivera, Eduardo Valdivia, José Valderrama y Humberto Gobitz pertenecen al selecto grupo de asesores del MEF, y a ellos se suma Jorge Peschiera, el principal negociador de la deuda externa, cuyo sueldo según Pandolfi asciende a los US$ 12,000.
Roberto Abusada en su oportunidad señaló que, si bien asesoraba al ministro Jorge Camet, él era un asesor ad honorem. Mala señal, dadas las otras experiencias.
Los ingresos de estos funcionarios, por otro lado, están exonerados del impuesto a la renta y del Fonavi. Es decir, los autores intelectuales de ese 7% que tanto duele se encuentran a salvo de sus políticas, ni prueban de su propia medicina.
No es éste el caso en países desarrollados como Suiza.
Por otro lado, se menciona desde la época del ex ministro Carlos Boloña que existen funcionarios-asesores que perciben dos o tres ingresos a la vez: no sólo uno por el Estado y otro por algún organismo internacional con cargo a un préstamo sectorial, sino un tercero (cuando pueden, y varios pueden) con cargo a otro organismo internacional. Para salvar las formas, se menciona en el contrato que se trata de un estudio o de un servicio específico.
Aun así, se asegura que los ingresos promedio en la administración pública peruana siguen siendo menores de los que ganan funcionarios de igual jerarquía en las empresas del sector privado en el país.
Un análisis publicado por Price Waterhouse en enero indica que un gerente general gana en el Perú entre US$ 9,900 y US$ 12,400; y un gerente comercial entre US$ 3,800 y US$ 9,600, cuando están en el rango de manejar entre US$ 30 a 250 millones al año.
Pero el hecho es que en los altos estamentos de la administración pública se ha pasado de tiempos de penurias insostenibles, en la que los puestos eran llenados por señores acomodados, ladrones o faquires, a un sistema que mejora los ingresos con más realismo, pero en el que hay excesos, discriminación y un considerable zafarrancho que invita a la corrupción.

El presidente Fujimori recibe el saludo de Inder Kumar Gujral, primer ministro de la India.

LA administración pública peruana es como un huevo, dice Francisco Sagasti: el cascarón de asesores es duro, pero adentro hay una masa amorfa, y todo el conjunto es muy frágil Hay monos que comen huevo y la racionalización del aparato público sigue siendo una tarea pendiente.
Sagasti, quien tiene una propuesta para modernizar el Poder Ejecutivo (CARETAS 1461), plantea marchar progresivamente hacia un sistema de contratación que establezca las bases para crear un servicio público general con cuadros profesionales estables, que ofrezcan continuidad dentro de un esquema democrático en el cual la alternancia en el ejercicio del poder sea parte del juego.
El tema tiene, además, significación económica coyuntural. Según documentos del Banco Mundial, la política de reducción de personal implementada a partir de 1990 ha costado la bicoca de US$ 500 millones (entre liquidaciones, estímulos y, sobre todo, pensiones), y a pesar de ello aún engrosan las filas de la burocracia 630,000 personas de las 719,752 que había antes.

CARETAS ha avanzado, por cierto, en algunos campos. Los alcaldes ya no trabajan ad honorem como hasta mediados de los '80, aunque actualmente el de Lima Metropolitana gana una tercera parte de los ingresos de un ministro, y una sexta parte de lo que perciben ciertos embajadores.
Pero esas desproporciones requieren de un enfoque sistemático, como sugiere Sagasti, además de menos secretos, de un Presidente que no siga insistiendo que gana un estipendio de ficción, y de un asesor presidencial que explique cómo se ha hecho rico.


Según El Peruano, la comitiva oficial que acompaña al presidente Alberto Fujimori en su viaje a Bangladesh e India, entre el 22 y 29 de mayo, está conformada por:

