El General y La Rosa


El General y La Rosa
Aunque no figure en el proceso, según Leonor, el general Nadal habría sabido de las torturas.

Antes que salir del país, Leonor exige aclarar su situación legal.

AUNQUE parezca mentira, el proceso que le sigue la justicia militar a Leonor La Rosa por el presunto delito de infidencia sigue pendiente, pese a que el fiscal militar, capitán de navío Reynaldo Shols Pérez, señaló claramente en su dictamen que "no está probado en forma indubitable" que ella haya proporcionado información sobre los planes de operaciones a los medios de comunicación, "por lo que no es autora ni responsable de la comisión del delito de infidencia que se le atribuye".

Mientras se resuelve la contienda de competencia en el caso La Rosa, el antiguo Inspector del Ejército, general Nadal Paiva (derecha), ha sido discretamente cambiado de puesto, y la ministra Miriam Schenone se decide a visitar a la ex agente, cuatro largos meses después de que fuera torturada, para expresarle el interés presidencial por su caso.

De otro lado, llama también la atención que el fiscal castrense no haya incluido en su dictamen el testimonio de la ex agente en el sentido de que no sólo los cuatro oficiales del Ejército condenados -el coronel Carlos Sánchez Noriega, ex jefe del Servicio de Inteligencia (SIE), el comandante José Salinas Zuzunaga, y los mayores Percy Salcedo y Ricardo Anderson-, son quienes la torturaron o tuvieron conocimiento del hecho sin hacer nada al respecto.
Según Leonor, también el ex-Inspector General del Ejército, general Jorge Nadal Paiva, anterior jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejercito, (DINTE) supo lo que sucedía.
La agente afirmó haberse entrevistado con él para contarle cómo estaba siendo acosada por los oficiales ahora condenados (Ver CARETAS 1460). Por el cargo que ocupaba, Nadal Paiva tenía la obligación de averiguar qué sucedía, para denunciar y sancionar a los culpables. Pero no lo hizo y, según ella, hasta la conminó a "colaborar" para evitar que se la interrogara "de otras maneras", lo que haría que la responsabilidad de lo sucedido también lo alcance.

La ministra Schenone le ha sugerido a la ex agente pensar en el futuro, lo que convendría a quienes no figuran en el proceso militar.

Poco después del destape de las torturas, Nadal Paiva fue removido de su cargo -al decir de algunos, para salvarlo del escándalo- y ahora ocupa la jefatura del Estado Mayor del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Acaso haya contribuido para ello su voceada cercanía a Vladimiro Montesinos.
De prosperar sin embargo la contienda de competencia sobre el caso La Rosa, el oficial podría ser denunciado en el fuero común. Otro tanto le podría suceder al actual jefe de la DINTE, general Juan Yanqui Cervantes, paisano de Montesinos y colaborador del SIN, quien ya está siendo investigado por la justicia militar.
Como se ve, antes de pensar en el futuro, tal como le ha recomendado la ministra Schenone, hace falta aclarar algunas circunstancias adicionales de lo que le sucedió a Leonor La Rosa hace cuatro meses.