En Nombre De La DIGNIDAD



En Nombre De La DIGNIDAD
Continúan las adhesiones y homenajes a los tres magistrados defenestrados y se confirma que la democracia es hoy una causa política más allá de los partidos y los intereses menudos.

Las revoluciones políticas tienen siempre mechas simbólicas que adquieren con el correr de los días un valor simbólico. No han sido ni el desempleo, ni la penuria económica, ni siquiera los despotismos del mercado, los que han dado al país un nuevo aire y una perspectiva inesperada. El vuelco provino única y exclusivamente del hecho que la ley y la dignidad de tres magistrados armados con ella fueron vejados inútilmente por una ciega mayoría parlamentaria. "La mayoría es torpe", recordó alguna vez Raúl Porras Barrenechea. Torpe e imprudente. La pradera está encendida con el civismo, con el fuego inextinguible de la dignidad. Lección que está plantada hoy en la política peruana para recordarnos que hay en el Perú reserva y entereza moral. En Manuel Aguirre Roca, como en Delia Revoredo de Mur y en Guillermo Rey Terry, está hoy representada la reivindicación constitucional y democrática. Y esto habrá de llenarlos de orgullo. Ahora hay que apoyar su pedido de restitución al Tribunal Constitucional.

LA carpa del Crillón el viernes 13 lucía repleta de jóvenes, como si se tratara de la presentación de algún grupo musical de moda. De pronto, los aplausos y los vivas se multiplicaron al ingresar dos honorables señores: Manuel Aguirre Roca y Guillermo Rey Terry.

Nos habíamos amado tanto. En 1954, en San Sebastián, Manuel Aguirre Roca, Enrique Chirinos Soto, una amiga y Julio Ramón Ribeyro.

En otro recinto, horas antes se vivió en cambio una bochornosa situación. En el Club Nacional, cerca de 300 socios ofrecían un homenaje a los miembros del mismo que habían sido secuestrados por el MRTA en la residencia nipona, incluyendo a los embajadores de Bolivia y Canadá. Agradeció el homenaje el canciller Francisco Tudela luego de las palabras del presidente del Club, César del Río Málaga. Como espontáneo hizo uso de la palabra también Guillermo Ramírez y Berríos y, contagiado por el entusiasmo, Enrique Chirinos que estaba en una de las mesas laterales se dirigió a la mesa principal, pero hubo inocultables manifestaciones de desagrado de los presentes. Regresó a su asiento, cabizbajo.
Era otra de las múltiples manifestaciones de rechazo de que ha sido objeto luego de su desafortunada acusación contra los tres miembros del Tribunal Constitucional. Entre bromas y veras, versos inspirados (ver recuadro) grafican no sólo el estado de ánimo de los políticos sino también de los sectores populares que interpreta cazurramente Alonso Sánchez, seudónimo del embajador Antonio Belaunde Moreyra, diestro en pluma como en reflexiones matemáticas.
Las luces han tocado al corazón mismo de los magistrados del TC, tanto que éstos no pueden creer los momentos de desagravio nacional que están viviendo. "Yo soy un hombre sencillo y no creo ser diferente de nadie, quizá incluso sea aburrido por mi estilo de preocupado y de defensor de causas jurídicas", señala Manuel Aguirre Roca para explicar que la movilizacion nacional -tanto lo vivido en Arequipa, Cusco, Moquegua y Ayacucho como las invitaciones que ha recibido para ir al norte- demuestra que hay un "gran fondo de reserva moral en el país y la juventud".
Sinceramente, añade, "no me esperaba estas grandiosas muestras de solidaridad emocionada aunque comprendo que se trata de un escenario cívico para un país que no se deja mangonear, que reacciona ante una iniquidad como ésta y que se pone en guardia frente a los hechos pensando que si se hace esto a personas que están protegidas por investidura y la constitución qué no se podrá esperar respecto a los ciudadanos comunes. Cualquier cosa puede ocurrir.

Fachada del Club Nacional y canciller Francisco Tudela. Un almuerzo, un desagravio.

