
Laberinto
A Otros Mundos
Circuito pétreo de alcance cósmico se levanta en el Valle Sagrado.
Doore opina que los diseños nasquenses, como la araña, también son laberintos. Sólo se llega al centro por la derecha.
UNA extraña fuerza está causando confluencias cósmicas a hora y media del Cusco, en terrenos de un hotel del Valle Sagrado. No son precisamente extraterrestres quienes la promueven, aunque sí cadetes espaciales quienes lo visitan. Se trata de unos laberintos que esconden un misterio en su interior: un viaje interespacial hacia el centro de uno mismo.
En búsqueda de la energía interestelar, Nick Asheshov, anfitrión del hotel designado para los laberintos.
Los misteriosos laberintos han sido idea de Kathy Doore. En su vida anterior afirma haber sido sacerdotisa en el Egipto de Nefertiti y también en la Inglaterra del Stonehenge. Eso fue hace tres mil años. Hoy vive en Palm Beach pero la sabiduría adquirida a lo largo de todo este tiempo la dotan de autoridad para hablar sobre la mística experiencia de envolverse en un laberinto, como el que ha hecho en los predios del Hotel Valle Sagrado de Nick Asheshov.
Kathy Doore en su laberinto. Sólo se encu entra consigo mismo el que consigue llegar al centro. Izquierda, trío de "cadetes espaciales" en trance, con neozelandesa Julia Frances (y pluma) al centro.
Kathy convenció a Asheshov para crear los laberintos, ofreciéndole continuar la tradición laberíntica indo-greca en el Perú. Asheshov se rindió ante la Doore y su arremetida "new age" y sólo espera que esta novedad "se convierta en paso obligatorio para los montones de místicos que vienen a Machu Picchu". Viajeros a los que ahora se les conoce como "cadetes espaciales".
Masajes curativos, reconfortantes saunas y jacuzzis y caminatas laberínticas conducen a esta tranquilidad estelar. Con un poco de suerte se avista un ovni. Un vuelo al más allá pero con ticket de regreso. No en vano Cusco, reconocido centro cósmico que ha recibido la posta del Tíbet, es el lugar propicio para este desborde de energía cósmica y geomántica, que han logrado que "Business Week" describa a Machu Picchu como "The New Age Lourdes", donde el que no corre, vuela, y hasta las estrellas.