¿Modelo o Maniquí?


¿Modelo o Maniquí?
Cintura de avispa y ojos acaramelados, pero calva y hasta manca, el modelo económico aún debe demostrar que beneficia a todos.

Las turbulencias políticas no logran disipar la inquietud de los empresarios pese al arsenal de buenas cifras macroeconómicas con las que cuenta el ministro de Economía Jorge Camet; por su parte la población aún no logra percibir el goteo del modelo liberal que sólo se siente desde la avenida Javier Prado hacia el mar.

Escribe RAFAEL HIDALGO

NO resulta fácil explicar el porqué no causa entusiasmo en la población el significativo crecimiento económico que se ha experimentado entre enero de 1993 y diciembre de 1996 (sin agregar el crecimiento del 1er. trimestre de 1997).
El aumento del PBI que alcanzó el 32.26 % (cifras del INEI) tiene como buey que jala a la carreta el sector construcción que creció 51.1%. Por coincidencia o por mérito, este período de auge calza como un zapato con la gestión del ministro de Economía Jorge Camet.
Sin embargo, la extrema pobreza sigue afectando al 19.3 % del total de peruanos (4.5 millones) y el empleo, parece una frase clandestina pese a que ambos temas fueron las banderas de la reelección.

Eduardo Farah de la SNI promete responder en forma al ministro Camet que lo tilda de llorón y mercantilista.

Camet y sus asesores no ignoran por cierto que el crecimiento sólo se traduce en desarrollo cuando se logra elevar la calidad de vida de la población, porque el siglo XX está plagado de carreras de caballo y paradas de borrico.
El presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, Eduardo Farah, al que el ministro Camet faja cada vez que puede, no esconde la alegría que le produce este crecimiento pero, no deja de objetar que no se haya dado en todas las áreas. El dirigente industrial prometió a Caretas aclarar el sambenito de llorón y de mercantilista este jueves 12 durante su discurso por el 101 aniversario de la SNI.
Uno de los asesores del MEF replica de inmediato que no se puede pedir en una familia que todos los hijos salgan altos y a renglón seguido expresa su escepticismo por ejemplo de que la industria textil pueda competir con los chinos, filipinos y coreanos.

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Mientras que en los supermercados los 10 tipos de hojuelas de maíz (corn flake) se agotan día a día, las tiendas en el centro permanecen solitarias.

Si la pobreza no disminuye y no se genera empleo más allá de artificios estadísticos, la pregunta válida es ¿Dónde ha ido esta bonanza?
Los críticos del liberalismo señalan en Santiago de Chile, que su país sólo ha cambiado desde la Plaza Baquedano hasta la cordillera (Las Condes), corriendo el paralelo a Lima, podría decirse que las bondades del auge sólo pueden apreciarse desde la avenida Javier Prado hasta el mar.
Pruebas al canto, PROMPERU al presentar su publicación El Perú en cifras consigna como pruebas de la reactivación vivida entre 1992-96:
-El número de los locales de las cadenas de supermercado (Wong, Santa Isabel, Maxi y Top Market) han pasado de 19 a 43.
-Las ventas de estos supermercados han pasado de US$ 200 millones a US$ 500 millones en el período 1992-96 (Apoyo).

El crecimiento económico experimentado en el período 1993-96 es de un tercio adicional del PBI (32.26%). El buey que jala la carreta es la construcción.

-El número de estaciones de grifo en Lima se han multiplicado de 48 a 250 con el ingreso de Shell, Mobil e YPF.
-La importación de automóviles en 1996 bordeó las 35 mil unidades. En 1990 el número de unidades no llegó a los 2 mil.
-Desde que se decretó la liberalización de importaciones han ingresado alrededor de 150 mil autos (Asociación Automotriz del Perú).
Sin mencionar por cierto los hoteles y edificios sembrados en Miraflores, San Isidro, San Borja, Barranco y Surco.
Empero, Hugo Sologuren, presidente de la Cámara de Comercio de Lima recibe estos indicadores con cierto escepticismo, "en el comercio y particularmente en el consumo no se siente la ebullición de la pesca o la minería".
De otro lado Sologuren no deja de revelar su inquietud frente a los prestamistas de crédito de consumo que han evitado el desplome de las ventas ¿podrán seguir honrando sus cuotas?

La cifra se aproxima a los US$ 600 millones y la inmensa mayoría pertenece al sector C de la población.
No obstante, este verdadero arsenal de cifras no le ha servido de mucho a Camet para levantar la alicaída imagen del gobierno ni tampoco actualmente sirve a los analistas de los bancos de inversión de Wall Street para tranquilizar a los inversionistas extranjeros sumamente preocupados por los nubarrones políticos que amenazan la estabilidad jurídica.
Michel Camdessus, director ejecutivo del FMI, puso el dedo en la llaga hace algunas semanas al señalar que la única manera que la reforma tenga éxito es que se logre corregir la desigualdad en el ingreso.
Esta situación alarmante no se ha podido revertir pese a que los trabajadores también han puesto su granito de arena rebajando sus 850 huelgas (38,000 horas perdidas) que realizaron en 1988 a las 70 huelgas de 1996 (1,000 horas perdidas).
Esta disciplina laboral en modo alguno ha sido correspondida por el ansiado goteo hacia abajo. Impaciente, el propio presidente de ADEX, Juan Enrique Pendavis clama en Gestión para que estas cifras "chorreen hacia la población".
"Impávido Camet, a diferencia de su antecesor, no presenta metas ni objetivos y por dedicarse a atacar a Farah no asume el liderazgo, el modelo", sostiene un ex asesor de Carlos Boloña. Los empresarios necesitan recibir señales permanentemente para invertir.
Camet, concentrado en la renovación semestral de su mandato, ya vencido parece tan desconcertado como la Alicia del famoso cuento, al que sólo le falta el gato de Cheshire para que le pregunte "¿hacia dónde tengo que ir ?" y le responda el gato "Eso depende de adónde quieres llegar". Porque si no lo tiene claro da lo mismo que siga planteando a, b, o z.