Es una lección que dice claramente que los peruanos no estamos sometidos ni aceptaremos someternos.
Reacción además ante el engaño. Porque no se trata de una injusticia académica sino de un asunto de enorme trascendencia política. Se pretende con esto habilitar el camino para que el Presidente pueda presentar una tercera candidatura y eso la gente, los jóvenes, lo han comprendido claramente".
Como era previsible, la mayoría oficialista y sus voceros han intentado centrar sus ataques en Manuel Aguirre Roca, atribuyéndole inquina por no haber accedido a la presidencia del TC (que, en efecto, disputó con Guillermo Nugent) y por tener una filiación política.
"Jamás he sido político- dice. Que se trataba de un asunto jurídico con repercusiones políticas obvias, no hay duda. Pero eso parte del hecho que se da una ley inconstitucional para permitir una tercera candidatura consecutiva, con obvios fines políticos. Nosotros no teníamos que pronunciarnos políticamente sobre la conveniencia o inconveniencia de la ley. Teníamos que decir si la ley es constitucional o inconstitucional. Yo voté porque era inconstitucional. Nuestro pronunciamiento fue estrictamente jurídico, sabiendo que habría una repercusión política. Pero no he sentido ninguna satisfacción de orden político al dar el voto".
Manuel Aguirre Roca encabezó una indignada protesta que fue acompañada por Delia Revoredo y por Rey Terry, dos magistrados dignos que tampoco podrían ser considerados dominados por una intencionalidad política.

¿Se ha abierto una perspectiva política para estos rectos juristas que según lo han predicado con sobriedad en toda ocasión lo que rechazan es la ilegitimidad de la decisión del Congreso y que su dignidad fuera mellada? Es improbable. Hay quienes piensan que podrían ser las figuras esperadas para hacer que la recolección de firmas solicitando el referéndum sobre la reelección se apresure y vigorice. Ellos, en principio, presentarán un recurso de amparo para que se les respete sus derechos y sean repuestos en sus cargos de magistrados del TC. Continuarán por cierto en esta ola bautismal de civismo que recorre al Perú, no por satisfacción personal sino para impedir que se viole la Constitución y para levantar las banderas de la democracia.
"Después de nuestra destitución, quedé convencido de que había asistido a un circo indigno. Tenía la conciencia tranquila -dice Manuel Aguirre Roca. La gente me saluda por las calles, "esto es una condecoración", me decían. Me incitaban a que continuara en la lucha. Desde el principio supe que el pueblo peruano respaldaba a los 3 magistrados sancionados. El juicio del pueblo era favorable a nosotros. El fenómeno sociológico que advino después lo pueden interpretar los especialistas. Generosidad, nobleza, dignidad de miles de personas en ciudades, Colegios de Abogados, Universidades, calles y plazas. Es una hermosa lección que nos toca agradecer con orgullo por el Perú libre y digno y con la serenidad de quien cumple con su deber. No se trata de recibir sino de dar, somos parte de esta cruzada nacional por la restauración de las garantías constitucionales. Somos portaestandartes circunstanciales de una causa que debe concluir con la restauración de los valores democráticos".

Adivina adivinanza

Comodín comodón
el beodo adulón
campeón de la reelección.

Es un cilindro
de whisky lleno
es un gorila
que no asimila
en su enorme panza
más que el veneno
con que destila
su desenfreno
y asombra al pleno
¡siga la danza!

Pero ¡alto! detente
con tal paquete,
ceño insolente
mas juicio ausente,
nadie se mete
es lo prudente
sólo nos queda,
dulce esperanza,
ver que se enreda
en su contradanza.

Comodín comodete
el beodo adulete.

Ley, justicia, razón
se hicieron juguete
de la traición,
mas la nación
gana confianza.
Nadie se arredre
que al fin y al cabo
de algún modo
el diablo se lleva,
del todo, la reelección
bajo la leva
que cubre el rabo
del comodín comodón
gorilín gorilón
el beodo adulón.

Lima, 14-6-97.

Por Alonso Sánchez
(Antonio Belaunde Moreyra,
cáustico polemista y embajador en retiro).