¿El Vuelo Del Ocaso?



¿El Vuelo Del Ocaso?
No es para tanto. Podría ser también del acoso que se ha propuesto contra la prensa. Lo que hay es un cielo con tercos nubarrones.

Descenso presidencial, lento y solitario. Viva reproducción de las encuestas, un junio preocupante.

EL sismo político ha continuado.
Y no podía ser de otro modo.
El gobierno provoca una desordenada y equívoca sucesión de hechos, moviliza una vasta maquinaria "sicosocial" para tratar de darse ánimos y convencer que tiene, cuando menos, algo de razón.

Gustavo Mohme: la acechanza autoritaria va ahora contra él.

En contraste, en una clínica modesta, una mujer menuda, postrada en el lecho, con una enorme mirada, que ha vencido el miedo y se ha convertido en una acusadora invencible, continúa haciendo temblar al fujimorismo, sus secuaces y sus servidores.
Leonor La Rosa, la torturada agente del SIN y ex miembro de nuestro Ejército, podría reivindicar el título que se le dio a Flora Tristán: una mujer sola frente al mundo. (Ver nota aparte y entrevista).
Es a raíz de su caso, propalado en primicia por el Canal 2 en un ya lejano pero imborrable 6 de abril, que empiezan las vicisitudes del gobierno.

Después del alza providencial del 22 de abril, la caída se ensancha, se ahonda y tiende a continuar.

En lugar de promover la rectificación de rumbos, se insinúa un deseo de venganza punitiva que se extenderá por todo abril y mayo. Este es el primer síntoma del grado de desconcierto y de debilidad del régimen.
Reincide en aquello que lo ha colocado en una caída inmisericorde en la aceptación de la opinión pública: el choque, el enfrentamiento, la amenaza y el avasallamiento.
Independientemente de la moraleja implícita en esta situación, el hecho perturbador es que no se sabe, a ciencia cierta, qué persigue el gobierno, quién arma las estrategias erróneas y en qué puede acabar todo esto.
Se inventan libretos, cuyo sello de fábrica parece tener la paternidad del Asesor (el Innombrable, como diría Jorge Luis Borges). No sólo lo de la venta de armas de Baruch Ivcher, sino también del " golpismo" de la oposición, de las maniobras a favor de determinadas compras de aviones de "La República" y su director Gustavo Mohme, y finalmente el fantasma de un Ecuador agresor. Son historias tejidas de tal modo que es obvio que se trata de gastados recursos "sicosociales".

Primer Ministro Alberto Pandolfi.Su oficio parece ser sólo el de ir al Parlamento. Se escapó por una semana del trance. Le han aconsejado que baje el tono.

Murmullos y desafíos se tejen en los cuarteles. Y, por una inversión de términos y de visiones, se echa la culpa de todo lo que ocurre a la prensa, a los medios de comunicación, a los periodistas.
Es larga la lista de las oportunidades en que en nuestra vida republicana se recurre al fácil expediente de echarle la culpa al periodismo de lo que sucede en los laberínticos rincones del poder (sea en Palacio o en los cuarteles).
Alguien ha fraguado en estas semanas esa cronología del descrédito, y no precisamente el periodismo.
¿Quién filtró las torturas de Leonor La Rosa y la desaparición de Mariela Barreto? ¿Quién entregó el documento sobre los exorbitantes ingresos del Asesor?
Ambos hechos fueron bombazos políticos que se aletargaron por el espectacular y exitoso operativo militar en la residencia japonesa -que dicho sea de paso tuvo el aplauso unánime de todos los medios de comunicación- pero que luego tornaron con fuerza al debate parlamentario. Los ingresos no serían investigados. Un intocable -lo acredita el credo hindú- no puede ser materia de nada.


Escenas de los 3 spots desafortunados que agreden a la prensa.

