¡A Sus Ordenes!


¡A Sus Ordenes!
Recordando la trayectoria zigzagueante de Enrique Chirinos Soto.

Verdugo de los miembros del Tribunal Constitucional y responsable destacado de la actual rebelión estudiantil.

1980
Ante el escepticismo colectivo de la plana mayor del PAP, juramenta el flamante diputado Chirinos Soto.Proclamándose "hayista por derecho", adhirió al Partido del Pueblo con el auspicio de Víctor Raúl y obtuvo un escaño en la Asamblea Constituyente. Después de la derrota de 1980, y pasado tiempo prudencial, Chirinos se declaró independiente.

EN cada político, subyace el narcisismo.
Pero la noche terrible del 28 de mayo y de la acusación constitucional a los 4 magistrados del Tribunal, Enrique Chirinos Soto llegó al absurdo de compararse con el tribuno más notable del Perú republicano en el siglo XIX, Francisco de Paula Gonzales Vigil, símbolo de la limpidez y de la recia conducta invariable. También asumió ser Catón y Nelson.
Sobre Chirinos siempre han llovido adjetivos en su contra, lo cual no le importa y tal vez hasta llene su ego volumétrico. Pero esta vez, los jóvenes y en general la opinión pública han hecho de su figura el blanco de la oposición política.
Su actuación prendió la mecha de la protesta y llevó las cosas al punto extremo. Sea el cinismo, la exageración, el ridículo, la pompa jurídica para justificar lo injustificable. Poco importa.
Lo real es que impactó a todos por no sólo hallar que los 4 miembros del TC eran pasibles de acusación sino también de una sanción máxima: la muerte civil por 10 años, señalando que respetaba a los magistrados, que había votado por ellos, pero que era preciso salvar la República.
Tan no la ha salvado que, por el contrario, la repulsa creció y hoy los estudiantes, los abogados, los colegios profesionales, el JNE expresan en todo el país su rechazo a este tribuno descomunal, prosopopéyico y atrabiliario.

1997.El tremendo fiscal pide 10 años de muerte civil para los jueces constitucionales.

Hay políticos a quienes la cara les ha sido la más severa opositora. El rostro es reflejo del alma, mal que nos pese. Chirinos es un ejemplo elocuente y definitivo de lo dicho, según el sentir popular que siempre aprovechó para la broma fácil el arduo perfil del arequipeño polemista.
Mientras que es unánime la percepción que se trata de un político, que en la ebriedad de la fama, ha estado haciendo eses -el zig zag de pasarse de tienda en tienda- , Enrique Chirinos por su parte se ha ufanado de ser fiel a sus ideas.
Reconoce, en efecto, que además del aire libertario de Arequipa, de la rebelión juvenil contra Odría, su paso por La Prensa y su colaboración estrecha con Pedro Beltrán, el adelantado del liberalismo de los años '50, dejaron una huella indeleble.

1990.Cuando parecía que Mario Vargas Llosa y el Fredemo barrían. Derecha, 1981.saludo almibarado al Presidente Fernando Belaunde Terry.

La otra influencia que no rehúsa es su militancia en el Apra no por identificación con el partido ni su doctrina sino con Haya de la Torre, de cuya amistad se precia.
¿Cómo compatibilizar estos arraigos con las veleidades de la política en las décadas siguientes? Como independiente, después de haber sido diputado y constituyente por el Apra, Chirinos se ha valido de esa etiqueta para continuar en el Congreso o ser candidato en las filas del CODE, Fredemo y Renovación.
En su juventud fue suscriptor del Partido Demócrata Cristiano y prestó concurso, en efecto, a Pedro Beltrán tanto cuando fue ministro como cuando pretendió una candidatura presidencial.
En ese largo recorrido que además supuso el ejercicio periodístico, la pluma poética, el ensayo y la pretensión histórica, Enrique Chirinos entre 1930, año de su nacimiento y hoy, representa la más cruda imagen de los vaivenes de la política peruana y, por lo mismo, una figura que en vez de ensalzar a la república la caricaturiza.
La acusación contra los miembros del TC se basa en que éstos han violado la Constitución y han querido encimarse sobre la majestad y el poder parlamentario. ¿Por qué no hacer lo mismo frente al despropósito de la "interpretación auténtica" que permite la tercera reelección consecutiva de Fujimori y por qué aceptar que el Ejecutivo se sustituya al imperio del Congreso como lo hace sistemáticamente?

1970. Con sus compañeros de La Prensa Manuel Aguirre Roca y Oscar Díaz Bravo. Derecha: 1996.Otra vez apostando a ganador con Fujimori, y dispuesto a castigar por encargo.

Enrique Chirinos estuvo en desacuerdo con la reelección presidencial a propósito del proyecto que presentara un aprista en la administración de AGP. Sostuvo entonces en 1986 que "la reelección inmediata no es conveniente desde el punto de vista del país" y que nuestra experiencia histórica era terminante al respecto.Salvo el caso de Augusto B. Leguía no existió otro precedente y "todos conocemos el naufragio, la hecatombe institucional -para utilizar una expresión de Víctor Andrés Belaunde- y hasta los prolegómenos de guerra civil en que concluyó la aventura reeleccionista del régimen llamado "el oncenio".
Su aproximación al Fredemo, siempre de independiente, es igualmente emblemática. Chirinos sostuvo en 1990, el año de su famoso eslogan de la mecedora, "confío en que Mario Vargas Llosa sea el Nicolás de Piérola de este final del siglo XX como Piérola fue el que reconstruyó al Perú al final del siglo XIX".
Al término de la primera vuelta en la que Alberto Fujimori hizo trastabillar la candidatura de MVLL, Chirinos tuvo expresiones xenofóbicas en Nueva York, creyendo tal vez que así apuntalaba al líder del Fredemo para la decisiva 2da. vuelta."No creo que mi país esté preparado para tener como Presidente a un peruano de primera generación" dijo pues si bien la Constitución no lo impide "la Constitución histórica no lo admite". Se refería a Alberto Fujimori, a quien llamó "curandero" y "brujo de la tribu".
Poco después dijo de Fujimori "La rabia es que le haya vencido (a MVLL) un espejismo político. Incluso el candidato del Apra, Alva Castro, con todas sus insignificancias sería mejor Presidente, incluso Barrantes. Cualquiera sería más serio que Fujimori".