El Peso del Gol


El Peso del Gol
Antes del Perú-Argentina no es buena táctica recargar a los futbolistas de responsabilidades.

Este domingo en el estadio Monumental, la hinchada apuesta por la celebración. Seguido: Waldir Sáenz en dos tiempos.

Cuando se es buen futbolista, la fama y la fortuna caen de golpe, como un taponazo. Los nuevos cracks se acostumbran a vivir como tales. Las responsabilidades y las presiones se incrementan frente a Francia `98. Sobre cada seleccionado hay 22 millones de peruanos con vocación de entrenadores exigiendo goles. En un partido de fútbol -lo dijo Beckenbauer cuando vino a Perú en 1971- no está en juego la dignidad de un país. Es sólo un juego.

HEROE o villano. Waldir llegó a la cita tarde y a bordo de un patrullero. ¿Qué había pasado? Tras dar el play de honor en un campeonato de fulbito entre barrios, la hinchada le exigió fotografías, autógrafos y besos; tuvo que ser rescatado por la Policía. Waldir Sáenz (24), goleador del campeonato Apertura. Si un equipo lo quiere en sus filas tendrá que abonar al club Alianza Lima un millón doscientos mil dólares. Su hobbie: colecciona muñecos de peluche.
Sentado en el mullido sillón de su sala, el delantero íntimo abraza tiernamente a Mickey Mouse y a Willy E. Coyote y habla sobre su relación con la prensa deportiva: "Si Waldir mete un gol, es héroe; si Waldir se falla un gol, es villano". El delantero chinchano habla de sí mismo en tercera persona. Pareciera tratar de desligar al chico de barrio de la estrella de masas. Su popularidad lo ha llevado a recibir todo tipo de propuestas, incluso políticas. En 1995 lo llamó Lourdes Flores Nano. Le propuso formar parte de su equipo, para trabajar juntos en favor del deporte desde el Congreso. Waldir respondió:
-¿Usted sabe jugar al fútbol?
-No..., ¿por qué? -respondió desubicada la aspirante a congresista.
-Porque yo tampoco se jugar a la política.

Juan Reynoso, su esposa Rocío y la pequeña Marcia viven en México. El se la juega entero por el Perú.

Su primer aniversario. Juan Reynoso, para sus hinchas un monarca del balón

Ropa, discos, artefactos. Es el capitán de la selección. Se llama Juan y tiene los mismos apellidos del líder senderista, pero al revés. Sus piernas están aseguradas -por un equipo mexicano- en un millón y medio de dólares. Su hobbie: salir de compras.
La primera compra que realizó el líbero Juan Reynoso Guzmán (27) con las utilidades que le rendía el balón fue una casa en Chorrillos. Se la regaló a sus padres. Una casa, departamento, carros, ropa, discos y artefactos, "dan cierto nivel, pero no es todo". El shopping lo aleja de la prensa y otros elementos oportunistas que él considera nocivos. Cuenta una anécdota: "No hace mucho un congresista fue a la Videna y se hizo tomar fotos con nosotros, seguro para decir que nos apoyaba. Luego salió en televisión declarando sobre lo mal que jugábamos. Me indigné y le dije a Oblitas que a personas como ésa no las dejaran pasar". Y es que antes de los partidos decisivos, hasta la ministra de la Mujer, Miriam Schenone, y su comitiva de edecanes, irrumpe sorpresivamente en la Videna. No es que el fútbol sea una cuestión de hombres, es que un atleta necesita un mínimo de concentración.

"Porte y elegancia de Percy Olivares. Su gusto por el ritmo tropical y quimboso lo demuestra en la casa y en la cancha.

