Cine-TV



Garras del Mediodía

Gisela, novedad y rutina.

Por FERNANDO VIVAS SABROSO

CONFIRMEMOS la sentencia: La televisión ya tiene a la Gisela Valcárcel que necesita... ¿No habrá, entonces, más búsqueda de sí misma, más working out, lipoescultura, o lecturas subrayadas? ¿No habrá, ¡gulp!, más renovación personal y apertura mental? Digamos que habrá un periódico "mantenimiento" con escalas en Miami y Europa, y si habrá más no será porque su público se lo pida sino por su propia voluntad. Invertiré la usual figura de cargar sobre los hombros de la animadora toda la pazguatería de las amas de casa. Al revés, fue el clamor de sus señitos el que hizo a Gisela, tras una frustrada aventura nocturna en el 5, regresar al horario que quiso abandonar para siempre. Y una vez que asumió que estaba atada de por vida a él, ha reclamado más recursos de producción de los que tradicionalmente merecían tales espacios para darle a su "Gisela en América", hay que reconocerlo, actualidad periodística en entrevistados, temas y conceptos abordados, además, de ciertas intentonas de convertir su informalidad y sus metidas de pata en un efecto de comunicación. Pero los "¡ay, qué torpe soy, qué miope o despistada!" saben forzados. En el mediodía, la sinceridad está supeditada a la zalamería que es prima de la hipocresía y a su vez pariente del cinismo. Mas el registro cínico sería demasiado elaborado para amas de casa baturras.

Gisela en la región del mediodía.

Gisela es vecina del "País de las Utilísimas", pero ella misma no se asume tal (definición tácita de "Utilísima": animadora que no vale tanto por sí misma sino por sus eventuales consejos útiles). Gisela "es su mensaje" y eso parecía decirles a Meche, Camucha, Mirtha y Carmen cuando comparecieron la semana pasada en su set. Ella quiere roce y prestigio cultural, aunque tenga que pasársela hablando por teléfono con Doña Pánfila y saludar al distrito de Los Olivos en lugar de cantar New York, New York. No conquistó el estelar multicultural de la noche, pero sí la resistencia pasiva del mediodía. De todos modos puede hacer bastante si se autoconvence de que a las amas de casa hay que escandalizarlas, agredirlas y despojarlas de sus roles sumisos, de su ignorancia y sus prejuicios, sin por otro lado quitarles esa extrema y delicada sensibilidad femenina que es el puntal de la dramaturgia televisiva. Ojalá comparta esas convicciones.


Banderas, Ida y Vuelta

Antonio Banderas, mito de retorno

  • Lo cuadraron, alisaron, magnetizaron y homologaron con varios de los clisés del macho latinoamericano, cosa que él no es para nada. Español común y corriente, tuvo que ser uno de "Los reyes del mambo" en su primera y definitiva incursión en el mercado de estereotipos de Hollywood. En adelante, fue el bandolero tex-mex de Robert Rodríguez, un mariachi con mujeres a los pies y aliento a tequila tal como se cantaba él mismo en el video clip promocional y, según Madonna, el hombre más sexy del planeta. Sin embargo, lejos del ya vetusto mito de los atávicos e indómitos latín lovers, éste era un latino en conserva, un mix de encantos para americanos tan diversos como Melanie Griffith (su señora y pareja en "Two much", filme americano de Fernando Trueba, otro que quiere ser rey del mambo detrás de cámaras), Madonna y Tom Hanks, su pareja gay en "Filadelfia". Lejos quedó el cebo propiciatorio de "La ley del deseo" y otros opus de Almodovar cuando hace un par de años Antonio regresó a Madrid para ponerse a las órdenes de Carlos Saura en "Deprisa, deprisa" y resultó ser una variación del mariachi hollywoodense. (Vea "Deprisa, deprisa" este domingo a las 9 p.m. en Fox).


    Raúl Atribulado

    Raúl y Elena Romero, oportunas vacaciones y necesario retorno.

  • Raúl Romero acaba de partir en un viaje con varias escalas hasta el Oriente. Unas vacaciones que él ha llamado de "reingeniería": Deberá aprender a retener emociones fuera de los sets y a utilizar la semana laboral para preparar minuciosamente, sin quemar la espontaneidad, el nuevo compromiso que se le viene, un espacio sabatino en el Canal 4 en la onda de "Trampolín a la fama", pero con divertimento y mensajes para los públicos y generaciones a las que ya no llegaba Augusto Ferrando. Que Raúl sea el relevo histórico de Ferrando es azaroso y relativo, pues su comicidad está más cerca de la sana locura de Kiko Ledgard que del paternalismo del gran zambo batidor. A esa feliz influencia agreguemos el personal rollo misionero del conductor que lo ha llevado a sobrestimar el papel de sus aventuras musicales y televisivas en una supuesta y alegre emergencia del espíritu de éxito y empresa en la juventud local. Tal vez por eso sus mejores temporadas coincidieron con los años de mayor aceptación a Fujimori. La juventud se expresa y reacciona de maneras más complejas y eso también lo va a meditar Raúl en sus merecidas vacaciones. Nos hubiera gustado que entre sus nuevos proyectos se incluyera un talkshow como el de Jaime Bayly, pues su chispa tiene que medirse con la de otros, pero Raúl cree que es mejor dejar en libertad en un show dinámico como "De dos a cuatro" o en el que se le viene encima al loco animador saltimbanqui que estar encorsetado en la silla del entrevistador. En fin, las deliciosas piruetas verbales, conductuales y musicales en torno a concursantes abrumados no me parecen de un orden mayor que el duelo de inteligencias entre anfitrión y entrevistado, pero igual será una buena noticia que dentro de unos meses Raúl acompañado de Elena regrese a la TV. Buen viaje.


    Picotazos
    -"Que sólo digan `apoyo al gobierno'".

    -Martha Hildebrandt dirigiendo lemas de "espontánea" marcha estudiantil frente al Congreso".