Pero en cambio se abrió las puertas para el castigo de los militares torturadores de Leonor La Rosa. Con presteza el 9 de mayo, 4 agentes del SIE son condenados a 8 años y a una reparación civil menor.
Nada de esto es casual. Los canales castrenses hierven de indignación. Cómo compatibilizar la imagen de héroes gracias a la reconquista de la embajada y la liberación de los rehenes con estos cargos contra colegas. Del Ejército se pueden decir muchas cosas, y pueden castigarse los excesos, pero lo de la tortura es una indignidad.
Alguien previó esto. Alguien buscaba que el Comando Conjunto de las FF.AA. reaccionara, como en efecto lo hizo mediante el famoso comunicado del 23 de mayo en que se acusa directamente al ciudadano nacionalizado Baruch Ivcher de encabezar una campaña de desprestigio contra las fuerzas militares peruanas.
Empezaron las desavenencias entre los militares y el gobierno, de un lado, y los periodistas, de otro. Mejor que mejor para los fines de sembrar tempestades.
Las dudas crecen respecto a la participación del Presidente de la República en esta trama del encono. En varias ocasiones se ha especulado que él es parte de un triunvirato que sigue sus consejos de actuar primero y hablar después. Se ha dicho que muchas son las ocasiones en que se ha encontrado frente a hechos cumplidos y que sólo le ha quedado el papel de salir al frente y avalar los pasos dados por los jefes militares.
¿Supo el Presidente de este comunicado o se enteró en su periplo hindú? En cualquier caso, no se le pudo escapar las consecuencias que tendría en el plano político y en el de la opinión pública nacional e internacional.(Ver nota aparte).
Alguien dice con sorna que hay que amarrarse los cinturones de seguridad cada vez que viaje el Presidente (ver recuadro) porque el corral se indisciplina y pasa lo que nadie espera. Se aduce que es una táctica de Alberto Fujimori, que así se libra de responsabilidades y atribuye potestades autónomas a las instituciones, pero bien podría ser que no sea así. Y entonces cobra cuerpo la hipótesis -siempre preocupante- de que los hilos del poder se le desmadejan y hasta cobran vida titiritera.
Está el tema de la salud presidencial, también perturbador. Se habla de que en los altos mandos, previsores, se estudian alternativas para la eventualidad de que el mal se torne rebelde. El forzar las cosas con la prensa continuó luego malamente cuando el 1° de junio,el Presidente acusa a algunos medios de ser aliados o ser utilizados por la corrupción, con el correspondiente rechazo de casi todos ellos, lo cual lo coloca en un disparadero. ¿Quién pudo aconsejarle esa barbaridad, que destiñó a la OEA, lo cual difícilmente será olvidado en Washington, distanció a los Estados Unidos y lo obligaba a dar nombres?
En Roma se buscó el pretexto de que será el Procurador quien se encargue de esa tarea de delación y amenaza. Se dice que en vuelo de retorno ordenó que se bajara la marea de la confrontación y que el Primer Ministro Alberto Pandolfi tuvo que postergar su presentación ante el Congreso, trasladándola hasta la próxima semana.
Hubo también rumores que se había optado por parar los spots que el Ejército lanzó para reiniciar sus ataques a la prensa, pero eso no fue así, pues el martes por la noche salió un tercer spot igual de agresivo contra el Canal 2 y el reportaje al ecuatoriano general Paco Moncayo.

