
Viajero Frecuente
Con el próximo viaje al Vaticano y Tokio, Fujimori acumulará millaje equivalente a 60 vueltas
a la Tierra o un traslado ida y vuelta a la Luna.
QUE el Presidente Alberto Fujimori es el mandatario que ejerciendo el cargo ha realizado más viajes en la historia del Perú es algo que está fuera de toda duda (CARETAS 1399 y 1467). Lo que no estaba claro era la magnitud de la distancia trajinada a lo largo de los últimos siete años.
En total, descontando los no menos reiterados periplos por provincias e incluyendo el viaje a Tokio, Japón, Fujimori acumularía próximamente nada menos que 476,279 millas, esto es 766,495 kilómetros.
Dicho kilometraje prácticamente doblaría la distancia que media entre el centro de la Tierra y la Luna (406,700 kilómetros en su apogeo, y 356,400 en su perigeo). Fujimori, pues, en un sentido poco tendría que envidiar al astronauta de origen peruano Carlos Noriega.
De otro lado, tomando en cuenta que el diámetro ecuatorial de la Tierra es de 12,756 kilómetros, hasta la fecha Fujimori ha recorrido una distancia equivalente a ¡60 vueltas al mundo! Un récord que hubiera provocado patatús al propio Julio Verne. No sin ironía algunos observadores señalan que se trata de una cabal muestra de estos tiempos de globalización.
El hecho es que si, en lugar de hacer uso eventual del avión presidencial, Fujimori hubiese realizado todos los viajes (ver lista) en una aerolínea que cuente con un programa de acumulación de millas (viajero frecuente) acaso podría haber contribuido de manera decidida a la austeridad fiscal. Con el millaje acumulado ya podría hacerse acreedor a, por ejemplo, 11 viajes Lima-Miami-Lima gratis, o entre seis y siete viajes ida y vuelta a cualquier destino de Oriente. Es decir que a estas alturas bien podría disponer de pasajes suficientes para dejar en el hangar el Boeing 737-500 presidencial, y emprender sin mayor trámite futuros periplos a distintos puntos del orbe. Viajes que, por otra parte, sin duda no faltarán en su peregrina agenda, solamente comparable para algunos observadores con la que en mejores días traía de un lado del mundo al otro a Juan Pablo II.
Ciertamente Fujimori comparte este afán trotamundo con otros jefes de Estado de la región como Eduardo Frei, de Chile, y Carlos Saúl Menem, de Argentina. No está claro, sin embargo, si la -digamos- hazaña del mandatario peruano ha tenido parangón en Chile y Argentina durante los tres años de gobierno de Frei o en los casi ocho de Menem, respectivamente.
Tormenta
Que Vuelve
Nostálgica caza de brujas en `Expreso'.
¿Regresa espíritu de Moncloa?
AL destino, decía Borges, le agradan las repeticiones y las simetrías. Y las cosas que suceden en nuestro país parecen darle la razón. El domingo pasado, en milagrosa coincidencia con la hostilización del gobierno a ciertos sectores de la prensa, el diario Expreso se lanzó a una cacería de brujas contra algunos miembros de la oposición que se habían dado cita el día anterior en la casa de María del Pilar Tello, colaboradora de La República. Destacaban entre los asistentes, el director de ese matutino, el congresista Gustavo Mohme, así como el jefe de la página política, Juan De la Puente, y personas allegadas o pertenecientes a partidos políticos como el Apra, Acción Popular, el PUM y Patria Roja.
CARETAS se sintió tentada de repetir esta carátula de hace 23 años ante brulote de `Expreso'.
El carácter presuntamente conspirativo que Expreso quería ver en la reunión se insinuaba ya en el titular del domingo, que afirmaba que en ella se habían juntado "opositores y ex golpistas". Pero quedó mucho más claro en la primera plana del lunes 16, donde, bajo la inequívoca volada: "Para derrocar a Fujimori", el tabloide anunciaba: "Oposición copia plan ecuatoriano".
Es de notar que la coincidencia del ánimo de Expreso con la campaña del régimen contra los medios que no le son adictos, alcanza en este punto una sintonía de éxtasis, pues en ambos casos el fantasma ecuatoriano es agitado de tal manera que proyecta sobre las actividades de quienes se oponen al gobierno una sombra de traición. El razonamiento implícito vendría a ser algo así como: de la misma manera como el Canal 2 le cede espacio al general Moncayo para que se despache contra las Fuerzas Armadas del Perú, los opositores de La República y otros copian los planes que ese mismo general utilizó para derrocar al Presidente de su país, para hacer lo propio en el nuestro. Filigranas "sicosociales" de los paradójicos inquilinos de la calle Libertad.
Pero, en realidad, no es la simetría entre los afanes de Expreso y los reflejos autoritarios de este gobierno lo que llama la atención. Lo que inquieta es el paralelo entre el Expreso de hoy y el de la oprobiosa época en que lo dirigía, por disposición de la dictadura velasquista, Francisco Moncloa.
Revisando antiguas ediciones de CARETAS, nos dimos con la sorpresa de que hace casi exactamente 23 años, en mayo de 1974, el Expreso parametrado por ese mismo gobierno militar que deportó a Manuel D'Ornellas y le quitó abusivamente la nacionalidad peruana, había montado un escándalo similar por un inocente almuerzo de la Federación Peruana de Periodistas (FPP), que en ese entonces presidía el hoy congresista Arturo Salazar Larraín.
"La cena de los Judas" y "La Conjura" fueron los titulares con los que ese Expreso, exasperado por lo que era sencillamente una cita de periodistas no sumisos al régimen -Doris Gibson, Luis Miró Quesada, Mario Castro Arenas, Guido Chirinos Lizares, Enrique Zileri y otros-, se refirió a la cita. ¿Suena familiar?
CARETAS aludió irónicamente al absurdo escándalo llamándolo "Tormenta en un plato de sopa", en una carátula que le valió una clausura (ver foto) y que por un instante se sintió tentada a repetir esta semana. Felizmente, el ánimo reflexivo del director del diario pareció abrirse paso nuevamente en su columna del martes 17, matizando la alharaca de los anteriores titulares y aquietando las aguas. Menos mal, porque ya estábamos comenzando a creer en ese otro aserto borgiano, según el cual, con el paso del tiempo, uno acaba pareciéndose a sus enemigos.