

En Tela de Juicio
Mojarras y ex
pataclaunes bajo
la batuta de
July Naters en
sincronizado y
diabólico
espectáculo.
El rey de Gamarra, el diablo tentador y la parentela delirante, personajes de la obra El Juicio Final que se estrena mañana viernes en el teatro Montecarlo.
"L Juicio Final", una obra moderna y vanguardista, al menos para las provincianas tablas limeñas, se estrena mañana viernes a las 8 de la noche en el Teatro Montecarlo de Miraflores.
El argumento mezcla la realidad emergente y chicha del centro comercial Gamarra con la delirante y omnipresente leyenda de Mefistófeles. Es así que don Teodoro Chávez, rey de Gamarra y prototipo del salsero criollo, está a punto de morir pero vende su alma al diablo a cambio de siete días más de estancia en el mundanal ruido. El plazo le servirá para decidir a cuál de sus dos hijos legará su apreciable fortuna.
El tratamiento del tema, entre cándido y sensacionalista va introduciendo al espectador en esa Lima achorada, violenta y sórdida, conocida por los habitúes del teatro a través de las crónicas policiales más que por el trajín regular.
Conforme avanza la obra y el tal Chávez medio frío contempla a los vivos desde ultratumba, el público se entera que había abandonado a su familia por una mulata, que los hijos no lo recuerdan para nada, que la hija era violada por el padrastro, que el hijo es un rebelde antitodo y borracho y la madre una pobre mujer aferrada al catolicismo y dominada por ideas machistas.
El dramaturgo Rafael Dumett y la directora July Naters.
Este bombardeo de asuntos desgraciados, convenientemente ambientados a través de la música compuesta para la obra por Hernán Condori y Los Mojarras, es tratado mediante coreografías plásticas, cuadros, evocaciones y bailes, realizados con cuidada técnica, despliegue escenográfico y minuciosa sincronización. El riesgo es que este ambiente subte o hardcore o lo que sea se quiera transmitir termine opacando la historia misma que se distrae en artificios varios.
La obra escrita por el dramaturgo Rafael Dumett, se vale de recursos como la sátira y el testimonio de los personajes involucrados que van desmadejando sus creencias, sentimientos e inquietudes mostrando así sus grandezas y sus miserias.
La trama logra rupturas de tiempo y espacio interesantes a las que July Naters, cuajada en lides directrices, da un giro muy particular, bastante dark con un estilo propio y de escuela.
Un atractivo elenco actoral compromete su oficio. Mónica Sánchez es una estupenda empleada doméstica y aunque Jorge Madueño no termina de madurar (hay que darle tiempo) su personaje de muchacho rebelde y marginal (es un achorado malcriado antes que un rebelde sin causa), el espectador se enfrentará con un espectáculo visual de primera categoría.
El señor Diablo (Mario Velásquez) se confesó brevemente en un aparte fotográfico opinando que Chávez merecía el infierno con pacto o sin él, pero que tanta escapadita por la Tierra le había hecho tomar cariño a sus víctimas.
Además de los mencionados, actúan Lucho Ramírez (como el acrobático Teodoro Chávez), Olenka Cepeda, Monchi Brugue y Giovanni Ciccia. Las funciones continuarán de viernes a lunes en Elías Aguirre 479, Miraflores. (MFN).
Noche y Día

Con la asistencia del embajador de España don Gonzalo de Benito Secades, y de la amplia colonia residente en Lima, el Centro Español estrenó Junta Directiva con don Francisco Vega a la cabeza. En el Centro Español (Av. Salaverry 1910) funciona un comedor, el centro médico, un teatrín y el Centro Diurno para la Tercera Edad.
El filósofo argentino en medio de parafernalia cibernética.
LO primero que hizo Alejandro Piscitelli al cruzar la puerta de la Red Científica Peruana y saludar a su amigo Javier Soriano, fue pedir unos minutos para, desde aquí e instalado en una de las cómodas cabinas de la RCP, revisar el estado de sus cuentas domésticas. Así de rápido e integrado es el mundo de los especialistas de la realidad virtual, una realidad que, según algunos, estamos a punto de vivir.