URBI ET ORBI

En ese escenario, súbitamente, se anuncia que el Presidente viajaría a Roma a entrevistarse con su Su Santidad, que su retorno le permitiría quedarse pocos días en Lima para luego ir, en gira de descanso y semioficial, a Japón.
Tanto Roma como Tokio han resentido el hecho que fue una operación sorpresa que expuso sus buenos oficios y que "usó" en alguna medida a sus representantes en la Comisión negociadora.
Finalmente, alguna hipótesis ha dicho que el viaje a Roma tenía por objeto persuadir a la Iglesia de que cualquier mediación papal en el tema Ecuador podría ayudar poco a los pasos dados hasta hoy.
Lo cierto es que la visita al Vaticano y a Roma provoca incógnitas. La intención no está clara. Cargó el avión presidencial con una comitiva numerosa (2 ministros de Estado, 4 parlamentarios ex rehenes, familiares de las víctimas militares y civil, médico y enfermera, embajadora del Perú en Francia), todos huéspedes merecidos, pero no invitó al Padre Juan Julio Wicht, el jesuita que se quedó voluntariamente hasta el final en la residencia, y tampoco monseñor Cipriani, el arzobispo de Ayacucho, vinculado al Opus Dei que actuó como garante del Vaticano y llevó la voz cantante de la negociación hasta el día fatal.
¿Por qué?
Resulta extraño pero típico de este gobierno que, en una circunstancia en la que los dos religiosos estuvieron íntimamente comprometidos, ambos fueran marginados de una audiencia con Juan Pablo II.
Oficialmente, el viaje fue para agradecer al Santo Padre por su preocupación y oraciones. Sin embargo, el grado exacto con que Cipriani representó al Vaticano está un poco en duda. Un comunicado de prensa de José Navarro Valls, laico español vinculado al Opus Dei que es portavoz de la Santa Sede, dijo que el Vaticano veía "con buenos ojos" la intervención de Cipriani en el asunto de la embajada a pedido del ministro Domingo Palermo. Después, si bien Cipriani habló en más de una ocasión con el Nuncio Fortunato Baldelli, no pidió, por ejemplo, asistencia a expertos en negociaciones de una organización vinculada a la Iglesia que opera en Roma. Se mantuvo muy independiente en sus gestiones.
La especulación sobre la presunta intención del Presidente de expresar al Papa su simpatía por Cipriani y lograr para él el Arzobispado de Lima y la púrpura cardenalicia el año entrante, cuando monseñor Augusto Vargas Alzamora cumpla la edad límite de 75 años, no es fantástica, aunque quienes conocen los procedimientos temporales de la Santa Madre Iglesia indican que al Vaticano "no le gusta que lo empujen.".
Por otro lado, Cipriani no cuenta con las simpatías mayoritarias de los cuarentitantos obispos y arzobispos que conforman hoy la Conferencia Episcopal del Perú.
En la última reunión de ésta, Cipriani no fue elegido a ninguna de las varias comisiones que renueva la curia periódicamente.
Mas aún, ahora se comenta en círculos eclesiásticos que la vitalidad y empeño personal que puso Cipriani en las negociaciones con los miembros del MRTA se convirtieron en un "yo los voy a convencer" que quizás no tenía mayor sustento en gente fogueada de izquierda.
En la entrevista que el diario español El Mundo le hiciera en España y que reprodujera CARETAS, Cipriani habló del grupo emerretista como de "mis hijos", con una suerte de paternalismo religioso que suena algo trasnochado tratándose de un Néstor Cerpa Cartolini.
Los del MRTA sabían que monseñor Cipriani había dicho en un programa de radio que los principios de los derechos humanos aplicados a la guerra antisubversiva eran una "cojudez", y desde su posición básicamente conservadora le debe haber sido difícil concebir -no obstante su creciente compromiso emotivo con los emerretistas- un programa de pacificación integral que se apartara mucho del general Hermoza.
Queda otra pregunta: algunas de las expresiones de Cipriani en la entrevista de El Mundo, como la que señala que la intervención militar dejó a los garantes en "la estacada", ¿lo han distanciado de Fujimori?
La idea que se tiene particularmente de cómo el Presidente logró esta audiencia con el Papa no es exacta. El Vaticano recibe siempre a jefes de Estado, trátese de Clinton, de Fidel Castro o, para tal caso, de Alan García, y más aún si llegan acompañados de los deudos de los muertos en un drama que conmovió al mundo, y de otros rehenes.
Ello no hace suponer que el Ing. Fujimori tenga mayor influencia allí. No sólo rechazó a principios de su gobierno la política poblacional de la Iglesia Católica y su oposición al uso de anticonceptivos, (con lo que debe haber coincidido la mayoría de los peruanos) sino que lo hizo en términos duros, refiriéndose a una "mentalidad medieval", y también "retrógrada", palabra que añadió en la Cumbre de la Mujer en Pekín en 1995.
Finalmente, Juan Pablo II es hoy un Papa anciano y la influencia de los que lo rodean es por lo tanto mayor. Hay quien dice que el próximo Papa podría ser un italiano jesuita, y señalan al arzobispo de Milán. Pero hoy por hoy la influencia del Opus Dei es notoria.