Después de los goles, ¿qué? Cuando no hay goles, cierta prensa parasitaria se encarga de crear la noticia. Mediante emboscadas fotográficas montadas en el Eco Latino, el Kímbara o el Miramar se les acusa de madrugadores, cerveceros, mujeriegos y hasta violadores. Como consecuencia, entre los jugadores ronda una suerte de paranoia de sábado por la noche. Lo cierto es que la mayoría de estos jóvenes, generalmente aconsejados por sus padres, ha optado por invertir su dinero en propiedades inmuebles. (El estigma de "El Cholo" Sotil es una sombra que nadie quiere tener a su lado). El propósito de la inversión inmobiliaria sería el de alquilar o vender las propiedades en el futuro, cuando caduquen sus habilidades como futbolistas y no estén entrenados para desempeñarse en otros oficios.
El valor de la fruta. De niño, el mediocampista Roberto Palacios (24) admiraba a Cueto y a Cubillas; nunca pensó que llegaría a ser como ellos. De niño y chorrillano, una de sus palomilladas era robarse las frutas del mercado de Matellini; ahora abre la refrigeradora de su departamento en San Borja, el interior rebosa de mangos, sandías, duraznos, chirimoyas y fresas.
"Nunca me imaginé tener tanta plata, es algo a lo que te acostumbras poco a poco". Poco a poco, Palacios se mudó de su Chorrillos natal a San Borja, a un departamento que piensa cambiar por una casa en La Molina. Y de su auto Nissan se pasó a un Volkswagen-Golf. Y éste corría tanto que "El Chorri" iba a gran velocidad y se pasaba las luces rojas y cuando la Policía lo detenía le daba palmaditas de aliento y un día se quedó dormido mientras manejaba y casi se mata. Como su carro se demoraba en salir del taller se compró la nueva versión del Golf, el GTI, que tuvo que vender cuando viajó a jugar por un equipo mexicano. Cuando el Golf antiguo salió del taller se lo regaló a su hermano menor. A su padre le regaló un Peugeot. Su próximo objetivo -aparte de Francia '98- una camioneta Cherokee.
Roberto Palacios y Cindy. Si clasifica Perú, se corta los bigotes. Derecha: 8 años en Festival de Marinera.

A Chorrillos vuelve de vez en cuando, juega fulbito con los viejos amigos. Pero siempre cuidándose de los fouls, sus piernas ahora tienen otro precio. Otros le recriminan: Ya no saludas...won.
Baño de jugadores. En la intimidad de los camarines, al desnudo, los seleccionados hablan de las otras aficiones propias de su nuevo status. De sueños más concretos que la clasificación. Por ejemplo: cadenas de oro de 18 quilates, el nuevo CD de Jerry Rivera, los planes para enviar a los padres de vacaciones a Cancún. Una competencia extrafutbolística se da a la hora del vestir. Palacios confiesa que, al llegar a camarines, se desviste con rapidez para que no le pregunten dónde se compró tal camisa o tal pantalón. A los inevitables curiosos suele mandarlos al desvío: en Polvos Azules.
Aporto, aporto, aporto. La entrevista con el lateral izquierdo Percy Olivares (28) tuvo un primer exabrupto apenas iniciada. Era una llamada telefónica, de una voz femenina y anónima tipo hot line. Colgó molesto. -¿Molestan mucho esas llamadas? -se le preguntó.
-Si son en mi celular, las aguanto. Pero actualmente estoy cambiando el número de mi casa, mi esposa no tiene por qué soportar esto.

A los 18 años, Percy contaba con un ingreso considerable. Al ingresar al Sporting Cristal, recibió un departamento en Magdalena. El mismo que ha cedido a uno de sus hermanos. El resto vive en San Martín de Porres, con sus padres, sus respectivas parejas de esposos y nueve hijos en total, todos ahijados del crack.
-¿Y tú aportas a esa casa?
-Sí..., aporto, aporto, aporto.
-Es una gran responsabilidad...
-Es una gran satisfacción.

Vive en su casa de Surco, con su esposa Cristina y sus hijos Percy, de nacionalidad española, y Amy Kimberly.
-¿Kimberly?
-Se lo puse por la hermana adoptiva de Arnold y Willy's, de la serie Blanco y Negro, ¿te acuerdas?
-Lindo nombre.

Su estadía en Alemania no le trae buenos recuerdos. Racismo. Desconocimiento del idioma. En cuestión de contratos estaba perdido; no así en cuestión de fútbol, el técnico le explicaba con paciencia y en un pizarrín jugada a jugada. Finalmente, se le pidió al Olivares que vistiera con traje no deportivo para la sesión de fotos. Olivares hizo un repaso mental de su clóset, y dijo: "ya regreso".
A su retorno estaba vestido de manera impecable: zapatos de hebilla, color café, pantalón de seda marrón, camisa a cuadritos blanquiazules y un saco crema de corte muy latino, acorde con la cálida estación del Niño. Sólo faltaba un detalle, que él buscó resolver con toda naturalidad mientras se abotonaba el último botón de la camisa: "¿alguien sabe hacer el nudo de la corbata?". (Gastón Agurto con reportes de Verónica Ramírez).