  • Keiko Fujimori, Primera Dama de la Nación.
  • Carlos Higueras, embajador del Perú en la India.
  • Víctor Aritomi, embajador del Perú en Japón.
  • Alejandro Aguinaga, viceministro de Salud.
  • Alejandro Afuso, director ejecutivo de FONCODES.
  • Tomás Gonzales Reátegui, presidente de la Región Loreto.
  • Rodrigo Travezán Carvo, director general del INEN.
  • General Nazario Mercado, jefe de la Casa Militar.
  • Carlos Orellana Quintanilla, secretario de prensa de la Presidencia de la República.
  • Sonia Goldenberg, coordinadora ejecutiva del comité técnico MIBANCO.
  • Juan Carlos Ríos, representante de Prompex.
  • José Luis Da Cunha, representante de Promperú.
  • Manuel Tumi Guzmán, director de la Agencia Peruana de Noticias Andina.
  • Manuel Vara Ochoa, presidente del Consejo Directivo del PRONAA.
    Circula en medios de prensa que la comitiva está conformada por más de 30 personas, pero los acreditados en el diario oficial son sólo éstos.
    Los gastos del presidente de la República y de la Primera Dama, que por concepto de pasajes son de US$ 7,962, por viáticos US$ 2,080 y tarifa de Córpac US$ 25 cada uno, y del secretario de prensa de Palacio por pasajes US$ 2,782, viáticos US$ 2,080 y tarifa Córpac US$ 25, serán asumidos por el despacho presidencial.
    En el caso de los funcionarios de las distintas dependencias del Estado, sus instituciones asumen los gastos con cargo a sus respectivos presupuestos.
    De acuerdo a la oficina de coordinación de Palacio, los periodistas que viajan con el Presidente pagan su pasaje, porque en esta ocasión se trata de un vuelo comercial. Sólo cuando viajan en el avión presidencial el vuelo sale gratis, pero igual deben llevar sus viáticos. Se ignora cuál es el tratamiento con los empresarios que acompañan al Presidente pero todo hace suponer que, salvo los funcionarios del Estado, cada uno baila con su pañuelo.

    DEL PAÑUELO A LA COLCHA

    En todo caso, la colcha del Estado en su conjunto cubre un gasto en esta gira nada desdeñable. Si la mitad de los 14 aludidos viajaron en primera y el resto en turista, la suma anda por los US$ 120,000, considerando que los embajadores se quedaron por allá.
    Si los otros 6 periplos al Oriente costaron una cifra parecida, el monto bordea el millón. Y si se especula con los otros 50 viajes y añaden las atenciones -los banquetes, regalos- que en cada visita se deben ofrecer como retribución, las manos de cualquier sufrido contribuyente comienzan a sudar.
    El Presidente, en todo caso, debiera reclamar con toda energía ante las líneas aéreas el estatus de viajero frecuente (`frequent traveller') para lograr descuentos y ver si nos ahorramos alguito.



    (1) Absurda ficción precisada por Premier Pandolfi y confirmada por Fujimori. Pandolfi añadió que el Presidente cuenta con una "asignación razonable adicional" para cubrir gastos inherentes a su función. Estos multiplican el sueldo mensual cada día. (Ver viajes al exterior.) (2) Escándalo al revés. El gobierno no obliga a Vladimiro Montesinos a explicar su enriquecimiento, sino más bien lo justifica.
    (3) Con cajas chicas y gastos de representación, varios disponen de más. (4) El sueldo básico de los congresistas sigue siendo de US$ 400, pero con bonificaciones y un abanico de gastos que se pagan por adelantado y no se fiscalizan, perciben los US$ 6,000 sin contar gastos de instalación, legislaturas extraordinarias, etc. Según la Constitución, son los funcionarios mejor remunerados de las administración pública. Además, se asegura que Martha Chávez creó una serie de beneficios adicionales para los miembros de la Mesa Directiva.
    (5) Ahora por lo menos los alcaldes no trabajan ad honorem. El Fondo de Compensación Municipal determina que los alcaldes de Comas y Pueblo Libre, por ejemplo, ganen casi lo mismo que Andrade. Los sueldos de alcaldes, según el AMPE, depende de la población de su jurisdicción, la captación de impuestos, el FCM y aportes internacionales de dependencias como el Programa a la Gestión Municipal. Los alcaldes ganan un 80% más que los regidores, los que cobran dietas por sesión del concejo.
    (6) Los sueldos de los embajadores han aumentado notablemente en los últimos años. A ellos se suman residencia y un cúmulo de otros gastos. A su vez, todos los diplomáticos aportan a un fondo de compensación que los mantiene cuando son traídos a Lima y ganan 1,500 al mes.
    (7) El jefe del Comando Conjunto gana lo mismo que un general de división, sólo que cuenta con una suma de recursos y comodidades adicionales, como una residencia oficial, la Casa Rosada llena de espejos.
    (8) En la composición de los ingresos de los militares, marinos y aviadores de alto rango, hay sueldos, uso de automóvil que se puede comprar en cuotas dilatadas, gasolina que se puede vender parcialmente, vivienda, servidumbre, etc.
    (9) Todos los agregados militares ganan US$ 5,600, pero los que están acreditados ante la Casa Blanca obtienen alojamiento gratis y un adicional de unos US$ 3,000 para cubrir diversos gastos. Los asignados a la Junta Interamericana de Defensa se quedan con los 5,600 porque son generalmente los castigados.
    (10) Una vez un congresista preguntó a Carlos Montoya de la COPRI si era cierto que ganaba US$ 20,000. No dijo que no, dijo que no recordaba. (11) Pandolfi informó al Congreso en abril que Jorge Peschiera, el asesor del MEF en materia de deuda externa, gana un sueldo de US$ 12,000 al mes. Una media de otros asesores de esa cartera anda por allí.